Libro de la mujer alto valor

El libro de Hechos es la historia de la iglesia cristiana presentada en el Nuevo Testamento. Su autor, Lucas, también escribió el Evangelio según San Lucas. Las enseñanzas de Jesucristo, dadas a los hombres de forma personal y por boca de sus apóstoles, nos enseñan la voluntad de Conocer estos hechos fortalece en gran manera la fe de los siervos de Jehová de la actualidad, quienes le rinden servicio sagrado en 235 países. Además, en los personajes del libro de Ester encontramos ejemplos que debemos imitar y otros que queremos evitar. Sin duda, “la palabra de Dios es viva, y ejerce poder” (Hebreos 4:12). Este artículo pretende corregir algunas confusiones acerca de la mujer y la Biblia y presentar la verdad acerca del rol de la mujer. Como veremos, no hay ninguna razón para rechazar la autoridad de la Biblia por su enseñanza de la mujer. ¡De hecho, este es uno de los argumentos más fuertes para aceptar su inspiración! 1. Toda mujer en algún momento de su vida ha sentido vulnerado su valor a través duras palabras, decepciones, traición, maltrato físico o emocional y abandono, pero déjame decirte que tu puedes cambiar tu destino, si, así como lo lees, Dios que es perfecto en todo su esplendor nos enseña en su preciada Palabra, que todas las cosas nos ayudan para bien, para fortalecernos, para crecer y ... 29-feb-2016 - Explora el tablero 'Dibujos de valores 😅' de Titi Cortes, que 783 personas siguen en Pinterest. Ver más ideas sobre Educar en valores, Dibujos de los valores, Valores en los niños. Se espera que como consecuencia de la crisis la tasa de pobreza entre las mujeres aumente un 9,1 por ciento entre 2019 y 2021, frente al descenso del 2,7 por ciento que se proyectaba antes. Madam C. J. Walker, la primera mujer que se hizo millonaria en EEUU 7- La mujer virtuosa glorifica a Dios sin importar cual sea su situación. Todos hemos leído la historia de Job, cuando su misma mujer le dice: “Maldice a tu Dios y muérete” (Job 2:9). La mujer verdaderamente virtuosa sabe glorificar a Dios en momento difícil, sabiendo que todo obra para bien y que a su tiempo Dios traerá la calma. Ester. Para hablar sobre la vida e intervención de Ester en la Biblia necesitaríamos todo un libro. Ester se caracterizaba por ser una mujer muy bella, ( y al respuesta a la pregunta del ... La jntención de éste es otra- Las aventuras amorosas, manifestaciones del loco amor sirven -de acuerdo con la mentalidad medieval- para preciar el buen amor. El rector y fa interpretación def 'Libro'. El Libro de Buen Amor comienza con Ja oración de intrQducción y un prólogo en prosa; Mujer con Vision y Poder, Dios te da el valor mas alto que el ser humano puede lograr, El te llama su hija, si tu le llamas Padre, El te llama su Amada, si tu le dices a Jesus tu eterno Amado, El te llama corona de gloria en sus manos, si dejas que el obre atraves de tu vida para que fluyan los dones que Dios ya ha depositado en ti, tu vales ...

Solo quiero que alguien me entienda

2020.09.06 00:23 M_S_A_Y_G Solo quiero que alguien me entienda

Esta para nada es la mas trágica historia de alguien, pero quiero desahogarme
En la primaria estudie en un colegio privado, era la mejor alumna me daban diplomas y etc. Mis padres los veía orgullosos de mi y eso me alegraba, nunca fui de hablar, por mis notas tenia "amigos". Mis tías especialmente siempre me regañaban por no saludar, yo lo hacia, pero mi voz nunca se escuchaba, supongo que siempre fui una llorona.
Nunca me sentí cómoda junto a la familia de mi padre, mi madre tampoco ella solo se llevaba bien con una de las hermanas, la única que parecía tener los pies en la tierra y no creer que el mundo gira a su alrededor como el resto de las hermanas. Yo solo me llevaba bien con una prima era bastante unida a ella, pero al entrar a la secundaria deje de verla o a cualquiera de esa familia.
No se como sean las escuelas en donde viven pero aquí solo se conoce 1-6to de primaria y 1-6to de secundaria. En 5to de primaria me cambiaron a otra escuela que en ese momento era de solo chicas. luego por una ley todas las escuelas debían ser mixtas. Así que cuando entre a secundaria habían chicos, muy pocos. En mi curso solo habían 4 y 28 chicas. En esta escuela secundaria va por la tarde. Habia conseguido de alguna forma tener amigas en 5to pero en secundaria mezclan los cursos así que me separaron de ellas. Las veía a veces en resecos, pero yo dejaba de sentir ganas de esforzarme en la escuela así, la pubertad me ataco y me salío acné, yo de por si tenia mala autoestima. Cada vez que me miraba al espejo me daba asco. Me trataba de cubrir con mi cabello pero en la escuela me pedían que me lo recogiera me decían que me saldrían mas granos si me lo tapaba con el cabello lo que me hacia sentir peor, no me gusta que me recalquen mis errores.
El acné fue empeorando y mi autoestima empeorando, en casa tampoco ayudaban trataba de pedirle ayuda a mi mamá para que me lleve con un profesional o me compre mascarillas o productos, pero ella estaba mas pendiente en cuidar de la niña que había nacido un par de años antes, esta bien es una bebe necesita atención y cuidados pero tampoco debería olvidar que tiene otra hija. Ella solo me ignoraba parecía no existir en esa casa, me metí mas a youtube a Internet y me centraba en eso para poder sonreír. En la escuela igual siempre paraba con audífonos escuchando música para no escuchar voces, aunque nadie dijera nada yo escuchaba voces insultándome, gritando lo asquerosa que me veo, lo mal que esta mi cabello, lo patética que era. inútil, horrible, que nadie me necesitaba, que nadie me quería.
Mis notas empeoraron, faltaba a clases, en segundo de secundaria llamaron a mi mamá le contaron como estaba en notas que no presentaba tareas que no iba a la escuela, esa noche me regaño, me grito, que ella se esforzaba para que yo pueda ir a la escuela para pagar los materiales que debería estar agradecida, que debo esforzarme en la escuela, que no parecía hija de ellos por que no tenia buenas calificaciones, yo le dije que no pedí haber nacido, que no puedo concentrarme en clases, que no quiero ir a clases que me odio, que odia mi vida, ella dijo "Ojala no te hubiera tenido" después de pegarme una cachetada y se fue. Yo dormía en el mismo cuarto que mi hermano mayor que había salido por orden de mi madre. entro cuando ella salio me pregunto si me pego yo negué y me senté en mi cama abrazando mis piernas la ultima frase se repetía en mi cabeza las voces la gritaban otras se reían sentía que mi cabeza iba a explotar. No sabia ni lo que estaba escribiendo en ese momento en una hoja, pero en la madrugada salí de mi cuarto deje la carta en su puerta y salí de la casa, camine sin rumbo solo pensando quiero morir, quiero desaparecer, quiero irme, quiero dejar de pensar. Llegue a un edificio en construcción cerca de una avenida en ese tiempo ver edificios tan altos era raro y ese era de los primeros. Busque una forma de entrar lo rodee, escuche un taxista pitar no me gire para verlo, el dijo que podía llevarme le dije que no tenia dinero me respondió que no importa puedo darte una vuelta gratis. A mi ya no me importaba morir tirándome de un edificio o violada o vendida por ese hombre me subí al auto blanco, nunca lo mire, recogió a una chica borracha despachada por su novio de una fiesta. Dimos una vuelta y la mujer pidió volver donde el chico lo que el taxista hizo. Después de dar vueltas preguntando por que estoy fuera sola y tan tarde, si había tenido peleas con el novio, yo le dije que mi madre había dicho que deseaba no haberme tenido y yo quería desaparecer para que ella este feliz, el se quedo callado un tiempo, llego a una terminal que antes estaba en medio de la ciudad cerca habían residencias el taxista me pregunto si quería quedarme esa noche en uno de esos cuartos, yo ya algo de vuelta en mi le negué y agradecí el compro dulces de una señora los comí, le pedí que me dejara bajar el insistió en que me llevaría a mi casa le di mi dirección, tenia sueño y no pensé si esto era buena idea, de todas formas me llevo, entre a casa recogí la carta y nunca volví a ver al taxista.
Después de esa noche las cosas en casa fueron de mal en peor, yo no comía con ellos, en las mañanas me quedaba encerrada en mi cuarto iba de vez en cuando a la escuela o me iba a caminar sin rumbo. De alguna forma aprobé enserio no se como.
Decidí ignorar el hecho que mi madre no me quería, igual que ella hizo o tal vez se sintió mal, pero hasta la fecha jamas se disculpo o nombro el tema otra vez.
En la escuela iba bien solo hacia lo que podía sin esforzarme mucho, disertar era imposible, las voces siempre estaban ahí pero trataba de ignorarlas con música. Yo sentía un vació en mi, como si fuera un muñeco. sin vida sin sueños sin nada. Empece a cortarme al principio por curiosidad eran leves como rasguños de gato que se curarían en un par de días. Pasaron semanas en la escuela insistían en que debía hablar, que no podía evitar hablar en la vida. Cortarme se volvió una necesidad para callar las voces, para dejar de sentir un remolino de pensamientos, de frustración, de impotencia, de rabia, Se que tengo que hablar, se que tengo que esforzarme, se que tengo que hacerlo, pero no quiero, no estoy aquí por gusto, solo estoy aquí hasta que reúna el valor para acabar todo.
Los cortes se volvieron mas profundos mas seguidos en mas partes del cuerpo ya no solo brazos, pasaron a los muslos piernas, abdomen, cuello.
Lloraba sin una razón en concreto cada noche.
Un día mi gata que se encariño con mi hermano mayor tuvo o trajo una gatita solo una, no había rastro de sangre o de haber mas ni que la gata había estado embarazada, pero la gatita era recién nacida de colo negro con salpicones de color naranja mostaza amarillo y blanco. La llame Ayami que en japones es Mar de colores. Por cierto cuando me centre en youtube, también conocí el anime, que también me centre en el.
Ayami creció y era mas apegada conmigo, siempre que me sentaba ella venia corriendo de cualquier parte y se echaba en mi regazo ronroneando exigiendo cariño lo cual yo le daba, en la noche cuando estaba llorando ella me ronroneaba restregándose en mi, yo le contaba lo que sentía lo que pasaba en la escuela en casa y ella parecía entenderme se quedaba sentaba viéndome o ronroneando a veces maullaba cuando paraba como si me contestara. Ella parecía que vino para alegrarme la vida ya no sentía ese vació las ganas de cortarme disminuían y dejaba de escuchar tan seguido las voces. Así paso un año y meses mas.
Un día cuando volví de la escuela no vino a recibirme como siempre no le di mucha importancia porque podría estar comiendo. Esa noche no vino, no era tan raro había veces que mis gatos desaparecían un par de días especialmente cuando estaban en celo, pero no era época y ella estaba operada. Pense que ella volvía durante la tarde cuando estaba en la escuela pero mi tía me pregunto que paso con la Ayami que no la veía desde hace días. Comencé a preocuparme el día siguiente le pregunte a mi hermano si la vio el dijo: Mamá la mato por que se orino en su cama. me quede sin palabras y deje de respirar por un momento le dije que deje de bromear tan mal y le volví a preguntar el dijo que le pregunte a nuestros padres. Le pregunte a mi papá, me dijo que le pregunte a mi mamá y que fuera a almorzar. no le pregunte solo me quede en cama llorando todo el día sin comer nada, No comí nada durante tres semanas solo agua. iba a la escuela porque odiaba estar cerca de ellos. Comencé a pensar en ellos como asesinos y lo sigo haciendo. Después de la escuela volvía a casa caminando por el camino mas largo posible dando vueltas para llegar lo mas tarde posible aunque hiciera frió, esto se volvió costumbre durante los siguientes años, el fin de semana de la segunda semana Ella vino a mi cuarto yo estaba viendo vídeos en youtube. Me dio una cachetada y pregunto que me pasa por que actuó como una malcriada, que no se me puede decir nada o hacer algo por que ya empiezo a llorar, yo me quede en silencio con la mirada en el suelo y la mejilla ardiendo, ella se levanto y desde la puerta me dijo ven a almorzar respondí no quiero y me lanzo lo que tenia a mano libros y cerro la puerta de un golpe. durante ese tiempo intente cortarme las venas siempre temblaba y no podía ir tan profundo siempre el recuerdo del maullido de Ayami me detenía y me hacia buscarla por todas partes esperando que salte a mi cama y me ronronee lo que nunca pasaba a veces salia en la madrugada solo caminando hacia un parque, me quedaba ahí viendo las estrellas hasta que sean casi las 5 y volver a casa, el insomnio se iba presentando, las noches que no salia me quedaba viendo mi techo y las estrellas que pegue en este, escuchando música hasta dormirme y despertar dos horas después, tratar de volver a dormir solo para que lo mismo pase hasta que ya amanece.
En uno de esos días ella vino y me dijo que me vista que saldremos estaba enojada y me gritaba solo hice lo que me ordeno salimos hacia INTRAID un instituto de tratamiento rehabilitación e investigación de drogo pendencias y salud mental (Es lo que salio en Internet) para mi era el Loquero, ya había ido al psicólogo antes pero era uno privado y caro para mi gusto solo fui un par de veces donde solo me mostraba vídeos y me hablaba de dios, cuando un par de años yo había dejado de creer en este o mas bien no le veía sentido. Aveces la psicóloga me contaba de su vida supongo esperando que yo le cuente la mía, lo que nunca paso porque no tenia confianza alguna en ella. En INTRAID se pagaba pero era mucho menos que el privado. Ahí me vio una psicóloga y psiquiatra. no me sentía para nada en confianza no hable nada. me recetaron antidepresivos. Los odie.
Luego de eso fuimos a comer, no comí nada y lo pusieron para llevar, las pastillas hacían que me diera hambre y días después comí algo, desde hace años evitaba verme detenidamente al espejo pero un día bañándome vi mis costillas, siempre fui de las chicas delgadas y siempre sentía mis costillas, pero ese día me vi al espejo sin necesidad de meter el estomago o hacer algo mis costillas sobresalían y la columna vertebral se notaba mas, los huesos de la cadera, las clavículas. Me perturbo y gusto por igual, ver mi abdomen tan plano y algo hundido me gusto y lo quería dejar así pero las pastillas hicieron que empezara a comer mucho mas que antes y mi cuerpo de chica delgada dejo de serlo. Me odie mucho mas.
Un día habían comprado como 50 pastillas antidepresivas y me las tome todas a la vez con alcohol. pésima elección, Las pastillas normalmente me dejaban con una sensación de flotar muy leve pero yo la sentía y podía reírme de todo, también no pensaba. no podía concentrarme en clases. pero ese dia no podía mantenerme de pie todo parecía dar vueltas me caí varias veces tratando de ir al baño para vomitar, ellos se enteraron de lo que hice, no me llevaron al hospital, supuesta mente porque el lavado de estomago duele mucho, no lo se.
Dormía todo el día apenas podía mantener mis ojos abiertos, me dieron una cubeta para cuando tenga ganas de vomitar, para ir al baño me sentaba en un skate e iba poco a poco, aun cuando estaba a punto de desmayarme a cada rato nunca nadie estuvo ahí para ayudarme, falte a la escuela por una semana no se si pidieron licencia o algo. El efecto siguió unos meses pero a la semana podía pararme y caminar medianamente recta. mis pupilas estuvieron dilatadas por una semana mas, y las nauseas se fueron en la primera semana. el cansancio se fue a las tres semanas pero mi mente se podía quedar en blanco fácilmente, habían conversaciones en mi mente no se de quienes porque tampoco habían personas a mi alrededor, comencé a pensar que mi mente, corazón, cuerpo y "yo" eramos diferentes seres. cada uno con su propio pensamiento. Aun hoy en día me refiero a estas partes como otras personas. Deje de ir al loquero que no ayudo en nada. En las noches me despertaba buscando aire, cuerpo había dejado de actuar solo, a veces cuando me quedaba en blanco podía dejar de pestañear o de respirar o caminar y me caía, creí que mis reflejos segian dormidos por las pastillas. Nunca le dije a nadie de mi familia nada.
En quinto, seguía saliendo durante la noche y después de clases yendo al mismo parque. Una noche en febrero conocí a un chico me empezó a hablar amigable manteniendo una distancia, haciendo preguntas y contándome de el, como si conociera como hay que tratarme. cuando comenzaba a sentir que quería irme el se despedía, esto por un par de noches, intercambiamos números, yo faltaba a la escuela e iba a su casa a jugar el me preguntaba y escuchaba, no se si me entendía pero lo que respondía era como si lo hiciera perfectamente, el era tan perfecto que parecía irreal. el 28 de febrero fui a su casa, a jugar como siempre, el se fue por algo de beber y comer dejándome en su cuarto, llego un mensaje en su celular lo vi el tenia mi contraseña y yo la suya no vi el mensaje era de su madre, entre a galería porque el nos sacaba fotos y quería borrarlas porque no me gustaban aunque pensaba crear copias y ocultarlas solo quería asustarlo un poco. Yo fui la que sintió temblar todo su cuerpo y sentir como me quedaba helada. En galería mas que nada veía fotos mías en varios ángulos algunos solo mostrando mi trasero o pecho habían algunos desde lejos en aquel parque había un gif donde estaba de espaldas y pareciera que estuviera haciendo twerk o no se. Escuche abrir la puerta lo que me hizo respirar de golpe. Aquel chico que siempre tenia una mirada dulce amable y comprensiva se iba transformando a una mas de miedo entre enojo. solté el celular que cayo en la cama, dejo la bandeja en su escritorio y salio del cuarto comencé a temblar mas, tome mis cosas y quise salir pero la puerta estaba con llave se me hacia mas difícil respirar, el volvió abrió trate de decirle que quería irme el cerro la puerta y me agarro del brazo tirándome a la cama repitiendo que el no quería que fuera así pero yo lo obligue. me inmovilizo e inyecto algo en mi brazo lo hizo brusco y yo ya estaba llorando con el terror en todo mi cuerpo pidiendo que me dejara ir que no le diré a nadie.
Comencé a sentirme adormecida trataba de levantar mi cuerpo pero no lo lograba mis ojos pesaban, mi cuerpo se sentía distante el comenzó a quitarme el short y tocarme, de mi solo salían balbuceos que según yo eran palabras, no se cuando cerré los ojos o que paso después, solo desperté en aquel parque con dolor en todo el cuerpo me quede ahí un rato tratando de convencerme que nada paso solo me desmaye y desperté. que nunca había conocido a nadie en ese parque. y me fui lentamente a mi casa tratando de ignorar que mi ropa estaba mal puesta y la ropa interior mojada. Llegue a casa tipo 5 así que nadie supo cuando llegue porque todos dormían.
Jamas le dije a alguien de el su nombre lo que paso nada. Viví ese año tratando de olvidarle, pero las voces se volvieron mas fuertes mas constantes los cortes volvieron mas profundos tenia miedo de hablar miedo de estar con otras personas, cuando alguien mayor y desconocido me hablaba temblaba y solo quería llorar. deje de ir a la escuela de nuevo quise escapar de todo no soportaba estar ahí fingiendo que todo estaba bien cuando yo era un desastre quería ir a otro lugar donde nadie me conociera donde podría estar sola sin preocupaciones sin responsabilidades sin nada. Tome el primer autobús que saliera y pudiera pagarlo. me fui a otra ciudad solo con agua cuadernos para escribir o dibujar un celular sin chip y solo música. estuve todo el día ahí paseando viendo lugares donde podría dormir. fui a la terminar porque siempre veía que ahí dormían personas y los guardias cuidaban, no considere que yo desde que llegue me tomaron de sospecha por escaparse, me quede ahí hasta las 3 donde se acerco un guardia y me pidió acompañarlo me hicieron preguntas si había ido ahí por un supuesto trabajo o un novio que me lo pidió o acompaño, estábamos en frontera con otro país así que la idea de contrabando era clara. yo negué a todo y dije que solo quería un descanso pero era menor de edad me llevaron con policías a la estación mas cercana en el camino inspeccionaban mi mochila y los cuadernos, en la estación me hicieron hablar con dos psicólogas no me agradaron me tomaron como caprichosa que debería de afrontar mis deberes que mis padres seguro estarían preocupados, etc. Los llamaron yo en un rincón me cortaba con las voces insultándome, hasta que mis padres llegaran me llevaron a una casa hogar me dieron un cuarto y me encerré ahí como me lo recomendaron puse a cargar mi celular no pude dormir toda la noche, ellos llegaron en la mañana no les dije nada ni salude me aleje de su falso abrazo y salí rumbo al auto ellos subieron y dijeron que aprovechando que están ahí que fuéramos a la feria, No me gustan para nada los lugares con mucha gente y sin un orden ellos lo saben, pero aun así los seguí, estuvimos caminando ella me preguntaba si había algo que me gustara yo le apunte una polera violeta en degrade a blanco, era holgada ella dijo algo mas para tu edad, me enoje, y me fui los deje solos. Camine un rato pensando si irme pero mi mochila estaba en el auto y ahí mi plata y celular ademas de cuadernos, fui donde el auto tratando de entrar luego de media hora ellos volvieron con bolsas tuve la pequeña esperanza que me compraran lo que les dije me gusto, pero no ella se compro un pantalón y el una polera. abrieron el auto tome mi mochila y quise irme pero el me metió de nuevo en el auto y cerrado me preguntaron porque me fui si podían buscar otra cosa, yo les dije que si hay algo que me gusta es así, no traten de meterme sus pensamientos porque lo único que hacen es que los odie mas y mas ellos se quedaron en silencio y avanzaron el auto yo me eche en el asiento, ella pregunto si tenia hambre no le conteste aumentando el volumen a mi música pararon en una avenida y compraron unos apestosos sándwiches de carne y huevo. quise vomitar. en ese tiempo yo ya iba dejando de comer carne en un principio por el asco que me causaba.
Llegamos a casa y me encerré en mi cuarto. Al día siguiente me llevaron de vuelta a INTRAID dispuestos a internarme, no había cupo así que fue una internación en casa, me llevaron regularmente a las sesiones y recetaron antidepresivos con pastillas para dormir. estuve dos semanas hasta que la psicóloga dijo que pruebe ir a la escuela me dieron tranquilizantes que no funcionaron muy bien el temblar y que me cueste respirar seguían. Odiaba ir a la escuela iba muy de vez en cuando ahora habían llevado una carta de la psicóloga para que me permitan faltar, a fin de año después de meses de sesiones y pruebas me diagnosticaron Ansiedad social, Depresión y Trastorno de personalidad limite (TLP).
Aprobé ese año también, al siguiente llevaron al inscribirme cartas de la psicóloga para que tengan un trato un poco diferente conmigo, que no me fuercen a disertar, no pasar educación física, darme un poco de tiempo si lo necesito al presentar tareas. Ese año también falte a clases en total fui solo medio año, me esforcé en lo que podía, Ingles, Artes plásticas música. pero aun así no era de esperar las quejas de los demás alumnos, los 4 chicos segian, pero ahora eran 26 chicas. Las escuchaba hablar a mis espaldas diciendo que pague a la directora, o que amenace con suicidarme en la escuela o que iría a demandar a la escuela si era un maestro pues lo típico, que le había hecho trabajosos. Dos de los chicos a veces me pedían ayuda en mate, química física o ingles. Antes de las pastillas yo era buena en mate y también antes de faltarme. pero con lo que podía me gustaba ayudar porque siempre creí que los chicos eran mas sinceros y no hablaban detrás de ti. Ese año fue medianamente normal deje de ir a la psicóloga por problemas económicos y que me cambiaron la psicóloga y no tengo ganas de volver a cero.
Ahora el problema necesito una psicóloga que me entienda para preguntar sobre como tener un novio a distancia teniendo yo TLP y ataques de abandono constantemente haciéndolo sufrir.
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2020.08.03 02:42 Otro_engranaje Pensando lo viral en las redes sociales: ¿Lo viral se vuelve banal?

¡Buenas comunidad!, en esta ocasión traigo nuevamente un breve ensayo que compartiré por este medio y por mi blog (si les resulta más cómodo leerlo por allí).
En resumen: Hago foco sobre las tendencias y el fenómeno de la viralización, y de cómo lo que se viraliza tiende a volverse banal, sin importancia, incluso cuando lo que se viraliza es un asunto que demanda seriedad. Introduzco el pensamiento de Halsall McLuhan ("el medio es el mensaje"). Además cito a autores como Baudrillard y Guy Debor, cuyas tesis (El primero, con sus libros El sistema de los objetos y Cultura y Simulacro y, el segundo, con La Sociedad del espectáculo) proporcionan un marco teórico bastante interesante para abordar la situación.
El ensayo:
La viralización, la banalización…
La internet, tal cual la conocemos hoy, es una fuente casi inagotable de información. Las redes sociales, en el presente, son a su vez un instrumento de gran sofisticación al momento de recopilar y difundir cierto tipo de información. Ahora quizás no lo recordemos, pero en el año 2014 el boom de difusión del denominado “#IceBucketChallenge”, aquella campaña para concientizar y recaudar fondos para invertir en la investigación sobre la Esclerosis lateral amiotrófica, era (incluso un año después) el fenómeno global más multitudinario de la historia de las redes, con más de 17 millones de videos y 440 millones de visualizaciones sobre aquél reto [1]; o el meme “Harlem Shake”, en el año 2013, (esos vídeos dónde una persona bailaba sola en una habitación y de un momento a otro, la habitación explotaba de gente disfrazada haciendo movimientos bizarros con la canción característica de fondo) que llegó a recopilar algo así como 175 millones de visualizaciones ese año y unas tantas miles de versiones de un mismo vídeo [2] [3].
Lo viral, de acuerdo a la RAE, es en una primera acepción lo “perteneciente o relativo a los virus”, pero en el siglo XXI se sumó una nueva definición: “adj. Dicho de un mensaje o contenido: Que se difunde con gran rapidez en las redes sociales a través de internet” [4]. Los “fenómenos virales” son hoy moneda corriente. Año tras año vemos tendencias que van y vienen. Algunas, como el “Harlem Shake”, simples memes. Otros, como el “#IceBuketChallenge”, pretenden transmitir un mensaje más serio y profundo. Pero, sea de una u otra naturaleza, lo cierto es que lo viral, convertido en moda, suele ser pasajero; tiende a convertirse en banal, trivial o carente de sustancia. Si de un chiste se tratase, si fuese solo una broma, deja de causar gracia en cuanto pasa de moda; si el contenido se propusiese enviar un mensaje, o generar conciencia sobre un problema, lo hace, pero en cuanto se haya cumplido su período de expiración, el mensaje junto con el contenido es olvidado, sepultado en la memoria de un universo repleto de tendencias que no cesan de aparecer y desaparecer en cuestión de años, meses o incluso semanas, independientemente de que el problema haya sido o no resuelto.
Pero, acaso… ¿Será que la viralización en las redes sociales tiende a la banalización de aquello que se viraliza?, ¿es esto cierto, o es una idea de una mente pesimista?
Cuando el medio es el mensaje.
Los usos de las redes sociales son principalmente comerciales y publicitarios, aunque no puedan desprenderse totalmente de su valor como potenciales agentes de mediación social [5]
La anterior afirmación extraída de un artículo de los “Cuadernos de Información y Comunicación” (revista de la Universidad Complutense de Madrid), nos da a entender dos cosas: La primera, que las redes sociales, además de ser un espacio de “socialización” virtual, son un medio. La segunda, explícita, que los principales usos de este medio son “comerciales y publicitarios”, lo que no quita que sean agentes poderosos de “mediación social”. Pero en esencia, es un medio, y es por naturaleza un canal que no nos pone en contacto con lo inmediato, sino con una imagen (en lo que haremos hincapié más adelante).
Marshall McLuhan, filósofo canadiense del siglo XX, no llegó a presenciar el fenómeno de las redes sociales ni del Internet, pero no se equivocaba al enunciar lo siguiente: que “el medio es el mensaje”. Aquí el medio, entendido en un sentido más amplio, no es un simple canal pasivo por el cual se transporta el mensaje, sino que el medio es aquí un potencial modelador y controlador, en cierto sentido, no solo del mensaje obvio y evidente, sino del sentido que el medio mismo le da al mensaje atendiendo a las circunstancias en las que ese mensaje es transmitido (No es lo mismo invitar a unos amigos a compartir un almuerzo en mi casa mientras platicamos en un bar, a enviarles una carta en la que se los invite a almorzar. El segundo “medio” supone un encuentro más formal y ceremonial). Lo anterior,
… significa que las personas tienden a centrarse en lo obvio, que es el contenido, en brindarnos información valiosa, pero en el proceso, pierden en gran medida los cambios estructurales en sus asuntos que son introducidos de manera sutil o durante largos períodos de tiempo. A medida que los valores, las normas y las formas de hacer las cosas de la sociedad cambian debido a la tecnología, es entonces que las personas se dan cuenta de las implicaciones sociales del medio.[6]
Utilizando esta línea de pensamiento como fundamento, cabría preguntarnos entonces: ¿Qué “mensaje” transmiten las redes sociales como “medio”? En primera instancia, hay que identificar que las redes sociales son, al mismo tiempo, privadas y públicas. Esto es, cada usuario tiene su propio contenido “privado”, su propio “usuario” y accede a un determinado tipo de contenido que él (podemos o no estar de acuerdo en lo siguiente) elige. Pero al mismo tiempo, su usuario es “público” en la medida en la que está en contacto con otros usuarios; en la medida en que el contenido que publica, justamente, se hace público; en la medida en que el contenido que el usuario individual accede, es accesible para otros usuarios (quitando de la ecuación a las cuentas “privadas”, que no dejan de ser para un público restringido).
En segundo lugar, y tomando como modelo a las redes más influyentes (Instagram y Twitter), debemos hablar de la visualización del contenido y de los “mensajes” a los que el usuario accede. En el caso de Twitter, las publicaciones constan de 280 caracteres (siendo posible adjuntar un vídeo o una imagen) [7]; En Instagram, los pies de las fotos o imágenes (principal recurso de esta red social) no suelen exceder los 150 caracteres [8]. Los “mensajes” (el contenido de las publicaciones) tienden, de este modo, a ser espontáneos, impactantes y concisos. Por otra parte, esto le da la oportunidad al usuario a no detenerse mucho tiempo en un solo posteo, o una sola publicación, sino a visualizar más de una publicación, aunque esto es relativo, pues depende de la interacción que el usuario tenga con la/s publicación/es (esto es, si se detiene a comentarla o a leer los comentarios).
El hecho de que el medio sea el mensaje implica, además, que hace falta un contexto “para que podamos entender que el medio es el mensaje” [9]. El contexto, en este caso, si bien varía la situación en la que recibe el mensaje cada usuario (dónde, cuándo y cómo de la visualización de una publicación), no deja de formar parte de un universo común que es la red social (universo aparte, pero determinante a la vez). Las publicaciones, al ser en tiempo real (uno tiene acceso a ellas apenas publicadas), y al publicarse en un mismo espacio, suelen tener un impacto general. Pero la interpretación del mensaje de las comunicaciones puede variar de acuerdo al usuario en cuanto a su región de residencia y a las condiciones socio-económicas reales a las que esté sometido. Tenemos entonces un medio objetivo, pero una interpretación subjetiva.
Este medio objetivo (la red social) nos dice mucho del mensaje. En principio, como mencioné, se trata de un espacio público-privado, donde lo personal se mezcla con lo público, existiendo una interacción entre estos dos campos (el público y el privado). De momento, se torna casi indistinguible dónde empieza y dónde acaba lo público y lo privado. Por otra parte, el contenido (el mensaje de la publicación, siendo la publicación un medio dentro de otro medio, que es la red social), dijimos es por lo general breve e impactante, pero es también diverso. Esto quiere decir, tenemos una amplia variedad de contenido, pero todo este siendo de rápido consumo. El usuario tiene la posibilidad de acceder a más de una publicación (recordando, claro, que es relativo puesto a que también puede interactuar con una u otra publicación). Al batallar dentro de un campo de publicaciones tan vasto, la publicación tiene que ser llamativa, y exprimir al máximo los recursos a su disposición para atraer la mayor atención posible. A veces solo basta una buena reputación de quien la genera para que esta sea atractiva.
Otro detalle, que no debemos obviar, es el siguiente: el usuario no es un espectador pasivo. El usuario interactúa con las publicaciones y, además, crea sus propias publicaciones. De este modo, el usuario no es meramente un receptor, sino que al mismo tiempo es emisor. No solo esto. El usuario puede formar parte de la publicación; puede reproducir el mensaje; puede criticarlo abiertamente o, en fin, puede pasar de este.
Repasemos entonces, punto por punto, las características que hemos señalado anteriormente sobre el medio que analizamos (cabe destacar que no necesariamente es esto un decreto universal):
· El medio es un espacio público-privado.
· El medio tiene implicaciones objetivas (la “publicación”, la estructura misma de la red social, la inmediatez y la virtualidad) y subjetivas (situación social y económica real del usuario-sujeto).
· El sujeto-usuario puede interactuar con la publicación y con su contenido, así como con otros usuarios.
· El sujeto-usuario puede crear publicaciones, puede reproducir publicaciones o puede también compartir publicaciones que ha visto y puede así mismo criticarlas abiertamente.
Con esto podemos dar por supuesto lo siguiente: Al mezclarse lo público con lo privado; al mezclarse implicaciones objetivas y subjetivas y al haber una interacción entre los emisores y los receptores, EL MENSAJE (lo que se quería o pretendía transmitir) tiende a perderse, tiende a confundirse. El contenido específico corre un alto riesgo de deformarse.
Tendencia y mensaje vacío.
Si, entonces, lo que en primera instancia era el mensaje de una publicación corre el riesgo de deformarse en este proceso interactivo que propone la red social como medio, la viralización puede producirse tomando la forma de la publicación, pero no su contenido.
Un caso que, de hecho, fue el que me inspiró para redactar este breve ensayo, es el del actual reto “#ChallengeAccept” de Instagram, etiqueta que motivo a mujeres en todo el mundo a compartir una fotografía de ellas mismas en blanco y negro. Mientras que, por un lado, hay gente que piensa que se trata de una campaña sobre “mujeres que apoyan a mujeres”, desconociendo el por qué y la motivación de la misma, y acompañando las leyendas de las imágenes con frases de “apoyo” o “aliento” (como la modelo Cindy Crawford, que adjuntaba a su imagen en blanco y negro participante de la tendencia algo así como que le encantaba esa forma “sencilla” de elevarse unas a otras)[10], por otro lado, hay quienes afirman que #ChallengeAccept…
… surgió en Turquía, país donde la violencia machista se ha multiplicado de manera alarmante. Los crímenes contra las mujeres de aquel país este año se difundieron con fotos de las víctimas en blanco y negro y las fechas de nacimiento y muerte, y así nació la iniciativa.[11]
También se supone que la campaña es anterior a la iniciativa turca, desprendida de un discurso que la congresista norteamericana Alexandra Ocasio-Cortez hizo contra el machismo. Por el momento, el sentido de tales publicaciones sigue siendo difuso.
Se trata, en este caso, de un fenómeno relativamente viral que ha sido banalizado; se trata de publicaciones masivas carentes de un sentido o una sustancia (en este caso particular). ¿Por qué sucede esto?
La imagen, lo espectacular y el producto.
Lo he citado en un anterior ensayo (El amor, con etiquetas.), y lo volveré a citar aquí. Es Guy Debord quien, con su modelo de “la sociedad del espectáculo”, a mi parecer, da en el clavo. Hasta ahora venimos hablando de medios, de mensajes, de mensajes banalizados… pero todo esto dentro del marco de un universo particular: Las redes sociales. Y es que las redes sociales –como lo ha sido la televisión masiva a finales del siglo XX– son, en esencia, una representación de lo real, de lo inmediato. Tal como sentencia el filósofo citado:
El espectáculo no puede ser comprendido como el abuso de un mundo de la visión o como el producto de las técnicas de difusión masiva de imágenes. Se trata más bien de una Weltanschauung devenida efectiva, materialmente traducida. Es una visión del mundo que se ha objetivado.[12]
El espectáculo, como modelo de lo real, acaba desplazando a lo verdaderamente real. El espectáculo se torna realidad en cuanto configura a la realidad misma. En este sentido, las redes sociales constituyen un mundo del espectáculo. Las publicaciones no son la realidad, pero nos dan una imagen de ello. Pero la red social es un universo interactivo, donde el usuario es un ente participativo dentro de este mundo “espectacular”. En este sentido, el usuario, a razón de la vida cotidiana en sociedad, construye en este espacio una “identidad”, pero una identidad dentro del espectáculo. Baudrillard, filósofo de pensamientos similares a los de Guy Debord (él no habla de “espectáculo”, sino de “hiperrealidad” y de simulación. Su obra Cultura y Simulacro profundiza en la cuestión), habla al respecto de estas identidades.
Somos, en este sentido, ser para otros (bastardillas mías) y no solo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La construcción de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo.[13]
Así vistas las cosas, el individuo no se compenetra al 100% con el contenido de los mensajes; el usuario no interactúa enteramente con la publicación y con su mensaje. El usuario, a través de esta interacción, construye su identidad espectacular. Una tendencia surge, de acuerdo a este proceso, para ser consumida por los usuarios. Los usuarios pueden consumirla de manera pasiva; pueden reproducir la tendencia y ser al mismo tiempo parte de la tendencia. Este consumo no consiste en “tener”, sino en “parecer”. Es lo que me hace como identidad espectacular. La forma es el mensaje en sí mismo, y el contenido se debilita (de esto no se deduce que toda publicación sea una imagen carente de sustancia). El ejemplo más evidente es la tendencia del #ChallengeAccept, dónde la forma del contenido (las imágenes en blanco y negro, las leyendas de “apoyo” a la comunidad femenina) es más importante que el contenido en sí (cuya naturaleza es, por muchos seguidores de la tendencia, incomprendida).
Lo viral y la lógica de la moda.
El usuario, entonces, consume contenidos; consume publicaciones; consume espectáculo y a su vez, se produce él mismo dentro de un espectáculo, que es la red social. Cuando una tendencia o un contenido se viraliza, no se sigue inmediatamente su banalización. Su banalización es tal en el momento en que el contenido no se viraliza por su sustancia, sino por su forma.
Por otro lado, un contenido es viral cuando está de moda. Y la lógica de la moda es la lógica de la obsolescencia. Así:
… capitalismo y moda se retroalimentan. Ambos son el motor del deseo que se expresa y satisface consumiendo; ambos ponen en acción emociones y pasiones muy particulares […]. Ninguno de los dos conoce el reposo, avanzan según un movimiento cíclico no-racional, que no supone un progreso. En palabras de J. Baudrillard: “No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo”.[14]
La moda está destinada a ser sustituida por otra moda. Pero no muere, desaparece. Justamente nadie se detiene a llorar por una “moda muerta”, justamente, por el hecho de que nunca una moda muere: la moda es sustituida por una nueva, de un momento a otro, en la que nos vemos obligados a depositar nuestra atención.
Las tendencias virales, de este modo, es justamente por su naturaleza intrínseca que están destinadas a aparecer y desaparecer constantemente. Son un objeto de consumo, un espectáculo, una experiencia que se agota. Su contenido no suele pasar de la mera forma, y las formas son fáciles de sustituir pues, justamente, son formas. Esta lógica, de una frivolidad considerable, no es nueva en lo absoluto. ¿Por qué frivolidad? Pues, porque, así como la lógica de moda es aplicada a un producto, también es aplicada a problemáticas sociales reales: El #IceBucketChallenge es un ejemplo de ello. La campaña no fue poca cosa: se estima que 115 millones de dólares se donaron a la Asociación para la Esclerosis lateral amiotrófica solo en la primera semana, y a raíz de la trascendencia del reto. Pero, al final, en el mismo artículo de la cadena BBC, se deja en evidencia el efecto de lo pasajero típico de una moda:
Ammar Al-Chalabi, profesor de neurología y genética de enfermedades complejas en la universidad londinense King´s College London, cree que existe el riesgo de que el público crea que estas enfermedades ya no necesitan más dinero.
Más bien es lo opuesto. "Necesitamos un desafío de la cubeta continuo", dijo.[15]
Cómo bien dije, no se trata de un fenómeno nuevo y típico de las redes sociales de internet. South Park, una caricatura satírica y bizarra estadounidense, tiene un episodio que hace un llamado de atención al fenómeno de las problemáticas sociales como modas, titulado en el español: Problema de Amígdalas (13-04-2009). En el capítulo, Eric Cartman, uno de los protagonistas, contrae el SIDA accidentalmente mientras le quitan las amígdalas en una cirugía. En un intento desesperado por conseguir apoyo de sus amigos y de la comunidad, Cartman fracasa puesto que ahora es el Cáncer la enfermedad que más atención social demanda y que más sensibiliza a las personas. El capítulo es una exageración de una problemática real de principios de siglo y finales del siglo pasado (ver Historia: Nivel 1. Netflix. Capítulo 9: El SIDA).
Conclusiones generales.
Podríamos ser fatalistas y decir que todo lo viral se convierte ineludiblemente en algo banal. Pero no es así. El caso del #IceBuckettChallenge, nos deja un lado positivo (la gran recaudación que genero el “movimiento virtual”, que de otra forma hubiese sido difícil concertarla), y un lado negativo (pasada la moda, las masas creemos que pasó el problema).
Sí sostengo lo que he mencionado en una sección de este breve ensayo: que la banalización es tal en el momento en el cuál el fenómeno o el contenido de lo viral es tomado en su forma, y no en su sustancia (Como en el caso del #ChallengeAccept en Instagram), o sea, importa la publicación en su forma estética y viral como una manera de parecer, y la reproducimos siempre y cuando al mismo tiempo contribuye en la construcción de nuestra identidad espectacular.
Cuando se trata de una problemática que se viraliza, siempre podremos solidarizarnos si esa solidaridad no implica una responsabilidad. Cuando no hay responsabilidad, no hay un vínculo con la problemática. Cuando no hay un vínculo con la problemática, el sujeto nunca llegó a conocerla realmente, sino que solo conoció su representación-espectáculo.

[1] (3-08-2015): “A un año del #IceBucketChallenge, ¿qué se ha logrado?”, BBC, Mundo, Salud. En línea: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150803_salud_aniversario_icebucjetchallenge_esclerosis_ig
[2] (18-02-2013): “’Harlem Shake’: el baile ridículo que arrasa la Red”. El Mundo España, Medios. En línea: https://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/18/comunicacion/1361217707.html
[3] Zeichner, N. (15-02-2013): “FADER Explains: Harlem Shake”, The Fader, Music. En línea: https://www.thefader.com/2013/02/15/fader-explains-harlem-shake/
[4] RAE (Real Academia Española): “viral”. En línea: https://dle.rae.es/viral
[5] Caldevilla Domínguez, D.; Barrientos Báez, A.; Parra López, E. (2020). Horizontes del mundo digital: de la simulación y la banalización de la experiencia, a un uso social, ecológico e innovador de la Sociedad Red, en CIC. Cuadernos de Información y Comunicación 25, 269-277.
[6] (Rev. 13-04-2020): “El medio es el mensaje”. Wikipedia. Wiki. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/El_medio_es_el_mensaje
[7] Rubal Thomsen, M. (27-09-2017): “Twitter amplía la extensión de sus mensajes a 280 caracteres”. La Vanguardia. España. En línea: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20170927/431590709836/twitter-amplia-limite-280-caracteres.html#:~:text=Twitter%20dobla%20el%20espacio%20para,de%20ampliaci%C3%B3n%20con%20algunas%20lenguas.
[8] Jackson, D. (22-05-2017): “Conoce tus límites: El largo ideal para cada post en redes sociales”. SproutSocial. SproutBlog. En línea: https://sproutsocial.com/insights/contador-de-caracteres-de-redes-sociales/
[9] Strate, Lance (2012). «El medio y el mensaje de McLuhan: La tecnología, extensión y amputación del ser humano». Infoamerica: Iberoamerican Communication Review 7. P.73. En línea: https://www.infoamerica.org/icn07_08/strate.pdf
[10] Lorenz, T. (28-07-2020): “#RetoAceptado: por qué algunas mujeres publican selfies en blanco y negro”. The New York Times. Estilos de vida. En línea: https://www.nytimes.com/es/2020/07/28/espanol/estilos-de-vida/reto-selfi-blanco-negro.html
[11] (30-07-2020): “Desafío aceptado, la convocatoria contra la violencia de género que acaparó las redes”. Página 12. Sociedad. En línea: https://www.pagina12.com.a281900-desafio-aceptado-la-convocatoria-contra-la-violencia-de-gene
[12] Debord, G. (1967): La sociedad del espectáculo. Imprenta Quattrocento. Santiago de Chile, p.9. En línea: http://www.observacionesfilosoficas.net/download/sociedadDebord.pdf
[13] Vásquez Rocca, A. (2007): “Baudrillard; Cultura, simulacro y régimen de mortandad en el Sistema de los objetos”. Eikasia: revista de filosofía, N.9, p.2 (pdf). En línea: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2247601
[14] Vázquez Rocca, A. Op. Cit., p.3 (pdf)
[15] (3-08-2015): “A un año del #IceBucketChallenge, ¿qué se ha logrado?”, BBC, Mundo, Salud. En línea: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150803_salud_aniversario_icebucjetchallenge_esclerosis_ig
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2020.06.24 13:14 Subversivo-Maldito Javier Marías, los ministros inexistentes y el pedestal

Leo con asiduidad los artículos de Javier Marías en El País Semanal más con la curiosidad por los asuntos que aborda que con la de la búsqueda de contenidos estrictamente literarios. A través de esos textos, muchas veces polémicos, Marías se ha construido un perfil de enfant terrible del mundo cultural (y político) basado en ciertos desdenes que unas veces se asientan en la crítica genérica al Estado, y a los políticos, y otras en la descalificación de ciertos movimientos sociales que cuestionan algunas tradiciones hispanas: pienso en el feminismo, en el ecologismo, en la versión española del movimiento Me Too, en la llamada “cultura oficial”. Marías suele situarse en el pedestal, es el ciudadano inmaculado que observa el mundo tras haber sido vacunado contra cualquier debilidad y se apresura a sentar cátedra. Unas veces en positivo. Otras, con la descalificación poco documentada y basada en lugares comunes.
El pasado 7 de junio dedicó su columna a los “ministros inexistentes” de cultura con el foco puesto en el actual Rodríguez Uribes aludiendo a tres aspectos de la vida cultural de los últimos meses, con dos de los cuales, por diversas razones, he tenido algún grado de relación. El primero fue el rechazo del dominio público de las obras literarias, calificándolo como “confiscación a los 70 años de la muerte de sus creadores”. El segundo, una descalificación global del ministro a propósito, de un lado, de las decisiones adoptadas en relación con el supuesto comportamiento del tenor Plácido Domingo con distintas mujeres, y de otro, de las “ayudas ridículas” al sector del libro para hacer frente a la pandemia junto a la alusión al supuesto desprecio hacia la cultura del propio ministro. Me llamó la atención, a este respecto, la saña, equiparable a la que a veces se suele leer en artículos de insignes tertulianos, casi siempre ajenos al mundo literario, con que se expresó en el artículo. Hay en él una afirmación que destaca por su tono poco amable, casi insultante: “Estas semanas” –escribía Marías– “debería haberse celebrado la Feria del Libro del Retiro. Es de suponer que Uribes y los demás estarán encantados de que se haya suspendido: se han zafado del tremendo engorro de aparecer por allí algún día para fingir que les interesa la literatura”. Es obvio que Marías no ha tenido interés alguno en conocer la biografía del ministro, que opina desde la convención y el lugar común y que establece un juicio de intenciones inaceptable. Él sabrá. Pero más allá de la cita, vayamos a algunas de las ideas que transmite en el artículo.
Solemos elogiar la llamada excepción cultural de algunos países europeos, especialmente de Francia, pero nos resistimos a buscar fórmulas de excepción en el tratamiento de las “herencias literarias”
La primera atañe a su condena del dominio público, al que llama confiscación. De todos es sabido que esa figura supone una “entrega a la sociedad” de creaciones artísticas (literarias para el caso que nos ocupa) producto del trabajo de autores con nombre y apellidos. Ese debate, que en España asomó a los medios hace un par de años con motivo de las sanciones a escritores que habían compatibilizado pensión y derechos de autor entre 2011 y 2014, es una asignatura pendiente de la cultura europea y un debate sin concluir. Ante la “enmienda a la totalidad” de Marías, ¿qué procedería hacer? ¿Suprimir el dominio público y aplicar a un bien cultural como la obra literaria la legislación que regula las herencias de inmuebles y otros bienes materiales y sólo reconocer en los herederos, no siempre interesados en la literatura y en el valor de la cultura, la posibilidad de explotar y difundir las obras o de relegarlas al olvido? No creo que sea lo más razonable. A mi juicio, es necesario buscar una solución distinta a la que se aplica de manera general a las herencias. Se trataría de no poner obstáculos a la publicación de obras en dominio público con la condición de beneficiar, mediante un mínimo gravamen por ejemplar vendido de cada obra, al colectivo de autores creando un fondo que atienda las necesidades de escritores y traductores, especialmente después de la jubilación, en una sociedad que tiende a olvidarlos y arrinconarlos (conozco casos especialmente dramáticos) teniendo en cuenta que son muy pocos los que logran un patrimonio solvente para afrontar esa etapa de la vida. Es, ciertamente, un asunto polémico y discutible, jurídicamente complejo, pero probablemente sea una solución razonable, a medio camino entre el dominio público puro y duro y la restitución de los derechos de los autores fallecidos a sus herederos sin plazo alguno de prescripción. Solemos elogiar la llamada excepción cultural de algunos países europeos, especialmente de Francia, pero nos resistimos a buscar fórmulas de excepción en el tratamiento de las “herencias literarias”. La literatura es un bien inmaterial que enriquece la convivencia, ahonda en los valores democráticos y conforma el patrimonio cultural de un país y de una lengua. Y es una excepción en relación con el resto de los bienes que debe ser tratada como tal.
Es poco habitual que un autor defienda al ministro de cultura. Casi va con el título o la profesión ponerlo a parir. Sin embargo, creo que los debates hay que abordarlos con un mínimo de rigor
En lo que se refiere al caso Plácido Domingo no creo que quepa demasiado debate. Se trata de un ámbito en el que sobran los paños calientes y los eufemismos. La decisión ministerial no podía ser otra salvo que hubiera optado por un catálogo de excusas y atenuantes que no habrían sino rodeado de sombras la posible opción por el mantenimiento de sus contratos: la imagen del Auditorio de Salzsburgo ovacionando al tenor dando por buenas sus alusiones al contexto social y cultural en que se produjeron los acosos no fue de lo más edificante. La decisión del ministro fue solo cuestionada desde foros tradicionalmente recelosos de cualquier legislación que avance en la igualdad y apunte caminos que rompan el techo de cristal. Las disculpas del propio afectado, reconociendo lo inadecuado de su comportamiento, aportan algo más que pistas.
Y queda el asunto de las “ayudas ridículas” del ministerio al sector cultural. Vaya por delante que comparto buena parte de las críticas del sector por lo limitado de estas. Sin embargo, no creo que sean ridículas. Menos aún si tenemos en cuenta nuestro Producto Interior Bruto. Hubo, es cierto, confusión en los primeros momentos, tras la declaración del estado de alarma, por el uso por parte del ministro de una cita de Orson Welles que algunos medios reprodujeron incompleta. “Primero va la vida y luego, el cine”, destacaron algunos medios. Pero olvidaron la segunda parte de la cita: “pero la vida, sin cine y sin cultura, tiene poco sentido y es poco humana”. No era difícil de entender su sentido teniendo en cuenta que aquellos días en España se estaba produciendo la muerte diaria de un promedio de 500 personas por la Covid 19, pero una parte de la industria cultural se centró en la primera frase obviando la segunda. En paralelo (algo que fue escasamente publicitado) se estaba desarrollando un proceso de diálogo, de recogida de propuestas de las entidades profesionales que se tradujo en un paquete de medidas articulado de manera escalonada en las semanas posteriores. Participé, junto a otros representantes de asociaciones del sector del libro, en tres vídeo-reuniones con el equipo del ministro. También tuve la oportunidad de intercambiar impresiones con no pocos autores (y de polemizar en las redes sociales) y conocer las ayudas que se han dado en otros países europeos. Teniendo en cuenta el principio de que para la cultura cualquier ayuda siempre será insuficientes dada la situación de partida, creo que el paquete aprobado en España (66 millones de euros para todo el sector cultural, de ellos algo más de 6 millones para el libro) es comparable al de otros países europeos, incluso superior al de países como Francia (22 millones para toda la industria cultural, 5 para el libro) o Alemania, tal y como se refleja en el informe-encuesta publicado por el Consejo Europeo de Escritores (EWC) el pasado 6 de junio. Sólo desde el desconocimiento se puede hablar de “ayudas ridículas”. Y hago esa afirmación sin tener en cuenta los más de 6.000 creadores literarios (datos de finales de abril) y traductores, cotizantes a la seguridad social como autónomos, que han visto cubierta una buena parte de su pérdida de ingresos a través de las ayudas aprobadas en el programa general de actuación del gobierno ni la puesta en marcha de la prestación por desempleo específica para los artistas. Sin contar tampoco con los casi 800 millones de euros en créditos blandos para todo el sector cultural. Reitero que todo ello es insuficiente, que la cultura precisa mucho más tras la devastación de la pandemia, pero son datos que ponen de relieve un esfuerzo sin precedentes que no podemos pasar por alto.
El paquete de medidas aprobado en España es comparable al de otros países europeos, incluso superior al de países como Francia o Alemania
Es poco habitual que los escritores entremos en debates sobre nuestro oficio y sobre la situación del sector cultural, algo nada saludable, por cierto (por aquello de que si no lo haces tú lo harán otros por ti), y es también excepción que se cuente con la opinión de los escritores en los foros que abordan la situación y la perspectiva de la industria del libro. Es también poco habitual que un autor defienda al ministro de cultura. Casi va con el título o la profesión ponerlo a parir. Sin embargo, creo que los debates hay que abordarlos con un mínimo de rigor (criticamos los populismos pero no ponemos nuestros textos frente a su espejo) para no generar ficción en vez de análisis, para no caer en el lugar común y en la demagogia y para evitar la tentación del pedestal. En mi modesta opinión, sólo la relación permanente entre las organizaciones profesionales del sector y las administraciones públicas, comenzando por el ministerio, promoviendo un pacto por la cultura que implique, además, a las comunidades autónomas y ayuntamientos, puede ayudar a ello. No hay otra: sobre todo si valoramos el tormentoso tiempo que se avecina en la economía y que tenemos por delante el desarrollo y la concreción de una conquista histórica para el mundo de la cultura: el Estatuto del Artista. Una norma que no ha caído del cielo, por cierto.
https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/javier-marias-ministros-inexistentes-pedestal/20200624023540176437.html?fbclid=IwAR1Nz4MSFMIiz3MWhfdk6gGQoBFQjpbktmYlp1Ifx-IU1ASkAdOiwVT5H50
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2020.04.07 11:35 Gonzaloredpill Referentes y perspectivas en seducción

Hoy quisiera hablarles sobre diferentes perspectivas en seducción e ir brevemente mencionado a sus referentes mas claros . Obviamente son muchos lo que no podré mencionar pero me centraré en lo que realmente e estudiado de manera mas extensa y que representan un punto de vista claro y definido en seduccion .
Ross jeffries : Ross fue quiza unos de los primeros en intentar crear un metodo de seducción basandose en otras diciplinas , algunos dicen que es anterior a mystery pero esto no indica que mystery se alla basado en el trabajo de Ross, de hecho ambos métodos distan mucho el uno del otro . De hecho ambos an tenido una ribalidad por años . Lo interesante de Ross es debido al hecho que el tenía un bagaje en programacion neurolinguistica (PNL) . El se formo con los fundadores de esa diciplina ( Richard Bandler y John Grinder ) , la pnl es una diciplina que busca estudiar la manera de comunicarse de los grandes terapeutas , pero a traves de las herramientas de la gramática transformacional . En PNL existen dos modelos de comunicacion , uno es el metamodelo ( lenguaje específico ), y el otro es el metamodelo inverso (languaje vago ) . Este último modelo explica la configuracion del lenguaje de la hipnosis ericksoniana, tambien conocida como hipnosis conversacional , donde lo principal es el uso de historias y metaforas para crear estados de alta sugestividad . Por lo tanto lo que Ross enseñaba era como poder crear estados de alta receptividad , crear emociones , sensaciones fisicas , y poder sugestionar idea o situaciones . Y no solo eso , si no que también poder introducir anclajes para luego recrear esas mismas respuestas posteriormente con la misma persona . Si sientes curiosidad por esta perspectiva te recomiendo que no solo estudies a ross si no que sobre todo leas los libros principales de la PNL escritos por sus propios fundadores , esos libros son " la estuctura de la magia " y " trancefórmate " y obviamente que puedas buscar los videos de las sesiones hipnoticas de milton ericksos las cuales puedes encontrar en youtube , ya que en él esta basado todo el metamodelo inverso de la PNL ya que erickson es considerado el mas grande hipnoterapeuta del siglo .
Mystery : bueno creo que la mayoria conocemos a mystery , cuando hablamos de pick up , game y la primera comunidad de foros online sobre seducción , es una respuesta casi unánime la de considerar a mystery como el gran referente de la comunidad de pick up artist . Mystery fue mentor directo de gran parte de los pick up artist de la vieja escuela que son altamente reconocidos ( Tyler , Style , Todd , y muchos mas ) . Mystery basó su método principalmente en estudios de sexualidad evolutiva junto con la experiencia que fue tomando con cada approach . El principal legado de mystery esta en el marco teórico con la creación de su metodo formado por tres etapas , atracción , confort , seducción , en ese orden y donde cada etapa estaba formada por tres subetapas . A mystery le debemos conceptos como calibracion , validación, cualificación , indicadores de interes , indicadores de desinterés , entre muchos otros . La fama de mystery no solo se debe a su aporte teorico si no también se gano la admiracion por las habilidades que tenia seduciendo en la vida real , ya que mystery en su mejor epoca fue quiza uno de los mas carismaticos , calibrados socialmente , sabía atraer la atención de todos en la sala , etc. En su mejor epoca fue quiza uno de los mejores .
RSD Luke : queria hablar de alguien de rsd pero la mayoria de ellos han sido enseñados tanto por tyler como por mystery , por lo tanto en el fondo todos enseñan algo del metodo mystery . Lo que si vale la pena mencionar antes de hablar de Luke es que aun cuando los principales couches de RSD como Tyler , Todd , Julien , etc. Enseñan un metodo de pick up basado en el metodo mystery , en RSD avanzaron un poco mas en la metodología , buscando salirse del juego basado en tener todas las interacciones escritas de libretos y buscaron solo quedarse con la estructura para asi tener interacciones mas naturales y congruente a lo cual llamaron natural game . Pero volviendo a luke , queria mencionarlo ya que el fue probablemente el primero en enseñar una manera de juego llamada social circle game o juego de circulo social . Sabemos ya que unos de los puntos principales en game es la etapa inicial que es la de valor social . Indicators of higher value y aun cuando uno puede crear este tipo de valor social de la nada , ya sea con negas , con la validacion o haciando cualificar a la otro persona . El valor social que viene de los circulos sociales importantes es mucho mas solido y lleva al juego a otra escala . Luke enseña como lograr estar acargo de circulos sociales con gente importante , famosa , con dinero y poder y asi poder crear ambientes para estas personas , creando eventos privados y muy exclusivos donde esta gente pueda asistir , asi tambien conocer mujeres de alto calibre , modelos , y muchas mujeres hermosas que muy poca gente siquiera tendria oportunidad de conocer en persona . Este estilo de game le hace tener una valor social y una preseleccion muy dificil de replicar y que es muy dificil de igualar con otros metodos .
Steve " the Dean " williams : la ultima mención la queria hacer para uno de los tipos que vengo estudiando ultimamente que es Steve del canal de youtube "the man mindset " . Steve es un old school , el cual aprendio seduccion de la manera en que se enseñaba antes de toda la comunidad de pick up artist . Basicamente steve es un ejemplo de game de la calle , de ese juego que se enseñaba entre hombres , que pasaba de boca a boca , muy de calle y muy directo . Steve no adhiere demasiado a toda la metodología de pick up clasica de la linea de mystery . De hecho steve cree que es una manera manipulativa y difícil de sostener . Sus enseñansas se basan en masculinidad clasica y juego directo pero progresivo . Este estilo solo funciona si uno es extremadamente honesto y al mismo tiempo tienes tus estándares claros , la unica manera de poder mostrar interés desde un principio y no perder es cuando juegas a tu propio juego y no al de ellas , muestras interes desde el principio pero luego avanzas gradualmente a medida que ella no solo demuestre su interes , si no que demuestra voluntad por respetar tus estandares . tambien enseña conceptos como no ser una opcion si no ser una oportunidad . Steve tiene una capacidad que me parece impresionante para hablar de manera imaginativa y sugestiva y para hacerlas invertir a las mujeres en la seducción al ir estimulandolas cada vez de manera mas clara .
Tom Leykis : este lo agrege despues de publicar el post , pero lo tenia en mente desde un principio ya que concidero que es una perspectiva diferente y que logró gran repercusión , lo suficiente para incluirlo dentro de estas menciones . Tom leykis fue un animador de radio que conducía su propio programa " Tom Leykis show " en el cual habia una sección llamada " Leykis 101 " el estuvo casado varias veces y finalmente decidio luego de su ultima separación quedarse soltero y concentrarse en su carrera , sus inversiones financieras y seduccion . En la sección principal de su programa "Leykis 101" enseñaba su perspectiva sobre game , la cual se basaba principalmente en el concepto de estatus y el de bad boy . Sus consejos básicos eran , concentrarse en conocer mucha gente importante , lo cual a su vez trae de por si mucha opciones de negocios . Al crear esa realidad vas a tener accesos a muchas chicas que cuesta conocer y ese estatus social que as ligrafo va a ser el indicador de alto valor que te facilitará el juego , el aconsejaba que incluso si uno tiene mucha plata , no gastarla en las chicas ya que si uno tiene el estatus y el dinero, es suficiente para tener a la chica , "es suficiente con tenerlo para tener a la chica , no es necesario darselos ". Pero lo mas aplicable para el resto de los mortales eran sus conceptos de lo que podríamos llamar filosofia del chico malo . El enseñaba a solo comunicarse con las chicas para cordinar citas y así tener algo de acción ,o para tener interacciones que aumenten el deseo en ellas .Aconsejaba mantenerse alejado de todo trato amistoso o platónico con ellas y de todo tipo de interaccion que no sea en el tono de amantes .Enseñaba a ser impredecibles , inalcansable , y evitar sobre todo transformarse en esa figura en la cual ella pueda depender . Enseñaba también a mantener las relaciones en tu marco y bajo tus reglas . Tom Leykis es quizá el que a enseñado de manera mas amplia todos los conceptos de chico malo en seducción , y pueden encontrar su programas resubidos en youtube .
Bueno gente , seguramente hay alguna que otra manera de ver seducción que no he mencionado acá pero almenos hemos podido identificar estilos bien diferenciados , seducción con hipnosis conversacional , pick up metodo mystery , juego de circulo social , lo que llamo juego Callejero de la vieja escuela y juego de chico malo del estilo de Tom Leykis. Si quieren hacer sus aportes en los comentarios estan mas que bienvenidos . Buena semana y buen juego .
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Horóscopo para hoy Martes, 14 de Enero de 2020 todos los signos del zodiaco

Aries:

Aries el rechazo es parte de la vida, no te sientas solo ni lastimado. Quédate con quienes te amen y te acepten.
El amor. El amor encontrará un buen terreno donde asentarse, a los astros te obsequian autoconfianza y mejoran las condiciones para liberar las emociones de tu corazón. La economía. En el ámbito laboral, el lugar que hoy ocupas es el premio a la dedicación con que llevas a cabo tus tareas. Su salud. La práctica de actividad física en forma regular te permitirá descargar las tensiones acumuladas, que de otra manera repercuten en la salud.

Tauro:

Tauro: pueden hacer que te enamore de una mirada, gesto o caricia.
El amor. Las relaciones sentimentales que se inicien por estos días tendrán viento a favor: la pasión y la ternura unificadas dulcifican un vínculo que posibilita momentos felices (tal vez mucho más que momentos). La economía. Se superan contratiempos en el ámbito laboral; la economía se reactiva, habrá posibilidad de percibir dividendos a través de acciones mercantiles. Su salud. Es preciso que descanses un poco más, de lo contrario, tus nervios pueden verse afectados.

Geminis:

Géminis: Las cosas claras desde un primer momento es algo que necesitas tener. En el amor como en el resto de los ámbitos, deberás empezar a ser más cauto y a no adelantarte a los acontecimientos
El amor. El amor requerirá más atención, será importante no dejarse llevar por las emociones, y tener los oídos atentos a la hora de escuchar a tu pareja. La economía. Tu espíritu emprendedor avivará el entusiasmo por nuevas actividades: las perspectivas laborales serán variadas e interesantes. Su salud. Te haría muy bien practicar algún deporte para descargar tus tensiones.

Cancer:

La personalidad de los Cáncer es blandita, aunque lo nieguen. Por eso a veces son vulnerables y sensibles. Pero ojo, tienen genio, y mucho.
El amor. Pensamientos negativos no te permiten desprenderte de historias pasadas que deberían estar cerradas; trata de cortar con la dependencia sentimental que te corta alas para encontrar una nueva felicidad. La economía. Momento ideal para ampliar tus contactos laborales: las reuniones sociales o fiestas en esta época del año pueden ser una excelente oportunidad para establecer relaciones profesionales. Su salud. Trata de buscar actividades que te relajen, como la lectura, o escuchar música suave.

Leo:

Como Leo quiera algo, lo tiene. Tiene mil recursos para ello y mil contactos que le ayuden.
El amor. La ternura abre paso a una renovada pasión y a una necesidad de intensificar el vínculo en algo más comprometido en una velada de enorme disfrute y alegría compartida. La economía. Cautela en el escenario laboral: recuerda que la forma en que te relacionas, determinará en parte los resultados que persigues. Su salud. Necesitas relajarte.

Virgo:

A Virgo dale el lugar que le corresponde, si siente que no lo haces no esperes que te de a ti el tuyo...
El amor. El amor y la vida social deparan algunas sorpresas: miradas sugestivas, seducción, conversaciones picantes, y la posibilidad de pasar buenos momentos en la intimidad. La economía. Evita el exceso de confianza en el ámbito laboral, tu vida privada no debe ser un libro abierto para quienes comparten tus tareas, sin darte cuenta podrías crear recelos o envidias. Su salud. Pasa el día al aire libre, te sentirás muy bien.

Libra:

Aunque es costumbre dejar todo para el último momento, Libra siempre hará lo que se tiene que hacer y usualmente lo hará lo mejor posible.
El amor. Choques en tu vida sentimental: controla tus celos en esta jornada porque corres el riesgo de que tu pareja tome la decisión de alejarse; la pasión no siempre es la medicina más adecuada cuando los vínculos están en peligro (serénate y ríe más). La economía. Mantener buenas relaciones laborales será importante para prestigiar tu trabajo: asimilar las ideas ajenas e incorporarlas a tus proyectos personales optimizará la laboral en equipo. Su salud. Será un día para buscar actividades que te relajen, y te ayuden a olvidar tus preocupaciones.

Escorpio:

Es realmente difícil ganarse la confianza de Escorpio. No se fían ni de su sombra. Les tendrás que demostrar mucho.
El amor. Si estás solo, contarás con los astros de tu lado para iniciar una nueva relación que resultará muy estimulante; la conquista y la seducción estarán muy favorecidas. La economía. Clima hostil en el ámbito laboral; trata de ser más puntilloso en el manejo de todo lo que esté referido a tu área de influencia, especialmente documentos y asuntos bancarios, para evitar retrocesos y perjuicios. Su salud. Canaliza tu energía con alguna actividad física.

Sagitario:

Sagitario necesita motivación constante, si se acaba y no hay nada interesante, Hasta Luego.
El amor. Asume tu realidad amorosa sea cual fuere, para no caer luego en depresiones profundas o en el aislamiento que tanto daño te hace: siempre será mejor aceptar las verdades, por mucho que duelan. La economía. En el marco de tus actividades, intenta ser un poco más comprensivo y tolerante con la gente que tiene opiniones distintas a las tuyas. Su salud. Jaquecas.

Capricornio:

A Capricornio ♑ le fijas una meta y llega él y se la pone aún más alta.
El amor. Las discusiones y peleas innecesarias sólo sirven para desgastar la pareja: tómate tu tiempo para relajarte, meditar y analizar las cosas como a ti te gusta. La economía. La jornada se presenta excelente para los quehaceres prácticos y las transacciones comerciales: tu energía desborda en un despliegue que hará que consigas todo lo que te propongas. Su salud. Salud y bienestar, en armonía.

Acuario:

El problema de Acuario en cuanto a sus relaciones personales se presenta cuando tienden a replegar velas y huir ante un problema.
El amor. Se neutralizan los enfrentamientos en la pareja gracias una tendencia a conciliar y a aceptar las opiniones del otro; los solos encontrarán en los amigos el refugio más propicio para sobrellevar la soledad. La economía. Algunos contratiempos y conflictos laborales que parecen difíciles de superar podrían derivar en inesperadas ventajas profesionales; saca partido de todo lo que se presente. Su salud. Necesitas descargar energías mal acumuladas.

Piscis:

Piscis: En tus días buenos, tienes energía para hacer todo lo que se te venga a la mente, como Aries.
El amor. Tu atractivo se ve reforzado por una renovada sensualidad y una sugestiva actitud de conquista; se avecinan cambios importantes en el amor. La economía. Ciertas operaciones profesionales culminan favorablemente y posibilitan el aumento de ingresos, te sentirás muy entusiasmado por el desarrollo profesional o laboral. Su salud. Cuidate de los cambios bruscos de temperatura.
TAROT
Para el número 806 El precio máximo por minuto de la llamada al número 806 es de 1 euro y 18 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 53 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos.
Este servicio de entretenimiento reservado a mayores de 18 años está prestado por tarot de las estrellas.
Quintanilla del Olivar, Atico 1Apartado de correos 57204. 28223, Madrid
Teléfono 932 995 463

Preguntas frecuentes

1. Quiero hacer una consulta de Tarot , ¿sobre qué puedo consultar?
Puede consultar sobre lo todo aquello que le preocupe, el Tarot es ideal para temas sentimentales de todo tipo, matrimonios, divorcios, parejas, infidelidad, etc, para temas laborales y de juicios, viene muy bien para preguntas sencillas, afirmativas o negativas, también para cuestiones financieras, de herencias, etc. En cuestiones de salud somos muy precavidos, porque no somos dioses y podemos equivocarnos en temas tan delicados.
2. ¿Por qué tiene tan mala fama los servicios de Tarot y a menudo se les persigue como estafadores?
No entendemos muy bien la caza de brujas a la que siempre estamos sometidos, bien es cierto que estafadores existen en este sector, pero como en cualquier otro sector ( abogados, médicos, jueces, etc ), al igual que también existen muy buenos profesionales. Pensamos que la valía de cada empresa se demuestra por sus hechos, sea del sector que sea, y siempre el miedo y el desconocimiento hace que las personas desconfíen del servicio, sea cual sea éste.
3. ¿Las consultas de Tarot por teléfono son igual de fiables que en directo?
Nosotros diríamos que son incluso más fiables, por la sencilla razón de que el tarotista es más objetivo, está en su entorno, concentrado, puede visualizar mejor porque no está pendiente de los gestos del cliente, su canal está más limpio y ve más y mejor.
4. ¿Cuántas veces se puede consultar el Tarot?
El Tarot no se debe utilizar a la ligera , primero porque es un sistema que pierde efectividad si se consulta muy a menudo con las mismas preguntas una y otra vez , y segundo, porque es un servicio que te puede salir muy caro si no controlas tus consultas. Debe ser un servicio que se consulte cuando hay necesidad, no como juego o diversión.
5. ¿Por qué cobráis el servicio que prestáis?
No entendemos porque no debemos cobrar el servicio, nuestro equipo está formado por profesionales que se han dedicado toda su vida a esto, ya sea de forma innata o estudiada, dedican su tiempo, su esfuerzo en conseguir ver aquello que los consultantes no ven y de muchas formas ayudan a personas a diario, por lo tanto, deben cobrar por su trabajo, como cualquier profesional que dedique esfuerzos y trabajo en su actividad profesional.
6. ¿Quién consulta el Tarot?
El Tarot lo consulta todo aquel que lo necesite en algún momento de su vida, tenemos clientes de todas las clases sociales, de todas las profesiones posibles, de todos los países del mundo, y con multitud de problemas de toda índole, por lo tanto, el tarot lo consulta quien quiera y quien sea, si es mayor de 18 años, claro.
7. ¿Las consultas que yo haga son privadas?
Por supuesto, todas las consultas que usted realice con cualquiera de nuestros profesionales son confidenciales y no pueden ser desveladas a nadie, ni grabadas, garantizamos su privacidad.
8. ¿Vosotros acertáis en las consultas que hacéis?, ¿ qué tanto por ciento acertáis?
Aquel Tarotista o equipo de Tarotistas que diga que acierta en un tanto por ciento, realmente no lo dice correctamente. No tenemos unas estadísticas o tablas fiables que nos digan nuestro porcentaje de aciertos. Lo único que confirman nuestros aciertos son los testimonios de nuestros clientes, que son los que comprueban si con el tiempo las predicciones realizadas se han cumplido, y por ahora hay muchísimas que se han cumplido, algunas esperando ser cumplidas y otras que por ahora no se han cumplido. Creemos que nuestro Gabinete es uno de los más consultados actualmente porque tenemos grandes profesionales con un índice de aciertos muy alto, recibimos a diario cientos de confirmaciones y agradecimientos por ello.
9. ¿Por qué es tan difícil que el tarotista adivine con exactitud el tiempo o las fechas en que se van a realizar las predicciones?
No somos una ciencia exacta, por lo tanto, es normal, que en cuestiones de fechas, nos aproximemos, pero no somos exactos. Si fuera así, adivinaríamos con mucha facilidad números de loterías, premios diversos, etc, y no es el caso.El Tarot es más complicado de lo que parece, no es fácil “ver“ lo que se pregunta, y muchas veces se ve lo que no se pregunta, por esto, necesitamos mucha concentración y energía.
10. ¿Por qué una tarotista me acierta a mí y otra no, y ésta le acierta todo a otra persona y la mía no?
Los tarotistas son como los médicos, lo psicólogos, los abogados, etc, el que es bueno para unos no lo es tanto para otros, por esto, siempre aconsejamos que se pruebe a varios tarotistas y con mucha paciencia, se quede con el que mejor les acierte. Somos seres con energía, conectamos con algunos, pero con otros no tanto, por eso decimos que la lectura del Tarot depende del consultante y del consultado, no hay un solo canal, se necesitan los dos canales para conectar bien.
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2018.08.06 02:50 WhoIsTomodachi Meritocracia

Advertencia: incoming papiro
Me perdí un hilo que se dio hace unas semanas derivado de una entrevista publicada en CIPER. Sentí que tenía suficientes cosas que decir como para hacer un hilo nuevo y poder argumentar ahí y generar discusión. Aparte, quiero expresar ciertas ideas a las que les he dado vuelta en el último tiempo con respecto a la meritocracia en Chile.
Generalmente se habla de que en Chile la meritocracia no existe. Los ricos están ahí porque poseen ventajas que adquirieron por el mero hecho de nacer en cuna de oro y los pobres no tienen oportunidad alguna de surgir sin cagarse a alguien en el proceso. Las excepciones a esto no son más que simples excepciones y casos de suerte extrema, empaquetados como el mito del “esfuerzo” y el “emprendimiento”.
Quiero argumentar que la correlación entre la clase social en la que uno nace y el estatus económico en la adultez no necesariamente es indicio de una falta de meritocracia, y lo voy a hacer a través de ciertos estudios de sociobiología, principalmente los “twin studies”. Los “twin studies” estudian la correlación de distintas variables entre gemelos y mellizos. Realizando una descomposición entre estas correlaciones, se pueden estimar las influencias del “Heritability”, “Shared Environment” y “Non-shared Environment”.
“Heritability” se refiere a las influencias del genoma. En este plano, es importante notar que la heredabilidad de la inteligencia en la adultez es aproximadamente un 80%, y la de los “cinco grandes” componentes de la personalidad un 50%. Todos estos factores afectan fuertemente el ingreso.
“Shared environment” se refiere a las influencias del ambiente que son comunes en gemelos y mellizos: nivel socioeconómico de los padres, el barrio donde se criaron, los contactos derivados de relaciones familiares, el nivel educativo de los padres, el método de crianza de los padres, el apellido, las influencias culturales del entorno, etc. En mi opinión, son estos los determinantes a los que se refiere la gente cuando se habla de que Chile no es un país meritocrático, y generalmente se habla de que estos determinantes tienen una fuerte influencia en el ingreso.
“Non-shared environment” es un mal nombre, ya que en realidad corresponde a todos los factores que afectan el ingreso (no necesariamente el ambiente), pero sin causar similitud en gemelos ni en mellizos. Podría tratarse casi enteramente de factores relacionados a la voluntad individual de las personas. Aparte de eso, podrían afectar el tener accidentes, los contactos personales, la divergencia entre métodos de crianza y de enseñanza distintos entre los diversos hermanos, etc.
Existen varios twin studies que tratan de analizar la influencia de la genética en el ingreso:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160289699000082
https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-economics-080511-110939
https://helda.helsinki.fi/bitstream/handle/10138/38881/HECER_DP364.pdf
Todos estos estudios muestran que los factores atribuibles al “shared environment” tienen una influencia muy menor en comparación a otros factores. El tercer estudio muestra una síntesis de varios estudios de este tipo en la página 25. Promediando los valores obtenidos en estos estudios, se tiene que la influencia de los tres factores para Suecia, Australia y EEUU es:
Heritability Shared Environment Non-Shared Environment
Suecia 40% 5% 56%
Australia 45% 13% 42%
EEUU 41% 9% 50%
Entendería si tienen problemas con la metodología de los twin studies. Existen otros estudios que realizan el análisis de manera directa, relacionando elementos del genoma a ciertas variables socioeconómicas:
http://www.pnas.org/content/early/2018/07/03/1801238115
https://nicholaswpapageorge.files.wordpress.com/2018/05/genes_wealth.pdf
Estos estudios establecen una relación causal entre los genes y el nivel socioeconómico, lo que valida esta interpretación de los twin studies. Junto a esto se tiene un estudio reciente hecho por Gregory Clark, que estudia la correlación de ingresos entre familiares y la compara con la correlación que tendría teóricamente si toda la correlación fuera dada por la genética.
https://www.liser.lu/seminar_paviewer.cfm?tmp=2721
Los estudios acá mostrados validan la hipótesis de que la correlación familiar en los ingresos es dada principalmente (aunque no enteramente) porque los hijos heredan talentos y cualidades de sus padres. Contra intuitivamente, estas correlaciones indican que las sociedades modernas son, en términos generales, meritocráticas.
Algunas otras ideas que he pensado con respecto a estos estudios:
- Los porcentajes mostrados en los estudios no son fijos en el tiempo. El efecto Flynn nos indica que en una época en la que se hayan tenido más problemas de desnutrición, los porcentajes de shared environment serían mayores, ya que la heredabilidad de la inteligencia se vería afectada. También es importante señalar que el bajo shared environment depende de un marco institucional particular, y que los países en los que se han realizado estos estudios han sido todos democracias liberales.
- De la mano con lo anterior, considero que el estado tiene cierta responsabilidad de asegurar un piso mínimo de ingreso con un impuesto negativo a la renta u otras medidas de manera que no se llegue a los casos extremos de desnutrición severa o de falta de yodo en la dieta que no permitan que el potencial de cada persona se vea expresado en el fenotipo.
- Junto con estos estudios, existen muchos otros que muestran, paradójicamente, la validez de las teorías sobre el “growth mindset” http://mindsetscholarsnetwork.org/growth-mindset-firm-foundation-still-building-house/#, lo que indica que creer en tu propia capacidad para desarrollar tus habilidades para alcanzar el éxito académico y económico se convierte en una profecía auto-cumplida. A lo mejor esta maleabilidad de las capacidades humanas son reflejadas en ese porcentaje denominado como non-shared environment. O a lo mejor es tan simple como que la heredabilidad, que solamente mide un porcentaje de variación de características entre individuos, no dice nada acerca de la maleabilidad de las características al nivel individual.
- La página 25 del tercer estudio muestra en Australia esta influencia es un 4% mayor a los EEUU y la influencia promedio medida en los estudios realizados en Suecia es un 4% menor a los realizados en EEUU, pero esto es considerando que los estudios realizados en EEUU y Australia usan como medida el average wage y annual household income, que corresponden a medidas dependientes del tiempo en el que se miden y que los individuos no buscan optimizar de la misma manera que el lifetime income, por lo que no son tan comparables a los estudios suecos. El hecho de que estas sociedades consideradas como estados de bienestar no disminuyan significativamente la influencia del shared environment me hace pensar que estos estados de bienestar funcionan más “nivelando hacia abajo” que entregando verdaderas oportunidades a los más pobres.
- En Chile no he visto que se hayan hecho estudios de heredabilidad. Lo más cercano es el trabajo hecho por Gregory Clark en su libro The Son Also Rises. No he leído el libro, pero los reviews que he leído dicen que utiliza una metodología completamente distinta y que analiza la movilidad social a lo largo de varios siglos, lo que tampoco dice mucho si uno quiere estudiar la sociedad chilena actual.
- Una cosa que encuentro muy interesante es que todos los estudios que realizan cálculos de heredabilidad separados para hombres y mujeres obtienen resultados menores para la heredabilidad de las mujeres que la de los hombres. Esto junto al hecho de que muchos de los países estudiados presentan brechas de género en los niveles salariales podría ser evidencia de discriminación de género, que al ser transversal a las clases sociales se puede reflejar en el mayor porcentaje de non-shared environment.
- Muchas habilidades tienen un fuerte componente hereditario, pero también otras cualidades como el color de piel. La existencia de una alta heredabilidad también puede hablar de la existencia de racismo en la sociedad estudiada. Al mismo tiempo, la raza es una construcción social que no va en “aumento lineal” junto a la similitud biológica: encuentro muy improbable que un par de gemelos vaya a ser considerado un 50% más “de la misma raza” que un par de mellizos ante los ojos de la sociedad, por lo que se me ocurre que una parte importante del racismo se expresa como shared o non-shared environment, no como heredabilidad.
- Generalmente, la gente que se opone a la ingeniería genética toma la posición de que permitirla podría codificar las desigualdades de nuestra sociedad en nuestro genoma, pero si estas desigualdades son causadas por factores genéticos para empezar, entonces esta misma tecnología tendría el potencial de nivelar la cancha tremendamente. Si el CRISPR lograra solucionar todos sus problemas cancerígenos asociados y masificarse, la capacidad para modificar el genoma sería accesible por toda la población. En un futuro, a pesar de que puedan seguir existiendo diferencias individuales en la capacidad cognitiva, estas diferencias rondarían en torno a un promedio muy alto en el que unos puntos más o menos en el Stanford-Binet importan poquísimo, y la movilidad social sería mucho más alta de lo que es ahora.
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2018.05.23 22:11 sebastianlizardi Moción de confianza sobre Pablo Iglesias e Irene Montero

Buenas
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Quiero expresar mi total apoyo a Pablo Iglesias e Irene Montero.
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Al que le interese dedicar unos minutos para leer tranquilamente por qué defiendo esta posición, a continuación explico mis motivos.
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Este cuestionamiento de la credibilidad de Pablo Iglesias e Irene Montero, surge de la noticia de la compra por parte de ambos de una vivienda de 600.000 euros. En todos los medios de comunicación, en todas las televisiones, en todas las radios, en todos los medios escritos, en todas las redes sociales, en todos los foros de internet, no se habla de otra cosa que no sea la compra de la vivienda de Iglesias y Montero. Los argumentos para criticar a Iglesias y Montero por comprar esa vivienda son de todo tipo, desde la demagogia más rancia hasta interesantes reflexiones de personas consideradas progresistas y de izquierdas.
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Se ha dicho que Iglesias se ha convertido en casta, en la misma casta corrupta que el mismo criticó siempre. Se ha comparado a Iglesias con Felipe González por su falta de ética. Se ha dicho que Iglesias demuestra falta de coherencia al hacer lo mismo que él criticó, en alusión a un tuit sobre la compra de otra vivienda por parte de Luis de Guindos, así como a una declaración en un programa de Ana Rosa Quintana sobre el aislamiento de los políticos que viven en chalets. Se ha dicho que Iglesias es un hipócrita. Se ha dicho que 600.000 euros es demasiado dinero para una vivienda de un político de izquierdas. Se ha dicho que esa vivienda es demasiado lujosa porque tiene jardín y piscina, que Iglesias se ha aburguesado, y que por tanto ya no representa a la clase trabajadora. Se ha dicho que Iglesias debió comprar una vivienda menos ostentosa y que no eligió bien la localidad en la que vivir, puesto que Galapagar es una ciudad vinculada a las clases altas y al PP, y que por tanto debió comprar o alquilar otra vivienda en otra localidad distinta. Se ha dicho que Iglesias debió esperar a dejar de ser secretario general para más adelante comprarse una vivienda como esa. Se ha dicho que la compra de esa vivienda es un error de Iglesias, porque un político tiene que vivir como la gente a la que representa. Se ha dicho que Iglesias ha cometido un error de cálculo al no prever la reacción mediática que podía causar la compra de esa vivienda, que por tanto ha sido una torpeza política que finalmente terminará restando miles de votos a Podemos debido a la desilusión que ha provocado. Se ha dicho que esta consulta que se vota hoy es un error porque se está trasladando lo que es una responsabilidad individual, el error de una persona, a toda la organización, y con ello se está haciendo partícipe a todo Podemos del error de Iglesias. Se ha dicho que esta consulta es un plebiscito bonapartiano que demuestra el talante autoritario y antidemocrático de Iglesias. Se ha dicho que Iglesias debe simplemente dimitir por la compra de esa vivienda.
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Muy bien. No estoy de acuerdo con ninguno de estos argumentos. Explico mis motivos.
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En primer lugar Pablo Iglesias e Irene Montero han comprado esta vivienda de forma legítima, con su dinero ganado honradamente, con sus ahorros, con la ayuda de sus padres que también ganaron su dinero trabajando honradamente toda su vida y pudieron ahorrar para poder ayudar a sus hijos (ambos Pablo e Irene son hijos únicos), con una hipoteca a 30 años, y con sus sueldos, que afortunadamente, son sueldos dignos. Se trata de la compra de una vivienda absolutamente legítima. No es un regalo. No es un privilegio. No es un trato de favor por estar en la posición en la que están. No es un trato de favor a cambio de favores políticos. No es el Jaguar de Jesús Sepúlveda. No son los trajes de Francisco Camps. No es el máster de Cristina Cifuentes. No son las prostitutas de Rodrigo Rato. No son los safaris de Juan Carlos de Borbón. No es casta.
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Respecto a la cuestión ética. Se han dicho muchas cosas sobre Pablo Iglesias e Irene Montero. Lo que no se ha dicho, lo que todos los medios de comunicación olvidan, qué casualidad, es que según el código ético de Podemos todos los cargos públicos pueden percibir como máximo un sueldo de tres salarios mínimos españoles, y el restante deben donarlo. Así lo hacen Iglesias y Montero al igual que todos los cargos públicos de Podemos. El sueldo de un diputado son entre 6.000 y 7.000 euros al mes, eso es lo que cobra cualquier diputado del PP, del PSOE o de C’s. Iglesias y Montero reciben tres salarios mínimos. El SMI son 735,90 euros al mes. Por tres son 2.207.70 euros. Es decir Iglesias y Montero ingresan 2.207.70 euros al mes, y los más de 4.000 euros restantes los donan, tal como estipula el código ético del partido. Este código ético también establece que todos los cargos del partido deben publicar su declaración de bienes e ingresos en la web de transparencia de Podemos. Como se puede ver aquí [https://transparencia.podemos.info/] en la web de transparencia están publicados todos los datos financieros del partido, todas las entradas y salidas de dinero en detalle. También están todos los datos de todos los cargos públicos. Aquí está la declaración de bienes de Pablo Iglesias [https://transparencia.podemos.info/cargos-publicos/congreso/pablo-iglesias-1], y aquí la de Irene Montero [https://transparencia.podemos.info/cargos-publicos/congreso/irene-montero-gil]. Como se puede ver en la web, Pablo Iglesias publica la información de todas sus propiedades, como una vivienda rústica en Ávila por valor de 13.000 euros, todos sus vehículos, como una motocicleta scooter por valor de 2.600 euros, todos sus ingresos, como los que percibe por su trabajo en la productora de TV Producciones Con Mano Izquierda, o por la venta de los libros que ha publicado, y el dinero que tiene en todas sus cuentas bancarias, en las que se ve que tiene ahorrados unos 100.000 euros, ahorros que ya tenía desde antes de fundar Podemos. El nivel de transparencia es el que es, no hace falta hacer ningún comentario, salta a la vista. En cualquier caso no está de más compararlo con las webs de “transparencia” de los otros partidos. La del PP [http://transparencia.pp.es/], la del PSOE [http://www.psoe.es/transparencia/], la de C’s [https://www.ciudadanos-cs.org/transparencia]. Miren y compraren. Juzguen por ustedes mismos. Yo lo tengo claro. Pablo Iglesias e Irene Montero son éticamente intachables, al igual que todos los cargos públicos de Podemos que cumplen con el código ético del partido.
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Respecto a la incoherencia que implica comprar esa vivienda después de determinadas declaraciones de Pablo Iglesias. Estas declaraciones, tal como se han difundido por los medios de comunicación y por las redes sociales, son dos. La primera es un tuit de 2012 en el que Pablo Iglesias decía que no se puede confiar en un político como Luis de Guindos, que se había comprado un ático de lujo por 600.000 euros. Sobre esto hay varias cosas que decir. En primer lugar el tuit es de 2012 (Podemos se fundó en 2014), y Pablo Iglesias no tenía ninguna responsabilidad política en ese momento. En segundo lugar, se trata de un caso diferente. Por un lado, la vivienda de Iglesias y Montero es comprada por dos personas al 50%, por tanto estamos ante una compra de vivienda por valor de 300.000 euros por persona, la mitad del valor de la vivienda de Luis de Guindos, la mitad. Por otro lado, Luis de Guindos, antes de ser ministro de economía, fue miembro desde 2004 del Consejo Asesor de Lehman Brothers, uno de los bancos de inversión más grandes del mundo, especializado en la especulación inmobiliaria, que quebró el 13 de septiembre de 2008, provocando la crisis financiera más grave de la historia desde 1929. No se puede comparar la especulación inmobiliaria a la que se ha dedicado durante años Luis de Guindos, con la compra de una vivienda para vivir en ella con tu familia, pagándola con dinero ganado honradamente, pagando impuestos, pidiendo ayuda a los padres, con una hipoteca a 30 años (Iglesias tiene 39 años, terminará de pagar cuando tenga 69), y cumpliendo el código ético, cobrando tres salarios mínimos y donando el resto. Esa comparación me parece miserable. La otra declaración es una entrevista informal con Ana Rosa Quintana en Vallecas, el barrio de Pablo Iglesias, en la que dijo que le parecía peligroso que los políticos se aislasen viviendo en chalets en Somosaguas. Lo cierto es que Pablo Iglesias tuvo que mudarse de Vallecas por el acoso de los periodistas. Se alquiló un piso en Rivas Vaciamadrid, una ciudad históricamente gobernada por la izquierda. Al parecer vivir en un piso de 50m en Rivas Vaciamadrid es lo que debe hacer un buen comunista, por “coherencia” con su ideología. En fin. Iglesias lo hizo, se alquiló su piso de 50m en Rivas, pero resulta que también allí le acosaban los periodistas. Iglesias siempre ha dicho que está dispuesto a asumir niveles de exposición y de invasión de su privacidad, sin embargo está dispuesto a asumir esos niveles de exposición para él mismo, pero no para sus hijos, y su compañera Irene Montero está embarazada de mellizos. Galapagar es una ciudad gobernada por el PP, y en donde vive gente con alto poder adquisitivo, pero también es una localidad más tranquila y donde se puede vivir con más privacidad.
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Respecto al alto precio de la vivienda, 600.000 euros, entre dos personas son 300.000 euros cada uno. Con los ahorros de Iglesias, que a sus 39 años ha conseguido ahorrar 100.000 euros, más la ayuda de los padres de Montero (el padre trabajó de mozo de mudanza toda su vida), han pagado la entrada de la casa, 60.000 euros. El resto, 540.000 euros, lo pagarán con una hipoteca a 30 años. En cualquier simulador de internet se puede calcular la cuota mensual, que son 1.600 euros. Entre dos personas son 800 euros al mes cada uno. Los dos tienen sueldos de 2.207.70 euros al mes. Una persona que cobra 2.207.70 euros al mes y paga 800 euros de vivienda, está destinando el 36% de sus ingresos a su vivienda. Es más que razonable. De hecho lo normal es pagar más por tu vivienda y esto lo sabe todo el mundo. Pero, ¿por qué Galapagar? ¿por qué comprar una vivienda con jardín y piscina? ¿por qué comprar una vivienda tan cara? Como ya he dicho, Galapagar es una ciudad tranquila, donde se puede vivir con privacidad, Iglesias y Montero dicen tener amigos allí, también dicen que les gusta el método alternativo de enseñanza de un colegio público de Galapagar, y quieren educar a sus hijos allí, también dicen que tienen tres perros y quieren tener una casa grande con jardín. Eso han dicho. La verdad, yo puedo explicarlo mejor que ellos. Se han comprado esa casa porque les sale de los ovarios comprarse esa casa y no tienen que dar explicaciones a nadie. Es su derecho vivir donde ellos quieran y comprarse la vivienda que quieran con su dinero ganado honradamente, con la ayuda de sus padres, con sus tres salarios mínimos, donando el resto, cumpliendo con el código ético del partido. Les sale de los ovarios comprarse esa casa y punto. ¿Y por qué 600.000 euros? Pues la especulación inmobiliaria, gracias a las políticas económicas del PP (y también del PSOE), ha provocado un aumento desorbitado del precio de la vivienda, especialmente en la Comunidad de Madrid. La realidad es que una casa con jardín no baja de 600.000 euros en ningún sitio de la CAM. Lamentablemente es lo que cuesta una vivienda en la Comunidad de Madrid. Y digo lamentablemente porque es verdad que no todos tenemos un sueldo de 2.207,70 euros al mes. Y efectivamente no todos, la mayoría, no podemos comprarnos una vivienda en la Comunidad de Madrid. La especulación inmobiliaria es en mi opinión el problema más grave que hay en España, causó la crisis de 2008, y está causando una nueva crisis ahora, tal vez más grave que aquella. ¿De quién es la culpa? ¿De Pablo Iglesias por comprarse una casa? ¿O de los gobiernos del PP y del PSOE?
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Hasta aquí las críticas a Iglesias y Montero son en mi opinión pura demagogia. Pero luego nos encontramos con reflexiones publicadas en algunos medios considerados progresistas como eldiarioes, público o ctxt. En ellas encontramos argumentos como que Pablo Iglesias ha cometido un error de cálculo al no prever la reacción mediática que podía causar la compra de esa vivienda, que por tanto ha sido una torpeza política que finalmente terminará restando miles de votos a Podemos debido a la desilusión que ha provocado. Quisiera centrarme en este argumento.
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Pablo Iglesias e Irene Montero han publicado una carta titulada “No te metas en política”, puede leerse aquí [https://www.eldiario.es/politica/Podemos-denunciar-Iglesias-Montero-compra_0_773073068.html], en la que denuncian que están siendo acosados, ellos y sus familias. La campaña de acoso es evidente, militantes de extrema derecha de las juventudes de Vox han colocado una pancarta en la nueva casa de Iglesias y Montero que dice “Wellcome refugees and okupas”. Se han publicado ecografías de los hijos. Se han publicado el patrimonio y fotos de los padres de Pablo. En todas las televisiones, en todos los medios de comunicación, en todas las redes sociales, se está hablando de los metros cuadrados de la casa de Iglesias y Montero, de la piscina, de cuántas ventanas tiene, del tipo de interés del crédito hipotecario. Se trata de una campaña de desprestigio coordinada por todos los medios de comunicación. Voy a ser sincero, estoy tratando de no ser un fanático pablista, de ver las cosas con objetividad, y de asumir determinadas críticas sobre el discurso de Podemos que puede caer en contradicciones, contradicciones algunas que yo critiqué en su momento, en los canales adecuados. Pero creo que todo esto es un despropósito. ¿Soy el único que ve con claridad este asunto? Aquí lo grave, lo verdaderamente grave, es la campaña de acoso a la familia de Pablo Iglesias. Esta campaña de acoso, en mi opinión puede ser constitutiva de delito, pero lo que es seguro es que es un incumplimiento del código deontológico del periodismo, no como la compra de la vivienda de Iglesias, que no solo es perfectamente legal y pagada con dinero ganado honradamente, sino que también cumple perfectamente con el código ético del partido. Los responsables de este acoso son los medios de comunicación, incluyendo los medios progresistas. Los medios de comunicación. Volviendo al argumento "Pablo Iglesias cometió un error de cálculo al no prever la reacción mediática". ¿Acaso una víctima de acoso tiene que prever que la van a acosar? Puede hacerlo, puede preverlo, pero, la pregunta no es si puede preverlo, la pregunta es, ¿debe hacerlo? ¿Acaso es su obligación prever acciones contra él que pueden ser posiblemente ilegales y con seguridad incumplimiento del código deontológico periodístico? ¿Debe preverlo? ¿Debe preverlo y actuar en consecuencia? ¿Debe comprarse una casa diferente a la que él quiere comprarse? ¿Debe vivir en un piso de 50m en Rivas Vaciamadrid porque eso es lo que hacen los buenos comunistas? ¿Debe elegir la casa que va a comprar previendo la reacción mediática? ¿Acaso una mujer que sale a la calle sola por la noche y con minifalda debe prever que la pueden violar o la pueden acosar? ¿Quién comete el "error"? ¿La mujer que sale a la calle sola de noche y con minifalda o el hombre que la viola o que la acosa? Obviamente las mujeres pueden salir a la calle solas de noche y ponerse la ropa que quieran, sin que nadie juzgue su estilo de indumentaria, y a quienes hay que perseguir es a los acosadores y a los violadores. Eso es obvio. Pues en el caso de Pablo Iglesias yo veo la misma lógica. Aquí lo que hay es una campaña de acoso, una campaña de desprestigio y de destrucción de una persona y su familia, que es responsabilidad directa de los medios de comunicación.
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Estas campañas de desprestigio son una lacra para la calidad democrática de cualquier país. En el caso de Podemos se trata de una campaña de desprestigio y acoso, que comenzó hace cuatro años y no ha parado nunca desde entonces, no descansan ni los fines de semana, todos los días una noticia difamatoria, cada día una cosa diferente. Van probando noticias de todo tipo, hasta que dan con una que causa efecto en el público, y entonces la explotan. Ahora parece que han dado con la adecuada. Esta noticia ha causado indignación a nivel internacional. Eso significa que esta campaña es efectiva, da resultados, por eso la explotan. Se trata de un ataque coordinado y sin tregua. Es gente sin escrúpulos, basura de personas que se venden por cuatro monedas. Los que les pagan por buscar tuits de Pablo Iglesias del año 2012. El twitter de Pablo Iglesias tiene 18.000 tuits, para que se vea del tipo de ejército que tiene esta gente en las redes sociales, son los mismos que escriben en masa mensajes de odio en las redes sociales. En internet y en las redes hay ejércitos de trolls pagos, en todo internet. La manipulación es igual o peor que en los grandes medios de comunicación. ¿Quién paga a estos ejércitos de trolls? Pues, tal como se explica en este artículo de 2016 [https://www.eldiario.es/zonacritica/trolls-mercenarios-servicio-PP_6_562103810.html], en algunos casos se pagan con dinero público, o sea lo pagamos nosotros, algunos gobiernos del PP como el de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid invierten dinero público en estas campañas. En la mayoría de los casos los paga la trama Púnica, o sea la mafia. Son básicamente las cloacas del estado. El daño que hacen es miserable, y su objetivo es claro, seguir trincando, quieren seguir recibiendo esos contratos públicos. El dinero del estado, que es mucho dinero, no quieren que se reparta o se redistribuya, lo quieren para ellos, me refiero a los contratistas de la Púnica, son ellos los que pagan a empresas de servicios de internet para que hagan campañas de desprestigio en redes, tienen formas de influir en periodistas y medios de comunicación para que difundan sus noticias, incluso medios progresistas, luego ellos les dan tratamiento a través de las redes con sus ejércitos de trolls. Así se moldea una campaña de desprestigio. Es todo un trabajo, lo tienen perfectamente diseñado. Todo para desprestigiar a la izquierda, para que sigan gobernando los mismos y ellos puedan seguir recibiendo sus contratos públicos. Esa gentuza, es inhumana, no les importa destruir seres humanos, no les importa nada, su única ideología es el dinero.
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Estas campañas de desprestigio, en la mayoría de los casos están dirigidas a políticos de izquierdas, pero no siempre es así. Existen algunos casos de políticos de derechas víctimas de campañas de desprestigio. El ejemplo más claro es el caso de Cristina Cifuentes, una política del PP que presuntamente está implicada en el caso de corrupción Lezo, y presuntamente ha cometido un fraude universitario con el máster de la URJC. Por esos presuntos delitos, Cifuentes deberá responder ante la justicia. Se respeta su presunción de inocencia hasta que haya una sentencia judicial, y tiene derecho a defenderse. Sin embargo no ha sido así desde que el periodista considerado progresista Ignacio Escolar destapase el escándalo del máster. No se ha respetado la presunción de inocencia de Cifuentes. Ha sido declarada culpable desde el primer día por todos los medios de comunicación sin excepción, y en todas las redes sociales. Muy bien, esto tiene un nombre, y se llama campaña de desprestigio. En mi opinión es claro que esta campaña es una maniobra gatopardiana para tumbar al PP en la Comunidad de Madrid pero continuar sus políticas con un eventual gobierno de C’s en 2019. Que todo cambie para que todo siga igual. Todo esto que digo, que en un principio podía sonar extraño, se confirmó el día que el medio de extrema derecha vinculado con las cloacas del estado y con la mafia okdiario, publicó el vídeo de Cifuentes en el supermercado. Un video que la mafia de la Púnica tenía guardado desde 2011, y que usaron para chantajear a Cifuentes todo este tiempo desde entonces. Viene al caso recordar el asunto de Cifuentes, por las declaraciones que hizo Pablo Iglesias el día que se publicó el video del supermercado. Pueden verse aquí [https://www.youtube.com/watch?v=tISHmAiB9gs]. Iglesias dijo “Cifuentes debe dimitir por el caso Lezo, y no por ese video. En política hay límites y destruir a un ser humano es inaceptable”. En mi opinión esas palabras demuestran no sólo la coherencia de Pablo Iglesias sino también su nivel de ética y humanidad.
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Por último también ha suscitado polémica la decisión de convocar esta consulta por parte de Pablo Iglesias. Se ha dicho, desde sectores de la izquierda, que se trata de un plebiscito bonapartiano que demuestra el talante autoritario y antidemocrático de Pablo Iglesias. También se ha dicho que no se puede trasladar a la militancia del partido lo que es una decisión personal, el error de una persona. Estas críticas, son legítimas. Sin embargo son inoportunas. Los que hacen estas legítimas críticas, parecen no darse cuenta que ahora mismo hay una concentración de fascistas en la casa de Pablo Iglesias, parecen no darse cuenta de que hay un evento en facebook para convocar una barbacoa ocupando la casa de Iglesias, y que a esa convocatoria han respondido más de 60.000 personas. Esto ha sido denunciado a la policía de Galapagar, que ha respondido que no van a implementar ningún dispositivo de seguridad extraordinario por este asunto. Estas personas de izquierdas, que se dicen a sí mismos antifascistas, en mi opinión deberían reflexionar lo que significa el antifascismo, teniendo en cuenta que hay fascistas rodeando la casa de Pablo Iglesias y de Irene Montero, que está embarazada. Ante esto yo solo puedo decir que, en primer lugar la consulta se ha convocado según el reglamento de convocatoria de consultas establecido en el documento organizativo aprobado en la última Asamblea Ciudadana de Podemos, en la que votaron 155.275 personas. Y por otro lado que esta consulta no es ningún plebiscito para decidir si aprobamos o no la compra de la vivienda de Pablo Iglesias, no es una pregunta para ver si nos gusta la casa, o si nos parece un chalet de lujo en el que sólo puede vivir la casta corrupta. Esta consulta es una moción de confianza. La primera vez en la historia de España que el secretario general de un partido político se somete a una moción de confianza ante los militantes de su partido. Aquí no se está debatiendo sobre la vida privada de Iglesias y Montero, aquí se está decidiendo si siguen en sus cargos o si dimiten. Quien piense que deben dimitir, por el motivo que sea, que vote. Así de sencillo.
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Por estos motivos he votado que Iglesias y Montero sigan en sus cargos. Esto no significa que no tenga críticas a su gestión. Esto no significa que no crea que puede haber determinadas contradicciones en el discurso de Podemos y su acción política. Siempre las hay. Como las hay en el ayuntamiento de Cádiz cuando se otorga un contrato público para construir fragatas de guerra para vender a Arabia Saudí. Teniendo en cuenta la postura de Podemos contraria a las políticas de colaboración con Arabia Saudí, es una contradicción notable. A pesar de ello, a pesar de determinadas contradicciones, Pablo Iglesias defendió al alcalde de Cádiz José María González “Kichi”, como se defiende a un compañero de partido, cuando fue la polémica del contrato con Arabia Saudí. Tal como dijo ayer Pablo Echenique, es imposible que no haya contradicciones, siempre las hay. Como es una contradicción defender la paz en África cuando todos tenemos un teléfono móvil fabricado con mineral coltán, mineral que se extrae en países de África en conflicto. Cuando hay contradicciones, cuando se cometen errores, las críticas internas, hay que hacerlas, siempre, no hay que callarse nada. Pero hay que hacerlo por los canales adecuados, y dando a cada cosa la importancia y la relevancia que tiene.
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Yo he criticado en muchas ocasiones a Pablo Iglesias y a su gestión como secretario general, lo he hecho en Plaza Podemos y en los foros de debate del partido, he usado las plataformas de Reditt y Appgree, he participado con mi voto en todas las consultas y primarias, y he defendido mi posición en todas las asambleas ciudadanas, en la mayoría de los casos posiciones contrarias a las de la corriente mayoritaria. Sin embargo en este caso quiero expresar mi total apoyo a Pablo Iglesias e Irene Montero, y ole sus ovarios porque se están enfrentando a la mafia de este país, con su dignidad por delante.
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Un abrazo
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2018.03.03 23:46 luisHra El adiós al "socialismo" sueco y la lógica del capital

Fragmentos de un artículo del economista marxista Rolando Astarita (actualmente en España, por cierto, para dar unas conferencias en Euskadi y Baleares).
El adiós al socialismo sueco y la lógica del capital.
El “disparador” que me indujo a escribir esta entrada es la nota sobre la coyuntura de Suecia que publica The Economist del 11 de junio. En esencia el artículo -“La estrella del norte”- sostiene que la economía sueca está en excelente forma, y que esto es el resultado de las reformas que se han venido instrumentando en los últimos años, dedicadas a “liberar” al país de la carga del estado de bienestar. Agrega The Economist la importancia de las medidas prudentes y pro mercado de la coalición de centro derecha que está en el poder desde 2006, porque se ha avanzado en la reducción del rol del estado. La participación del sector público en el PBI ha descendido a un nivel apenas por encima del 50%, y el gobierno ha bajado los salarios y disminuido los beneficios sociales, lo que habría “reforzado la ética del trabajo”. Esto porque el gobierno quitó beneficios por enfermedades, y ya no existen “excesos de bienestar”; la edad de jubilación se elevó a los 67 años, y el gobierno cree firmemente en la propiedad como el motor hacia la prosperidad.
Las leyes del capital
Una de las ideas centrales que he sostenido a lo largo de muchas notas de este blog, y en mis libros, es que en el modo de producción capitalista operan leyes objetivas que en el largo plazo terminan haciendo valer sus “derechos”, por encima de las acciones políticas de los gobiernos de turno. Cuando me refiero a leyes objetivas no estoy negando que sean sociales, sino afirmando que escapan al control de los seres humanos.
¿Cómo se imponen estas leyes? Básicamente a través de la competencia. Por ejemplo, las empresas no pueden dejar de intentar aumentar la productividad de sus trabajadores, so pena de ser barridas por la competencia. Por este motivo Marx decía que la competencia actúa como un látigo que obliga a cada capital a ir hasta el fondo en la explotación del trabajo. Y la competencia ejerce su máxima constricción sobre cada capital cuando se despliega en el plano mundial.
Es por este motivo también que la competencia mundializada impone límites a las formas políticas nacionales, y también a las posibilidades de reformas y mejoras que puede conseguir la clase trabajadora en el modo de producción capitalista. En otras palabras, en determinadas coyunturas -en particular en los períodos de expansión de la acumulación- los explotados de algunos países pueden obtener mejoras, que pueden ser mayores o menores, dependiendo del grado de organización y de la fuerza del movimiento. Sin embargo, siempre tienen como límite último la ganancia del capital. Es que cuando la ganancia del capital empieza a ser afectada seriamente -por ejemplo, porque la competencia está obteniendo mejores resultados en la explotación y valorización del capital- la acumulación se hace más lenta, los capitales emigran a otros países que ofrezcan mejores condiciones para la explotación, aumenta el desempleo, y empiezan a perderse las conquistas sociales logradas. Es en este respecto que las crisis del mercado mundial, y las crisis nacionales, actúan como gigantescos aceleradores de estos procesos. Ésta es la razón que explica por qué los marxistas somos escépticos frente a la idea de que es posible mejorar indefinidamente la situación de la clase trabajadora dentro del modo de producción capitalista. Hay que luchar por reformas, pero siendo conscientes de que las mismas tienen límites, y que solo la abolición de la propiedad privada del capital puede cambiar de raíz la situación.
Los inicios de la crisis del modelo sueco
Empecemos destacando que hasta fines de la década de 1960 el capitalismo sueco había sido altamente competitivo. De hecho, entre 1870 y 1970 Suecia fue el país de mayor crecimiento después de Japón. La base de ese poder económico era una industria manufacturera de alta productividad, orientada a la exportación; mano de obra muy calificada; y amplios recursos naturales que proveía insumos a la industria. Además, el hecho de que Suecia no participó en las dos guerras mundiales le permitió mantener intacta su estructura productiva; lo que fue muy beneficioso, en especial en los años 1950, para sus exportaciones industriales. Sobre esta base se levantó el llamado estado de bienestar. Desde el punto de vista de las categorías marxistas, se puede decir que básicamente consistía en la socialización de los gastos del capital en el mantenimiento y reproducción de la fuerza de trabajo. Dado que el movimiento obrero sueco tenía un alto nivel de sindicalización (aún hoy está por encima del 90% de la fuerza laboral), en la coyuntura de alta acumulación de los años 50 y 60 consiguió elevar el nivel de sus salarios.
Una parte importante de estas mejoras se plasmaron en la elevación de los beneficios sociales. Desde el punto de vista del capital, esto le permitió mantener una fuerza laboral de alta calificación, aunque al precio de una distribución del ingreso relativamente igualitaria, en una economía pequeña. La baja desigualdad relativa en la distribución del ingreso tiene además el beneficio para el capital de una baja conflictividad.
Pues bien, a fines de los 60 la economía dependía fuertemente de sus exportaciones, con un tipo de cambio fijo, en relación a una canasta conformada por las monedas de sus principales socios comerciales (me baso en Emre Ergungor, 2007, para los antecedentes de la crisis del 90). Hasta ese momento había una alianza entre el gobierno y las direcciones sindicales, y también entre el gobierno y los grandes exportadores. La central sindical sueca (Landorganisationen) había consentido en mantener los salarios en la industrias exportadoras contenidos, a cambio del estado de bienestar. También el gobierno limitaba el volumen y las tasas de interés del crédito, privilegiando a las grandes empresas exportadoras, en detrimento de otras empresas más pequeñas o volcadas al mercado interno.
Pero en la década de 1970 la industria sueca enfrentó una creciente competencia, principalmente de empresas instaladas en países con salarios más bajos, y comenzaron a perderse puestos de trabajo en las industrias exportadoras. Sin embargo el desempleo no aumentó porque los trabajadores despedidos eran vueltos a tomar en el sector servicios, y principalmente en el sector público. La participación del empleo estatal en el total del empleo aumentó de manera persistente, pasando del 20% en 1965 al 38% en 1985. El pleno empleo, que continuaba siendo fundamental para sostener el consenso social y el control sobre la fuerza laboral, permitió a los sindicatos mantener un alto poder de negociación. Entre fines de los 60 y comienzos de los 70 hubo también una ola de huelgas reivindicativas, que obtuvieron triunfos salariales y conquistas. El resultado fue una inflación creciente, que era la expresión de un conflicto distributivo entre el capital y el trabajo. El capital buscaba recuperar rentabilidad aumentando los precios, y los trabajadores conseguían aumentos de salarios, que volvían a empujar a los precios. Lo que a su vez generaba el impulso para devaluaciones, que reactuaban generando más alzas de precios y salarios. Todo esto dio lugar a un déficit fiscal creciente, al endeudamiento externo en ascenso, e impuestos al ingreso también más altos. A comienzos de la década de 1980 se producen devaluaciones de la corona (krona en sueco) que dan nuevos impulsos a la inflación; de manera que las devaluaciones solo generaban mejoras temporarias de la competitividad.
Es entonces que comienzan a implementarse políticas de tipo neoliberal, que tienen como objetivo restablecer el valor del dinero y “disciplinar” por medio del mercado. En 1985 se liberaron las restricciones sobre las tasas de interés y se eliminaron las restricciones cuantitativas del crédito. En 1986 se permitió la entrada de bancos extranjeros. El gobierno pretendía bajar las tasas de interés internas, que se cobraban por los créditos en coronas, aunque perdía parte del control sobre la política monetaria y crediticia. Entre 1986 y 1989 hubo fuertes entradas de capitales financieros. Además, a fin de parar las presiones inflacionarias, el gobierno buscó “anclar” el tipo de cambio, manteniendo altas tasas de interés internas. Por lo tanto las empresas tomaban préstamos en los mercados internacionales, a fin de no endeudarse a las altas tasas de los créditos nominados krona; como consecuencia, en vísperas del estallido de la crisis un 50% de la deuda corporativa estaba nominada en moneda extranjera. Paralelamente se produjo un boom crediticio del consumo, alimentado por los bancos, que tomaban créditos baratos en el exterior y prestaban a tasas internas más altas, con grandes ganancias. La deuda de los hogares creció rápidamente a partir de 1986. El mercado inmobiliario también experimentó un boom especulativo; los precios de las viviendas más que se duplicaron en los diez años previos a 1991. Apuntemos que todo esto sucedía bajo un gobierno socialdemócrata, supuesto defensor del “modelo sueco de socialismo”.
A su vez la desocupación continuaba siendo baja, porque estaba contenida por el empleo estatal, y también por los esquemas de educación y reentrenamiento promovidos por el estado, o trabajos públicos. Además, muchas empresas solo sobrevivían por la ayuda del gobierno. Esta situación daba lugar a constantes quejas de las cámaras empresarias, y de la derecha, que hablaban del ausentismo laboral, la “falta de ética para el trabajo” y las dificultades para contratar trabajadores. Es en estas circunstancias que en algunas plantas se ensayaron los modelos de capitalismo “humano”, donde se empleaban métodos toyotistas de involucramiento de los trabajadores en la producción, y colaboración con las patronales. A partir de estas experiencias, algunos reformadores de izquierda llegaron a pensar que estábamos ante el nacimiento de un nuevo capitalismo, en el que de alguna manera se acababa el antagonismo entre el capital y el trabajo.
Crisis, desocupación y la profundización de las reformas
Como no podía ser de otra manera, la burbuja crediticia desembocó en la crisis. Siguiendo la lógica de toda crisis, la salida se dio mediante “ajustes” que se descargaron sobre el trabajo y los más débiles. Entre 1991 y 1992 se devaluó la moneda; en 1992 el gobierno disminuyó la remuneración de los empleados públicos; y entre 1992 y 1995 redujo beneficios por enfermedad, y otras transferencias a los hogares; también se bajaron subsidios y el consumo del estado; y se elevaron los impuestos. Por otro lado ayudó a la recuperación el crecimiento de la demanda mundial en los 1990; hubo entonces un aumentó de la participación de las exportaciones suecas en el PBI. Además, la economía se abrió aún más a la competencia internacional; en 1995 Suecia entró en la Unión Europea.
Naturalmente, con la crisis se disparó la desocupación, pero lo más importante es que luego de la recuperación no volvió a sus niveles precrisis. La tasa de desocupados aumentó desde el 1,5% en 1990 a casi el 10% a mediados de la década. Con lo cual desaparecieron los problemas de las patronales para conseguir mano de obra, y el capital incrementó su poder sobre el trabajo. “Con el desempleo alcanzando un nivel del 10% por primera vez desde 1930 y recortes sociales, que entre otras cosas rebajan los subsidios por enfermedad, el viejo problema de la rotación y el ausentismo estaba resuelto… (…). El cambio del modelo sueco ha tenido lugar en todos los niveles de la sociedad sueca y el lugar de trabajo no es una excepción. (…) Se produjeron racionalizaciones masivas… Fueron impuestos sistemas individuales de remuneración, donde el capataz tiene decisión parcial sobre la remuneración del trabajador. Muy frecuentemente este desarrollo tuvo lugar en cooperación con los sindicatos… Todo fue justificado en nombre de la competitividad y del propósito de salvar empleos. Suecia se está convirtiendo rápidamente en un país “normal” dentro del contexto capitalista” (Henriksson, 1997).
El camino hacia la “normalidad”, que Henriksson describía a fines de los 90, ha continuado en los 2000. Así, se eliminaron las contribuciones no jubilatorias a los mayores de 65 años; se introdujeron los trabajos llamados “nuevo comienzo”, por los cuales se eliminan las contribuciones sociales de los empleadores para los desocupados, enfermos y descapacitados; se implementaron “vouchers” en la educación, que beneficiaron a las escuelas privadas en detrimento de las públicas (y en buena medida significa una privatización de la educación); se ampliaron las posibilidades de contratos temporarios, que en estos momentos pueden llegar a los dos años; y se aumentó la edad de retiro. También se bajaron los impuestos, lo que es una forma de aumentar la plusvalía a disposición del capital. Recientemente se anunció que se daría un nuevo impulso al plan de privatizaciones, que se había congelado por la crisis de 2007. El gobierno pretende vender activos estatales por un valor de 21.000 millones de dólares en los próximos tres años, a partir de la aprobación de la ley correspondiente por el parlamento. De esta manera se busca incrementar el disciplinamiento a la lógica del mercado de toda la economía. En cualquier caso, en la administración pública se introducen más y más los criterios de eficiencia, y se busca incrementar la productividad. Paralelamente se mantuvo una alta inversión en educación e investigación y desarrollo, que es fundamental para sostener la competitividad del capital sueco.
Como resultado de este proceso general, la productividad global de la economía aumentó a un 2,4% anual durante los últimos 15 años. Mejoró la rentabilidad del capital. En contrapartida, y según la Confederación de Sindicatos, en 2008 una de cada 10 mujeres trabajadoras de cuello azul era pobre, y uno de cada cinco personas pensionadas o sin trabajo. En total, en 2008 el 10,2% de la población estaba bajo el nivel de pobreza. A esto se debería sumar la falta de protección y los ataques a los derechos de los trabajadores inmigrantes.
Leyes objetivas del capital y política socialdemócrata
Mucha gente de izquierda rechaza la idea de que existan leyes objetivas del capital, con el argumento de que se trataría de una concepción “economicista”. “¿Dónde queda la acción humana, dónde la política, si las leyes económicas son objetivas?”, se preguntan. En su visión, si se acepta que existen leyes del capital objetivas, no habría lugar para la lucha, y solo cabría la aceptación resignada de lo que existe y sufrimos.
Por supuesto, el marxismo (o más precisamente, Marx) no planteaba que existían leyes objetivas del capital para fomentar la resignación, sino para que se tomara conciencia de que, en tanto no se acabe con la propiedad del capital, las constricciones que emanan de la lógica de la explotación del trabajo, y de la acumulación de la plusvalía, tienden a imponerse. El caso de Suecia ilustra lo que decimos. La larga marcha de las reformas que están socavando de a poco el “estado de bienestar”, y que están empujando a Suecia al sendero “normal”, han ocurrido tanto bajo los gobiernos socialdemócratas (y en este caso con el consentimiento de las direcciones sindicales), como bajo los del centro-derecha. A partir de 1976 la socialdemocracia gobernó entre 1982 y 1991, y entre 1994 y 2006, en tanto el centro-derecha lo hizo entre 1976 y 1982, entre 1991 y 1994, y de nuevo desde 2006 hasta el día de hoy. Con variaciones menores, la dirección del proceso de desmantelamiento del estado de bienestar no fue alterada. Es que en la medida en que la economía se internacionaliza, aumenta la presión de la ley del valor -en última instancia en el mercado mundial se comparan tiempos de trabajo y productividades- y por consiguiente los gobiernos, y el aparato del estado, terminan adaptando sus políticas a esta necesidad. Este es el sentido más profundo del desarme del estado de bienestar. No es una cuestión coyuntural, ni que pueda ser revertida votando al centro-izquierda.
Artículo completo: https://rolandoastarita.blog/2011/06/19/el-adios-al-socialismo-sueco-y-la-logica-del-capital/
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2017.11.10 10:58 racortmen UN MUNDO FELIZ ( Jesus Ausin ) o como hemos llegado a un mundo idiotizado, inerme ante el agravio.

http://nuevarevolucion.es/un-mundo-feliz/
Es un magnifico articulo de Jesús Ausin, he eliminado un largo prologo que recoge algunos párrafos del libro de Aldous Huxley, UN MUNDO FELIZ, escrito hace nada menos que 85 años, premonitorio de la situación actual, donde un intenso y continuo lavado de cerebro global ha convertido esta sociedad en un rebaño de ovejas idiotizadas y fácilmente manejables a los cuales la verdad ya no les importa, ''solo lo que dice la tele'' lo digieren como una papilla toxica y maloliente, una tele de chaperos y meretrices de las letras vendidas al poder del Gran Hermano, donde los que se rebelan son eliminados fulminantemente y solo quedan los que aceptan la sumisión, leyendo lo que les dan ya escrito.
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''...Bienvenidos a la realidad de Aldous Huxley. Bienvenidos a este mundo feliz lleno de cosas vacías, de momentos irrelevantes, de valores superfluos y de generalidad idiotizada....''.
''....En 2017, en España el 40% de los Españoles no lee y hay un 27% se jacta de no haber leído un libro en su vida. Por otra parte, cada español ve casi cuatro horas de Televisión al día. Una TV tomada en su totalidad por gacetilleros sin escrúpulos que no respetan el primer postulado del periodismo; “confirmar la noticia antes de emitirla” y que mayoritariamente sesgan la realidad introduciendo opinión o datos irrelevantes como información, buscando el morbo o la excentricidad elevándola a la categoría de generalidad o enfatizando en lo malo de unos y obviando lo de los suyos. Así la ecuación resultante es que vivimos en un mundo, en ese aspecto, con una similitud extraordinaria a lo que escribía Huxley. Y si alguno acaba sacando los pies del tiesto, para eso están los directores, no para censurar, sino para despedir. Casos hay muchos, Fernando Garea en la gacetilla global de PRISA y el dibujante Eneko en 20Minutos, son algunos de los últimos más sonados....''
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UN MUNDO FELIZ ( Jesús Ausin )
Todo está inventado. Hace muchos años, ochenta y cinco, Aldous Huxley, publicada “Un mundo Feliz”. Allí auguraba un futuro de sumisión y manipulación dónde no habría censura porque no haría falta. Nadie querría leer libros.
En 2017, en España el 40% de los Españoles no lee y hay un 27% se jacta de no haber leído un libro en su vida. Por otra parte, cada español ve casi cuatro horas de Televisión al día. Una TV tomada en su totalidad por gacetilleros sin escrúpulos que no respetan el primer postulado del periodismo; “confirmar la noticia antes de emitirla” y que mayoritariamente sesgan la realidad introduciendo opinión o datos irrelevantes como información, buscando el morbo o la excentricidad elevándola a la categoría de generalidad o enfatizando en lo malo de unos y obviando lo de los suyos. Así la ecuación resultante es que vivimos en un mundo, en ese aspecto, con una similitud extraordinaria a lo que escribía Huxley. Y si alguno acaba sacando os pies del tiesto, para eso están los directores, no para censurar, sino para despedir. Casos hay muchos, Fernando Garea en la gacetilla global de PRISA y el dibujante Eneko en 20Minutos, son algunos de los últimos más sonados.
También Huxley tenía claro que la información introducida en un mar de datos irrelevantes, anécdotas y chascarrillos como sucede en la actual TV, acabaría ahogando la verdad.
Me contaba mi hijo, una escena sucedida en la tienda Apple de Madrid, en la que, el primer comprador de un nuevo modelo de teléfono que cuesta la friolera de 1.300 euros, salía cual campeón de las 500 millas de Indianápolis, teléfono en alto exhibido como un preciado trofeo, entre los aplausos de la muchedumbre que hacía cola para comprar el nuevo cacharro. Un país con uno de cada cinco de sus ciudadanos en riesgo de pobreza severa que se pierde entre pantallas de TV de 60 pulgadas, teléfonos de última generación dos veces más caros que la media de salario de un trabajador y coches de gran cilindrada, es un país bajo el yugo de la trivialidad, que como también pronosticaba Huxley, nos ha convertido en mansos, serviles y fieles seguidores del poder establecido. El miedo a perder un modo de vida basado en el consumo sin fin, en la apariencia (física y patrimonial) y en la sobre explotación de los recursos y del medio ambiente, lleva a la ciudadanía a preferir ladrones sin escrúpulos que a concienciados pepitos grillo.
Así las cosas, observo dolido y cabreado, como el odio hacia los catalanes, convertidos en los nuevos judíos del siglo XXI a los que echarles la culpa del fracaso como sociedad y de la pérdida de derechos malogrados por la falta de lucha, el egoísmo y la placentera estancia en el sofá comiendo júrgol a todas horas, nos ha llevado a una situación catastrófica en la que el partido de la corrupción está limitando derechos fundamentales, convirtiendo el país en una dictadura absolutista y en la que el rebaño, aplaude con desdén convirtiendo todo lo que rodea el Procés, en una válvula de escape de su frustración.
El partido de la corrupción ha estado echando gasolina al problema catalán porque sabe que ese fuego se convertirá en un granero de votos a base de banderitas, arengas de “¡a por ellos, oé!” o “Puigdemont a prisión”. Y además ha desarticulado la lucha convirtiendo este asunto en único. Ha hecho que, el principal problema que tenía, que era el acoso en las calles y en el Parlamento debido a sus corruptelas, se haya ido dejando de lado hasta ser olvidado. Ha desarticulado electoralmente a Podemos (en parte también debido a la insistencia de sus líderes de aparentar lo que no se es, cabreando a sus electores y con la inconsciencia de que los que no lo son, jamás les votarán), sabiendo que, si llegaran a ganar las elecciones, acabaría tirando de la manta, (como lo ha hecho en el Ayuntamiento de Madrid) en lugar de esconder la mierda bajo la alfombra como ha estado haciendo el PSOE durante años. Pero sobre todo, ha conseguido que muchos de los que hace un par de años despotricaban del partido corrupto, ahora los vean, de nuevo, con buenos ojos y que en la calle, se haya dejado de sentir la corrupción como el principal problema de nuestro país.
Lo importante son todos esos superfluos elementos de consumo que nos permiten evadirnos de la realidad y que no cuestan la molestia de tener que luchar por ellos
Como decía Aldous, han controlado, como a los ratones de laboratorio, al populacho con el placer. El júrgol, la tele, el smartphone, el coche, el Carrefour, el MediaMark,… Y como los ratones drogadictos, tenemos una plebe convertida en idiocia que se caga de miedo sólo con pensar que no se pueda llegar al centro de la ciudad en coche, enfocando toda su mala hostia, en lugar de contra los que nos están matando a base de polución, contra los responsables municipales que intentan mejorar la vida de todos. Una plebe que se enfrentaría a sus gobernantes si éstos cerraran una de las cadenas de TV por violar sistemáticamente el horario infantil protegido. Una plebe idiotizada a base de mensajes de whatsapps que se cabrea si no tiene cobertura, pero a la que le da igual si la torres de telefonía provocan enfermedades. Una idiocia absolutamente incongruente que se queja en el bar del excesivo coste del recibo eléctrico pero que no hace nada para luchar contra las eléctricas. Porque lo importante son todos esos superfluos elementos de consumo que nos permiten evadirnos de la realidad y que no cuestan la molestia de tener que luchar por ellos. Los otros problemas, los de verdad como el tener que trabajar diez horas aunque te paguen cuatro o el de enfermar porque lo que comes no es, ni saludable, ni conveniente pero es lo único que puedes pagar, no importan porque provocan dolores de conciencia.
Los derechos, el hambre, la injusticia social, la sanidad, la educación, los transportes públicos o la redistribución de la riqueza, esos son memeces de cuatro chalados inconformistas e inadaptados. Las feministas somos gordas y feas y si además son mujeres, feminazis. Y los que luchamos contra el escándalo de la corrupción, unos guarros con rastas, flauta y perro. Los ladrones nunca van a la oficina y los del PP son excelentes gestores.
Bienvenidos a la realidad de Aldous Huxley. Bienvenidos a este mundo feliz lleno de cosas vacías, de momentos irrelevantes, de valores superfluos y de generalidad idiotizada.
Voy a ver si pongo una bandera y se me pasa el cabreo.
Salud, república, laicidad y más escuelas.
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2016.12.25 15:24 EnciclopedistadeTlon Domingo de lectura 28: S. Ocampo, Foucault, Zhuangzhi, Peza y Trillo/Altuna

La idea es que cada domingo elijamos al azar textos del documento online en el que cargo las sugerencias de todos.
 
 
Los textos de este domingo (tirada de números).
 
1) Ficción breve: “Autobiografía de Irene” de Silvina Ocampo.
Silvina Ocampo (1903-93) fue una escritora, cuentista, poeta y artista plástica argentina. Durante gran parte de su vida, su figura fue opacada por las de su hermana Victoria, su esposo, Adolfo Bioy Casares, y su amigo Jorge Luis Borges, pero con el tiempo su obra ganó gran reconocimiento. Entre sus temas recurrentes están la identidad, la alteridad, las metamorfosis y la niñez vista desde una óptica perversa o extraña.
 
2) No-ficción breve: Fragmento de la presentación “¿Qué es un autor?” de Michel Foucault (PDF, pp. 16-23).
Michel Foucault (1926-84) fue un historiador de las ideas, psicólogo, teórico social, filósofo y profesor universitario francés. Es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas y el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Sus análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente debatidos. Estuvo asociado al estructuralismo, movimiento del que luego se distanció, y rechazó las etiquetas de postestructuralista y postmoderno que le eran aplicadas habitualmente. Fue influido profundamente por filósofos alemanes como Kant, Nietzsche y Heidegger.
 
3) Microrrelato: “Sueño de la mariposa” de Zhuangzhi, o Chuang Tzu.
Zhuangzi (ca. 369-290 a. C.), o Chuang Tzu, fue un filósofo de la antigua China que vivió alrededor del siglo IV a. C. durante el período de los Reinos combatientes, y que corresponde a la cumbre de la filosofía china de las Cien escuelas del pensamiento. Se lo considera el segundo taoísta más importante, por detrás tan sólo de Laozi, y heredero del pensamiento de este. También es considerado un precursor de lo que se llamaría con el tiempo anarquismo.
 
Sueño de la mariposa
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.
 
4) Poesía: “Reír llorando” de Juan de Dios Peza, sugerido por siniestra.
Juan de Dios Peza (1852-1910) fue un poeta, político, escritor y periodista mexicano. Es conocido por su adhesión al liberalismo político y también por su apodo de “el poeta del hogar”, pues su obra refleja la defensa tradicionalista de los valores de la familia y la patria. Su libro más afamado es Cantos del hogar, obra poética intimista.
 
Reír llorando
 
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.
 
Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
 
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
 
»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».
 
—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!
 
—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...
 
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
 
—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
 
—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.
 
—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
 
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
 
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!
 
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.
 
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.
 
5) Webcómic: Selección de viñetas de Las puertitas del Sr. López de Carlos Trillo y Horacio Altuna, sugerido por Pitusas_Boy.
Carlos Trillo (1943-2011) fue un guionista de historietas, escritor y editor argentino. Fue uno de los guionistas más populares y prolíficos de la historieta argentina. Su obra abarca un gran abanico de géneros, en colaboración con dibujantes de los estilos más variados. Fue un gran difusor del medio, que analizó en varios estudios críticos.
Horacio Altuna (1941) es un historietista argentino reconocido internacionalmente por su obra, en la que destacan El Loco Chávez y Las puertitas del Sr. López. Frecuenta el género erótico.
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2016.12.22 03:49 migpodemos3c Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad

Pocos textos tan lúcidos se pueden leer sobre la guerra de Siria como estos que reproduce Sin Permiso recientemente: http://www.sinpermiso.info/textos/hay-mas-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo Versiones diferentes pero lo que está claro es que lo que se juega en Siria es una guerra por recursos y poderes geopolíticos al precio de las víctimas de siempre.
Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad ** Robert Fisk
Los políticos occidentales, los “expertos” y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al-Assad’s ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles “atrapados” en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad.
Y aprenderemos mucho más sobre los “rebeldes” a los que Occidente –EEUU, Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo— han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la “gente” –como George W. Bush la llamaba– que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la “maldad pura” de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan?
No cuando los rebeldes, incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las “armas de destrucción masiva”.
En los tiempos de Saddam Hussein –cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición—, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal.
Pues aquí va de nuevo el mantra habitual, que tenemos que repetir ad nauseam para evitar el habitual correo cargado de odio y el oportuno maltrato acosador que se dispensará hoy a quienquiera se atreva a salirse de la endeble y mendaz versión autorizada de la tragedia siria:
Sí, Bashar al-Assad ha destruido brutalmente vastas zonas de sus ciudades en su batalla contra quienes quieren derrocar su régimen. Sí, este régimen tiene un sinnúmero de pecados en su haber: tortura, ejecuciones, cárceles secretas, asesinatos de civiles y –si incluimos a la milicia siria, teóricamente bajo control del régimen— una espeluznante versión de la limpieza étnica. Sí, debemos temer por las vidas de los valientes médicos del este de Alepo y de las personas que han estado bajo sus cuidados. Cualquiera que haya visto el pateo a que fue sometido el joven sacado de la fila de refugiados huyendo de Alepo la pasada semana por parte de los hombres del servicio de inteligencia del régimen debería temer por la suerte de todos aquellos a quienes no se permitió cruzar las líneas gubernamentales. Y se puede recordar que el sombrío informe de la ONU sobre los 82 civiles “masacrados” en sus hogares en las últimas 24 horas.
Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente –y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada— se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.
Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los rebeldes a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los rebeldes por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Y no era un badaluque pro-régimen: incluso decía sentir cierta admiración por el buen comportamiento del Estado Islámico (EI) en los primeros días del asedio.
Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el EI saliera de Mosul para volver a atacar al régimen en Siria. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al EI escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí.
Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el EI cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira.
Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la “caída” de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su “reconquista” contra los rebeldes. En cambio, se dice que el EI ha “reconquistado” Palmira, cuando –dado su criminal comportamiento— lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había “caído” una vez más bajo la grotesca dominación del EI.
Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres –nuestros “compis”, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa yihadista habitual— que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada.
Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del EI en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del EI, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EEUU no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el EI utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015.
No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el EI regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira.
Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo.
Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el EI, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos salafistas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo.
Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar las iniquidades del régimen sirio al tiempo que se echaba niebla sobre la identidad y la brutalidad de sus oponentes en Alepo, las organizaciones de derechos humanos –oliéndose la derrota de los rebeldes— comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental.
Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales –y perfectamente entendibles— temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los “centenares de hombres” que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores.
“Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el EI!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.”
Y continúa: “También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados de oposición dispararon contra civiles que trataban de huir”. Además, se han registrado “ataques indiscriminados” sobre áreas densamente pobladas del oeste de Alepo dominado por el gobierno y del este “rebelde”.
Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Habla de las fuerzas gubernamentales y de las fuerzas rebeldes en términos de secuestradores exprés, pero tiene también palabras durísimas para nuestra profesión periodística.
Escribe, por ejemplo, que “reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la insurgencia confían en los rebeldes y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos”. Pero “la insurgencia no es más que una variante del yihadismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero” ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente “aliados” de los rebeldes?
Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los rebeldes secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que la semana pasada se postraron ante los autócratas suníes que financian a los yihadistas de Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-Brexit al Golfo.
En unas horas, el Parlamento británico debatirá sobre la delicada situación de los médicos, las enfermeras, los niños y civiles heridos de Alepo y otras zonas de Siria. El grotesco comportamiento del Gobierno del Reino Unido ha conseguido que ni los sirios ni los rusos presten la menor atención a nuestros miserables lloriqueos. Y eso, también, debe formar parte de este cuento.
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
"No siento un total pesimismo. La lucha va más allá del contexto sirio". Entrevista
Yassin al-Haj Saleh
¿El conflicto sirio se encamina hacia un punto de inflexión decisivo? Los eventos de Alepo lo sugieren. En las grandes metrópolis del norte, la rebelión está sufriendo una dolorosa derrota contra el ejército del régimen con la ayuda de múltiples milicias extranjeras y la aviación militar rusa. Presente en Bruselas, el opositor sirio Yassin al-Haj Saleh, ex preso político ahora en el exilio en Turquía, nos da sus impresiones.
-¿Qué le parece la inminente caída de la parte rebelde de Alepo, en las manos del régimen?
La verdad es que la ciudad no caerá exactamente en las manos del régimen, sino entre las milicias de Irán (NdT: chiítas), libanesas, iraquíes, etc. que están presentes sobre el terreno con el apoyo masivo de la aviación rusa. ¡Y el aval del resto del mundo! Ciertamente, países como Francia o los Estados Unidos no están contentos con lo que está sucediendo, pero no mueven un dedo para evitar el desarrollo de los acontecimientos. El régimen fascista del tirano Bashar al-Assad va a continuar en el poder luego de destruir el país y haber aniquilado una generación, con ese medio millón de muertos, millones de desplazados internos o exiliados. La represión sobrepasa todo lo que habíamos experimentado en Siria en la década de 1980.
-¿Cómo juzga usted a la comunidad internacional?
Todo se hizo evidente a finales de agosto de 2013, después del ataque químico contra la periferia rebelde de Damasco, que dejó 1.466 muertes en un solo día. "Ellos" simplemente decidieron quitarle el arma del crimen con el acuerdo entre los EE.UU. y Rusia, que obligó al régimen a entregar a la ONU sus stocks de armas químicas. El régimen comprendió bien la significación del mercado: ¡permiso para matar con cualquier arma! A continuación, comenzó a utilizar masivamente los barriles cargados de TNT lanzándolos desde helicópteros contra la población.
-¿Usted pone a Obama en el primer rango de las críticas?
Nunca tuvo la opción de no intervención. Eligió actuar en nombre de los rebeldes o para estabilizar la situación. Por lo tanto ayudó eficazmente al gobierno. El pretexto es que en la rebelión había extremistas islámicos radicalizados, una primera explicación comprensible. Salvo que vio las cosas como si se limitaran a una elección entre el fascismo, el régimen o los yihadistas, ¡ignorando a todos los demás rebeldes! Nosotros pasamos a ser invisibles. Ciertamente había una radicalización, una militarización, una islamización de la rebelión, un aumento incluso del nihilismo, y también la corrupción de los grupos radicales apoyados por los saudíes; pero el fenómeno del "Estado Islámico", que nada tiene que ver con Siria, fue germinando en Afganistán y ha crecido en Irak.
-¿En su último libro, usted explica que el régimen utiliza el confesionalismo...
Esto no es nuevo para nosotros. El plan busca dividir, asustar, para controlar a la población. El objetivo: que cada comunidad tenga miedo de los demás. ¿Tienes miedo? El régimen les protege! Ese es el mensaje, las manipulaciones confesionales no tienen nada que ver con la fe religiosa en realidad. Desde el comienzo de las protestas y la violencia en la primavera de 2011, el régimen amenazó con la guerra civil. Durante mucho tiempo los sirios tuvieron miedo. Sin embargo, las matanzas sectarias nunca habían existido antes en Siria. Muchas personas en el año 2011, veían con entusiasmo las imágenes de la plaza Tahrir en Egipto, donde grandes multitudes desafiaron el déspota, una fórmula mágica que lograría el resurgir de una protesta pacífica. Pero el 1° de abril de 2011, en la plaza más grande de Damasco, el régimen disparó contra la multitud y hubo 80 muertos y 200 en Homs. Los rebeldes entonces creían que la comunidad internacional volaría a su rescate, que no permitiría la repetición de masacres como la perpetrada por el padre de Bashar, Hafez, en Hama en enero de 1982. La presencia del embajador de los Estados Unidos, Robert Ford, en Hama, durante una gran manifestación a principios de julio había fortalecido esas esperanzas. ¡Ay! que están decepcionados.
-¿Para justificarse, Barack Obama dice que no ha sido capaz de identificar a grupos rebeldes armados "fiables"...
Es una explicación elitista y que no tiene sentido. ¿Si un criminal entra en su casa y amenaza de muerte a sus hijos, se espera hasta encontrar una alternativa atractiva para responder? Queremos luchar con armas eficaces. Sí, los problemas de Siria son importantes, pero el deber del mundo es evitar la muerte de civiles, la nuestra es resolver los problemas entre los sirios.
-El régimen dice que tiene el apoyo de la mayoría de la población...
¡Muy bien! Vamos a pasar por elecciones libres para ver. La población, mientras tanto, recibe la visita de los Soukhoï rusos que lanzan sus bombas.
-¿La caída de Alepo qué presagia como futuro?
Dos sentimientos contradictorios me asaltan. En primer lugar, el hecho de que las esperanzas de la Revolución Siria murieron. Estamos derrotados. Es demasiado tarde, no podemos ganar. Al mismo tiempo, quiero hablar de mi orgullo. Por nuestra lucha, por nuestros muertos, por nuestros torturados por nuestros humillados. Pero no siento un pesimismo total. La lucha va más allá del contexto sirio. Esta es una lucha global por la dignidad y la libertad. Aprendemos de los otros, pero ahora nosotros tenemos mucho que decirles a los demás. Cabe destacar que este conflicto se ha convertido en el paradigma de la guerra contra el terrorismo. Y que esta guerra puede destruir la democracia de ustedes. Vean el éxito de Donald Trump en los Estados Unidos ... Básicamente, es una guerra perfecta para la élite y para controlar mejor a la gente.
-¿Usted sigue siendo un marxista?
(Risas) Digamos que me considero un hombre de izquierda. A pesar del hecho de que las izquierdas en el mundo, se ubican a menudo en el campo de los criminales Bashar Assad y Vladimir Putin. Mis combates son la defensa de la dignidad humana, la justicia social. Es una izquierda que no añora el fuego de la Unión Soviética, sino que más bien se referencia en los valores de los republicanos durante la Guerra Civil española.
*Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa Robert Fisk Corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio. Yassin al-Haj Saleh escritor y disidente, pasó dieciséis años en las cárceles sirias. Se exilió en octubre de 2013 para escapar del régimen y del “Estado Islámico”. Fue el invitado de la Fundación Europea para la Democracia y de la asociación ActionSyrie. *
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2016.11.19 23:15 ShaunaDorothy Pan y Rosas recicla a Selma James - Contra las teorías feministas sobre el trabajo doméstico - Revisionistas de ayer y hoy

https://archive.is/lMvv9
Espartaco No. 46 Octubre de 2016
Mujer y Revolución
La agrupación feminista y supuestamente marxista Pan y Rosas —asociada a la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI) y con filiales en Argentina, México, España y otros países— ha estado desempolvando las viejas teorías antimarxistas de Selma James, una feminista “radical” estadounidense que alcanzó cierta popularidad en los años 70 promoviendo la noción falsa de que el trabajo doméstico es trabajo productivo central al capitalismo. Las teorías de Selma James procuran apuntalar un programa reaccionario. Dado que, según ella, las amas de casa desempeñan el papel central en la producción capitalista al producir al “trabajador mismo” y su fuerza de trabajo, no deberían buscar empleo fuera del hogar. Llevando sus fantasías al extremo, James sostenía (quizá aún sostenga) que los sindicatos deberían ser aplastados, que los izquierdistas eran los agentes conscientes del capitalismo, que el libro seminal de Lenin ¿Qué hacer? era una obra “fascista”, ¡y que todas las mujeres que conseguían empleo fuera del hogar eran esquirolas porque quitaban el trabajo a los hombres! (ver “Selma James vende machismo y anticomunismo”, Women and Revolution No. 7, otoño de 1974).
Aunque Pan y Rosas no hace suyos todos los esperpentos de James —de hecho, no dice una palabra sobre estas grotescas posiciones de su veterana hermana feminista—, sí retoma su tesis central. Hace ya algunos años, como parte de una entrevista a Selma James, Pan y Rosas saludó retrospectivamente el folleto de 1972 El poder de la mujer y la subversión de la comunidad, coescrito por James y la feminista italiana Mariarosa Dalla Costa, en el que éstas presentaron sus teorías sobre el “trabajo doméstico no remunerado” (ver Pan y Rosas No. 2, 22 de mayo de 2008). En Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo (Andrea D’Atri, Buenos Aires: Ediciones IPS, 2013), un libro que ha visto ya varias ediciones en al menos cinco países, la FT-CI retoma el núcleo de las tesis de Dalla Costa y James:
“El capitalismo, con el desarrollo de la tecnología, ha hecho posible la industrialización y, por tanto, la socialización de las tareas domésticas. Sin embargo, si esto no sucede es, precisamente, porque en el trabajo doméstico no remunerado descansa una parte de las ganancias del capitalista que, así, queda eximido de pagarle a los trabajadores y a las trabajadoras por las tareas que corresponden a su propia reproducción como fuerza de trabajo (alimentos, ropa, esparcimiento, etc.)”.
El trabajo doméstico no es fuente de la ganancia capitalista, la cual proviene de la plusvalía: el salario de un obrero corresponde a la parte de la jornada durante la cual éste produce el equivalente a lo que le cuesta mantenerse a sí mismo y a su familia. La otra parte de la jornada, el obrero trabaja sin remuneración, produciendo plusvalía que el capitalista se embolsa en forma de ganancias. Los genuinos comunistas estamos por poner fin a la esclavitud doméstica mediante la creación de instituciones colectivas gratuitas que se ocupen de todas esas tareas, incluyendo prominentemente la crianza misma de los niños. Esta perspectiva, que implica remplazar a la familia nuclear —la principal institución para la opresión de la mujer en el capitalismo—, sólo puede realizarse mediante la revolución socialista (ver también “El comunismo y la familia” en Espartaco No. 45, mayo de 2016).
El artículo que publicamos abajo, traducido de Women and Revolution No. 5 (primavera de 1974, antiguo órgano de la Comisión de la Mujer de la Spartacist League/U.S.), demuele desde los cimientos las teorías de Pan y Rosas, James y Dalla Costa, cuyo objetivo es hacer una mezcolanza antirrevolucionaria entre el feminismo burgués y el marxismo.
El folleto El poder de la mujer y la subversión de la comunidad de Mariarosa Dalla Costa (coeditado por Falling Wall Press y un grupo de individuos del Movimiento por la Liberación de la Mujer de Inglaterra e Italia, 2da. edición, febrero de 1973 [publicado en español por Siglo XXI en 1975]), con una extensa introducción de Selma James, ha provocado gran controversia en muchas organizaciones de mujeres, sobre todo en Europa e Inglaterra (ver, por ejemplo, los números más recientes de la revista Radical America, Vol. 7, Nos. 4 y 5, dedicados enteramente a las cuestiones ahí planteadas).
El poder de la mujer y la subversión de la comunidad es básicamente un intento de llevar más allá la simple redefinición tercermundista del concepto de clase, es decir, la afirmación de que los más oprimidos, los “parias de la tierra”, son las nuevas fuerzas revolucionarias. Abandonando esta línea, que hasta ahora había bastado a los feministas radicales, y citando el análisis de Marx del capitalismo, el folleto intenta probar que el papel de las mujeres en la producción capitalista es central y por lo tanto también debe serlo su papel en la revolución proletaria. Pero su intento fracasa miserablemente o, mejor dicho, sólo triunfa distorsionando totalmente el análisis de Marx de la producción capitalista.
En términos de contribuciones teóricas, el folleto no merece mayor atención por parte de los marxistas, pero, dado que muchas mujeres subjetivamente revolucionarias están buscando modos de integrar su feminismo al marxismo mediante el hallazgo de algún “eslabón perdido” programático, es importante refutar la pretensión fraudulenta de esta obra de ser un análisis marxista, pretensión que, de ser aceptada, sólo llevaría a las mujeres a otro callejón sin salida. ¡Lo cierto es que no existe ningún “eslabón perdido” entre el feminismo y el marxismo, dos perspectivas fundamental e implacablemente contrapuestas!
Además de este folleto, hay otras dos obras importantes donde se exponen las teorías de Dalla Costa y James. “Women, the Unions and Work, or What is Not to be Done” [Las mujeres, los sindicatos y el trabajo, o qué no hacer] de Selma James (publicado originalmente por Crest Press de Londres y luego por Canadian Women’s Educational Press de Toronto) es un ataque explícito contra la izquierda y en particular contra los sindicatos, a los que considera organizaciones estrechas y excluyentes a las que las mujeres deben oponerse. “Wages for Housework” [Salario para el trabajo doméstico] de Giuliana Pompei, con contribuciones de la discusión de una conferencia feminista celebrada en Padua en 1972 (editado por Cambridge Women’s Liberation, traducido por Joan Hall y reimpreso por Canadian Women’s Educational Press de Toronto), retoma el tema central de Dalla Costa de las amas de casa como obreras productivas y enfatiza la exigencia de “salario para el trabajo doméstico” (que la propia Dalla Costa no enfatiza).
Para los marxistas resulta frustrante lidiar con estas obras, por sus muchas contradicciones internas. Pese a ello, a continuación intentamos resumir algunos de los aspectos más importantes de la teoría. (Aunque James le atribuye a Dalla Costa el nuevo descubrimiento, ambas lo desarrollaron, y de hecho James aporta argumentos que no presenta Dalla Costa.)
Las teorías de Dalla Costa y James
  1. Las mujeres son productoras vitales para el capitalismo, aun cuando no trabajen fuera del hogar. “Lo que queremos decir precisamente es que el trabajo doméstico como trabajo es productivo en el sentido marxista, es decir, produce plusvalía”.
  2. Producen una mercancía “privativa del capitalismo: el ser humano, ‘el trabajador mismo’”. Este trabajador, al venderle su fuerza de trabajo al capitalista, le permite a éste usarla para producir un valor mayor al que paga por esa fuerza de trabajo, produciendo así plusvalía. Pero son las mujeres quienes realmente producen esa plusvalía, puesto que producen a los obreros y su fuerza de trabajo.
“La capacidad de trabajar reside sólo en el ser humano cuya vida se consume en el proceso de producción. Primero tiene que estar nueve meses en el útero, hay que alimentarlo, vestirlo y educarlo; después, cuando trabaja, hay que hacerle la cama, limpiarle el suelo, preparar su mochila, no satisfacer pero sí calmar su sexualidad, tenerle la comida preparada cuando llega a casa, aun cuando sean las ocho de la mañana, de regreso del turno de noche. Así es como la fuerza de trabajo se produce y reproduce cuando se consume diariamente en la fábrica o la oficina.
“Describir su producción y reproducción básicas es describir el trabajo de las mujeres”.
Así, al “trabajador mismo” se le identifica con la “fuerza de trabajo” como la mercancía producida.
  1. El descubrimiento de que la familia es uno de los centros de la producción capitalista se había mantenido oculto porque los marxistas tradicionalmente se han enfocado en la clase obrera (que James y Dalla Costa equiparan constantemente con los hombres), pero esta función vital también se mantiene oculta porque a las mujeres no se les paga un salario por su trabajo. “Dentro del hogar hemos descubierto nuestro trabajo invisible...el fundamento invisible —invisible porque no se paga— sobre el que descansa toda la pirámide de la acumulación capitalista” (Pompei, “Wages for Housework”). Eso lleva a la exigencia de “salario para el trabajo doméstico” como un modo de poner al descubierto la función de las mujeres.
  2. Esta división del proletariado entre asalariados (hombres) y no asalariados (mujeres), creada por la transición del feudalismo al capitalismo, fue el quiebre fundamental entre hombres y mujeres y la alienación de los hijos de ambos. Esta distinción entre asalariados y no asalariados debe eliminarse.
  3. “El capital estableció la familia como familia nuclear y subordinó, dentro de ella, la mujer al hombre... [E]l capital ha creado el papel femenino y ha hecho del hombre de la familia el instrumento de esta reducción”. La creación del trabajo asalariado completó la subordinación de la mujer, quien, por no recibir un salario, parece estar excluida de la producción social.
  4. Las mujeres ya no deben seguir aceptando esta función. Según James: “Si la producción de uno es vital para el capitalismo, negarse a producir, negarse a trabajar, es una palanca fundamental de poder social”.
  5. Las mujeres deben oponerse a la afiliación en sindicatos, pues “al igual que la familia, éstos protegen a la clase a expensas de las mujeres”. Al excluir a los no asalariados, los sindicatos dividen a la clase y hacen imposible la lucha común. Además, el capitalismo usa a los sindicatos específicamente para contener la combatividad obrera.
  6. También las organizaciones de izquierda deben ser rechazadas, por estar “dominadas por el hombre”. Además, la izquierda cree que la solución para las mujeres está simplemente en adquirir “conciencia sindical” o en adoptar las “formas de lucha que han utilizado tradicionalmente los hombres”, es decir, las formas del movimiento obrero organizado.
  7. James y Dalla Costa ofrecen “a las amas de casa una vida social que no es la de otro empleo. Les ofrecemos la lucha misma”. Así que las mujeres deben negarse a trabajar fuera del hogar y dentro de él, y en vez de ello participar en “la lucha misma”. “Los que propugnan que la liberación de la mujer de clase obrera depende de que obtenga un trabajo fuera de la casa forman parte del problema, no de la solución”. ¿Y cómo sobrevivirán las mujeres? El crecimiento del movimiento femenino les dará sustento.
Por qué las amas de casa no son trabajadoras productivas
Dos conceptos clave conforman la base de la teoría de Dalla Costa y James de las mujeres como trabajadoras productivas: su producción de trabajadores-fuerza de trabajo (es decir, la crianza de hijos y el cuidado del esposo-obrero) y su papel en el “consumo” (las compras, la cocina, etc.) “como parte de la producción”. El argumento de que estos dos aspectos hacen que el trabajo doméstico produzca plusvalía ignora dos distinciones cruciales que hizo Marx. Éstas son: 1) la diferencia entre el consumo industrial y el consumo privado (es decir, el consumo familiar) y 2) la diferencia entre el trabajo productivo bajo el capitalismo, es decir, el trabajo asalariado que le permite al capitalista obtener plusvalía, y el trabajo simple, que produce sólo valores de uso.
Después de afirmar que “los llamados marxistas habían dicho que la familia capitalista no producía para el capitalismo, no era parte de la producción social”, James admite que “el mismo Marx no parece haber dicho en ninguna parte que lo fuera”. James es una revisionista clásica, es decir, quiere usar la inmensa autoridad de Marx, pero para ello tiene que torcer sus palabras para hacerlas encajar con sus propias teorías. De este modo justifica la peculiar omisión de Marx de no haberse declarado explícitamente en apoyo a su teoría:
“Baste decir que, en primer lugar, Marx es el único que ve el consumo como una fase de la producción: ‘es producción y reproducción de ese medio de producción, tan indispensable para el capitalista: el trabajador mismo’ (El capital, vol. I, p. 481.) Segundo, sólo él nos ha dado las herramientas para hacer nuestro propio análisis. Y finalmente, nunca fue culpable de los disparates que Engels, a pesar de sus numerosas aportaciones, nos ha echado encima...”.
Consumo privado vs. consumo industrial
Hay dos clases de consumo en el capitalismo, el industrial y el privado. Marx escribe:
“El consumo del obrero es de dos clases. En la producción misma, su trabajo consume medios de producción... Y, por otra parte, el obrero invierte en medios de vida el dinero que le paga el comprador de la fuerza de trabajo: es su consumo individual. Consumo productivo y consumo individual del obrero son, por tanto, totalmente distintos entre sí. En el primero el obrero actúa como fuerza motriz del capital y pertenece al capitalista; en el segundo, se pertenece a sí mismo y ejerce sus funciones de vida, al margen del proceso de producción”.
—El capital, Tomo 1, capítulo XXI (énfasis añadido)
Desde luego, los capitalistas toman en cuenta este consumo privado, pues es necesario para mantener y reproducir la fuerza de trabajo, sin la cual el capitalismo no puede existir, y como tal se le considera “un aspecto necesario del proceso de producción”. Pero, señala Marx, “el capitalista puede confiar tranquilamente el cumplimiento de esta condición al instinto de conservación y perpetuación de los propios trabajadores”. El hecho de que comer, vivir y reproducirse sea necesario no hace que la familia sea un “centro de la producción social”. Estas actividades tienen lugar independientemente de la forma de la producción social. El consumo individual en el hogar no es producción capitalista, pues la familia no le pertenece al capitalista. El obrero se pertenece a sí mismo y vende su fuerza de trabajo al capitalista. Éste no tiene que preocuparse de cómo el obrero se reproduce y vive (salvo para asegurarse de que se siga viendo forzado a vender su fuerza de trabajo). Así, si bien en el sentido más amplio, el consumo individual privado es un “aspecto” de la producción, es decir, se le toma en cuenta, sobre todo en el cálculo de los salarios, no es, en ningún sentido, producción capitalista. Es por eso que Marx dice que el consumo privado individual tiene lugar al margen del proceso de producción.
Trabajo productivo
Dalla Costa y James abusan violentamente del concepto marxista de “trabajo productivo”. No es claro para quién se realiza este “trabajo productivo” en el hogar, dado que el capitalista no es dueño de la familia nuclear. Claramente Dalla Costa no quiere hacernos creer que el ama de casa sea una esclavista (pues produce “seres humanos” que son mercancías), ni una minicapitalista (dado que posee sus “medios de producción”, que son sus órganos reproductivos). Dalla Costa dice que las mujeres “producen” gente. En el sentido biológico, eso es cierto. Pero esa “producción” no es “trabajo productivo” en el sentido marxista, como ella afirma.
James dice que la mercancía que ellas producen son los “seres humanos”. En otra parte, se refiere a esta mercancía como la “fuerza de trabajo”. Pero debe hacerse la distinción. Bajo el capitalismo, los seres humanos no son mercancías (como lo son en las sociedades esclavistas). Bajo el capitalismo los obreros son “libres” de vender su fuerza de trabajo. Es precisamente la venta de esa fuerza de trabajo como mercancía y su alienación con respecto a los obreros lo que caracteriza la producción capitalista:
“...la fuerza de trabajo sólo puede aparecer en el mercado como mercancía siempre y cuando sea ofrecida en venta o vendida como una mercancía por su propio poseedor, la persona cuya fuerza de trabajo es. Y, para que su poseedor la venda como mercancía, necesita poder disponer de ella, es decir, ser propietario libre de su capacidad de trabajo, de su persona”.
—Marx, op. cit. Tomo 1, capítulo IV, subtítulo 3
Pero tampoco el otro trabajo que las mujeres realizan en el hogar —el cuidado, alimentación y mantenimiento general de los obreros (maridos)— es trabajo productivo en el sentido marxista. La pregunta clave que hay que hacerse respecto a este trabajo es: ¿produce valor? y, si es así, ¿cómo se determina el valor de esta “fuerza de trabajo”? Porque si el trabajo de las amas de casa produjera valor, éste debería encarnarse en la mercancía —la fuerza de trabajo, según Dalla Costa— que este trabajo mantiene.
La producción de fuerza de trabajo es producción simple de mercancía. La fuerza de trabajo se produce y se vende a cambio de valores de uso con los cuales se satisfacen las necesidades humanas inmediatas. Ira Gerstein, en su artículo “Domestic Work and Capitalism” (Trabajo doméstico y capitalismo, publicado en Radical America Vol. 7, Nos. 4 y 5), contrasta esta producción simple de mercancías con la producción capitalista:
“La producción es limitada, porque la cantidad producida no puede rebasar la capacidad, el deseo y la necesidad de consumo del ser humano, que son finitos. En cambio, el fin del capitalista es aumentar continuamente la plusvalía. Esto no tiene nada que ver con su consumo personal... La fuerza de trabajo no se aumenta sin límite como un modo independiente de apilar riqueza”.
Marx analiza de este modo el valor de la fuerza de trabajo:
“El valor de la fuerza de trabajo, como el de cualquier otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para producir y también, naturalmente, para reproducir este artículo específico. En cuanto valor, la fuerza de trabajo representa solamente una determinada cantidad del trabajo social medio materializado en ella...
“La cantidad de medios de vida necesarios para producir la fuerza de trabajo incluye, por tanto, los que hacen falta para sostener a los sustitutos, es decir, a los hijos de los trabajadores, asegurando la perpetuación en el mercado de esta raza de poseedores de una mercancía excepcional...
“El valor de la fuerza de trabajo se traduce en el de una determinada cantidad de medios de vida”.
—Ibíd.
La fuerza de trabajo se crea mediante el consumo de bienes materiales (alimento, ropa) y de servicios (atención médica, educación). La suma del valor de estos medios de sustento es el valor de la fuerza de trabajo. El trabajo doméstico que realizan las amas de casa al procesar estas mercancías claramente no se toma en cuenta cuando se calcula el total. El trabajo doméstico no le añade valor a la mercancía fuerza de trabajo. Esto no significa que las mujeres no trabajen dentro del hogar, pero esta esclavitud doméstica no es producción capitalista y por lo tanto no se considera al analizar las relaciones productivas capitalistas.
La producción de fuerza de trabajo
Según Gerstein, “la fuerza de trabajo es la única mercancía de la sociedad capitalista cuya producción general no se realiza de manera capitalista”. Sin embargo, hay otras mercancías que no se producen “de manera capitalista” en el capitalismo; por ejemplo, las materias primas naturales, como los peces que se pescan en el mar. Estos existen y se reproducen a sí mismos, aunque no de manera capitalista. Y la producción de seres humanos, que poseen en sí mismos la capacidad de trabajo, debe verse del mismo modo que la de esos otros productos naturales, puesto que la propagación de la especie humana es un acto natural. La autoproducción de las cosas y los servicios que el obrero y su familia consumen tiene lugar fuera del conjunto de la economía política capitalista. Es, además, una actividad universal de los seres vivos (el “instinto de conservación” que Marx señala). James, al insistir obstinadamente en que “en el capitalismo no hay nada que no sea capitalista”, oscurece la distinción fundamental entre la producción de fuerza de trabajo y la producción capitalista.
Cuando decimos que la propagación es un “acto natural”, debe quedar claro, sin embargo, que la forma de familia en que esta propagación se organiza no está determinada simplemente por la biología, sino por la sociedad.
Orígenes de la familia
¿Cómo fue que las mujeres se vieron esclavizadas en el hogar? No fue el capitalismo quien creó esta esclavitud doméstica, cuyos orígenes, mucho más antiguos, surgieron del desarrollo de la propiedad privada y del excedente social que los hombres acumularon de su trabajo. Según Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, en la Edad de Piedra la tierra pertenecía en común a todos los miembros de la tribu. Si bien había una división del trabajo entre los sexos, también había igualdad, pues todos participaban en el trabajo productivo y contribuían a la economía. Cuando con el tiempo aumentó la capacidad productiva de los seres humanos, se hizo redituable el utilizar esclavos —la primera forma de propiedad privada—. El ganado, la tierra y otras formas de propiedad también se privatizaron por primera vez, provocando una revolución al interior de la familia. Los hombres siempre habían sido responsables de procurar las necesidades de la vida, pero ahora, a pesar de que la división del trabajo al interior de la familia se mantuvo esencialmente inalterada, el trabajo doméstico que realizaban las mujeres dejó de contar en comparación con el poder económico de los hombres. Engels concluyó que las mujeres podrían conquistar la igualdad con los hombres sólo cuando volvieran a participar en igual medida que ellos en la producción económica general.
James dice que Marx “nunca fue culpable” de estos “disparates” de Engels. Pero, si esto es cierto, es sólo porque Marx murió (en 1883) un año antes de que Engels completara esta obra que ambos habían concebido como un libro conjunto. De hecho, en el prefacio a la primera edición, Engels afirma: “Los capítulos siguientes vienen a ser, en cierto sentido, la ejecución de un testamento. Carlos Marx se disponía a exponer personalmente los resultados de las investigaciones de Morgan...tengo a la vista, junto con extractos detallados que hizo de la obra de Morgan, glosas críticas que reproduzco aquí, siempre que cabe”.
Dalla Costa y James sostienen opiniones divergentes en cuanto a la cuestión de los orígenes de la opresión de la mujer, y ambas se equivocan. James afirma que el sexismo primordial es la raíz de la opresión de la mujer. Dalla Costa, por su parte, afirma que es resultado de las relaciones económicas capitalistas, tesis que la lleva a afirmar que la posición de la mujer en la sociedad feudal era en cierto modo más progresista:
“En la medida en que los hombres han sido las cabezas despóticas de la familia patriarcal...la experiencia de las mujeres, los niños y los hombres fue una experiencia contradictoria... Pero, en la sociedad precapitalista, el trabajo de cada uno de los miembros de la comunidad de siervos se consideraba dirigido a un objetivo: o bien la prosperidad del señor feudal o nuestra supervivencia... El paso de la esclavitud a la fuerza de trabajo libre separó al hombre proletario de la mujer proletaria...”.
La insistencia de Dalla Costa y James en la importancia del trabajo productivo de las amas de casa como central en su potencial revolucionario contradice las afirmaciones de que: 1) con la transición desde el feudalismo, la mujer fue excluida del trabajo productivo por la fuerza, y 2) el feudalismo era menos opresivo para las mujeres que el capitalismo, puesto que en aquél las mujeres eran reconocidas como trabajadoras productivas.
El capitalismo en realidad sentó las bases para la liberación de la mujer, porque: 1) una vez más, abrió el camino a la participación de las mujeres en la producción social, creando oportunidades para el desarrollo de su conciencia social y para la lucha organizada contra la opresión fuera de la estructura unifamiliar aislada; y 2) el ascenso del concepto burgués del individuo libre —contrapuesto a las nociones medievales del linaje, el privilegio aristocrático y la dominación religiosa, que codificaban la creencia de que la mujer era inferior— sentó las bases intelectuales para el reconocimiento de las mujeres como humanos plenos con derechos iguales a los del hombre, un concepto totalmente ajeno a la mentalidad medieval (y aparentemente irrelevante para Dalla Costa).
El capitalismo creó las bases de la emancipación de la mujer mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, pero ya hace mucho que ha sobrevivido a su papel histórico progresista y ahora constituye una barrera tanto al mayor desarrollo de las fuerzas productivas como a la emancipación de la mujer. Las mujeres no podrán ser libres mientras no se elimine la escasez, no se abolan las clases y no se remplace la familia. En otras palabras, no podrán ser libres mientras no se establezca la sociedad socialista.
La familia bajo el capitalismo
La perpetuación de la unidad familiar monógama en las sociedades capitalistas avanzadas no se debe a un diabólico complot de los capitalistas para extraer cada vez más ganancias de la clase obrera. Incluso en su forma actual, la familia le cuesta a los capitalistas, en pesos y centavos, más que si sus funciones fueran socializadas. El valor que la familia tiene para la burguesía no radica en la eficiencia con que produce fuerza de trabajo, sino en su utilidad como reserva de pequeña propiedad privada y pequeña producción, que hacen de ella un freno ideológico a la conciencia social. Es por eso —así como para liberar a las mujeres de la esclavitud del trabajo doméstico repetitivo, vacuo y enervante— que una de las tareas de la revolución socialista será remplazar a la familia.
La función económica originaria de la familia monógama fue la transmisión de la propiedad privada por medio de la herencia. Esta función sólo es económicamente útil para las clases propietarias, no para el proletariado, que posee pocas cosas de valor que heredar. Así, está en el interés material de la clase obrera el cumplir con el papel históricamente progresista de socializar las funciones de la familia después de la revolución.
Pero, además de ello, la ideología reaccionaria de la familia nuclear también hace posible organizar a las amas de casa de la clase obrera para fines reaccionarios, puesto que su conciencia tiende a centrarse en la defensa y extensión de cualquier pequeña propiedad que su familia pueda poseer. Así, en Chile, en 1971, la oposición de los demócratas cristianos y del Partido Nacional pudo organizar con éxito grandes manifestaciones de amas de casa (como amas de casa) contra el régimen de Allende. No hay nada en la estructura de la familia que pueda llevarnos a suponer respecto de las amas de casa, como hacen James y Dalla Costa, que “cuando llega la hora de manifestarse, nada las detiene y hacen lo que saben que hay que hacer”, ni tampoco que consideren que lo “que hay que hacer” es contribuir a derrocar al capitalismo, y no a mantenerlo.
La respuesta de Dalla Costa y James a la opresión de las mujeres es que las mujeres deben retirarse completamente de la sociedad capitalista, llevándola así a colapsar. Si trabajan en una fábrica, deben renunciar, pues reclutar mujeres a la fuerza de trabajo es un complot capitalista para impedir la revolución. “El gobierno, actuando en el interés de la clase capitalista...ha creado el desempleo” para que “...nos conformemos con las migajas que el amo deja caer de su mesa”. Esta teoría de la historia como una conspiración diabólica supone que los capitalistas son totalmente libres de hacer lo que les plazca independientemente de las leyes del movimiento de la economía capitalista. Lo cierto, sin embargo, es que en las condiciones de la sociedad imperialista decadente a los capitalistas les es imposible ofrecer pleno empleo, ¡quiéranlo o no!
Y los obreros, lejos de ser simples crédulos, ¡se ven bajo la obligación económica de trabajar! Pero James y Dalla Costa pasan esto por alto. Su concepción de por qué la gente hace las cosas se basa no en el mundo material sino en una concepción idealista de la realidad.
Los sindicatos y la izquierda
Dalla Costa y James también argumentan que, dado que al trabajar se sufre explotación y por lo tanto debe evitarse, las organizaciones que se centran en el lugar de trabajo, es decir, los sindicatos, también son malos. Los sindicatos “dividen” porque toman en cuenta sólo a los asalariados e ignoran al resto del “proletariado” (es decir, a los ancianos, los enfermos, los bebés y las amas de casa). Esto no es más que la vieja práctica de la Nueva Izquierda de identificar al más oprimido con el más revolucionario.
Sin embargo, no fueron los sindicatos quienes crearon las hostilidades entre los distintos sectores sociales —sexuales, raciales, entre empleados y desempleados— que debilitan a la clase obrera. Estas hostilidades son parte integral de la sociedad de clases, son manifestaciones de la ideología burguesa que los sindicatos no crean pero que sí reflejan (en la medida en que siguen sometidos a direcciones conservadoras). Los sindicatos son básicamente organizaciones defensivas de la clase obrera destinados a proteger cualquier conquista económica que hayan podido arrebatar a la clase capitalista. Por lo tanto, los marxistas deben defender a los sindicatos y tratar de extenderle su protección a todos los obreros. Existe una brecha crucial, que James ignora, entre los apetitos de la burocracia sindical actual, que sirve como agente del capital al interior de la clase obrera para mantenerse en el poder, y las bases sindicales, que no tienen trabajos fáciles ni ostentosos planes de pensiones que los protejan, ni la oportunidad de participar en la colaboración de clases con los capitalistas.
Los marxistas nunca hemos dicho que la organización sindical o la “conciencia sindical” sea suficiente por sí misma para hacer una revolución. Si así fuera no haría falta un partido revolucionario de vanguardia. James da una idea falsa a su audiencia cuando escribe:
“Se nos dice que debemos llevar a la mujer lo que llaman ‘conciencia sindical’. Esta frase es de Lenin y procede de un folleto titulado ¿Qué hacer?”.
Esto claramente implica que para Lenin la “conciencia sindical” era “la respuesta”. ¡Pero todo el punto del ¿Qué hacer? es precisamente la necesidad de trascender la mera conciencia sindical! Lenin escribe:
“El movimiento obrero espontáneo sólo puede crear por sí mismo el tradeunionismo (y lo crea de manera inevitable), y la política tradeunionista de la clase obrera no es otra cosa que la política burguesa de la clase obrera”.
—V.I. Lenin, ¿Qué hacer?
Es verdad que algunas organizaciones de izquierda, e incluso supuestos trotskistas, van a la cola de manera oportunista y acrítica de todo burócrata “de izquierda” y se adaptan a los aspectos más atrasados de la conciencia obrera, pero esto es una traición al marxismo, que la Spartacist League ha denunciado consistentemente. La acusación generalizadora de Dalla Costa de que “la izquierda” está “dominada por hombres” es particularmente insultante para las revolucionarias mujeres, pues supone que los hombres dominarán automáticamente cualquier organización, y que, sin importar su nivel de conciencia, las mujeres nunca podrán hablar por sí mismas. Esta acusación también es insultante para los revolucionarios hombres, pues se basa en la incapacidad de trascender una visión machista del mundo y de hacer causa común con las mujeres. Todo se reduce, una vez más, a la sentencia de la Nueva Izquierda de que “sólo los oprimidos pueden entender realmente su propia opresión”.
Conclusiones
Hay mucha confusión en las organizaciones de mujeres respecto a qué conclusiones sacar de las obras de Dalla Costa y James. Esto se debe a que su retórica de “lucha de clases” oscurece en parte el odio real que le tienen a esa lucha y la hostilidad que sienten por el proletariado. En realidad, Dalla Costa y James no tienen programa alguno para la liberación de la mujer. Su “programa” no es más que el rechazo: las mujeres deben rechazar el trabajo, deben rechazar a la izquierda, deben rechazar el hogar, deben rechazar a sus maridos, etc. ¿Y cuál es el sustituto que proponen? Sólo la deliberadamente vaga “lucha misma”. ¿Luchar por qué? Pompei responde: “Lo que queremos no es ser más productivas, no es ir a que nos exploten mejor en otro lado, sino trabajar menos y tener más oportunidades de experiencias sociales y políticas”. Ciertamente es un deseo legítimo, y uno que comparten todos los oprimidos y explotados. Pero soñar que esto se puede conseguir sin aplastar la sociedad de clases capitalista es puro utopismo. Sin entender cómo opera el capitalismo y cómo puede ser derrocado, todas las demandas programáticas concretas se vuelven meras reformas cosméticas, cuyo efecto es reforzar al sistema, en vez de derrocarlo.
En el corazón de las tesis de Dalla Costa y James yace la creencia de que las mujeres pueden retirarse de la sociedad capitalista y encontrar un camino propio y exclusivo a la salvación fuera de las relaciones capitalistas. ¿Y por qué hacer encajar a las amas de casa en el sistema económico capitalista si su fuerza yace al margen de éste? Ésa es la más flagrante de todas sus contradicciones.
La razón por la que Dalla Costa y James intentan hacer encajar a las amas de casa en el molde de los “trabajadores productivos” de Marx es simplemente que no pueden enfrentar de ningún otro modo el desafío que el marxismo representa para su visión feminista del mundo. Esta delgada capa de “marxismo” no es más que una cubierta para la vieja ideología de la Nueva Izquierda de que todo el que trabaja ya se vendió, ignorando totalmente la férrea necesidad, que enfrenta la mayor parte del mundo, de trabajar o morirse de hambre. Es un reflejo de la visión del mundo de los pocos privilegiados, los “radicales” pequeñoburgueses que han glorificado el primitivismo al grado de saludar a los hambrientos y enfermos campesinos de subsistencia del “Tercer Mundo” como la nueva fuerza revolucionaria. Y mientras estos radicales de sofá refinan sus teorías en la comodidad del aire acondicionado, los campesinos a los que idealizan son masacrados debido al primitivismo de sus recursos. Aunque está bien que James trate de “superar esta culpa de vivir en un departamento alfombrado”, no es un problema que tenga la mayoría de las mujeres (ni de los hombres), que tienen que luchar para comer, para ganarse la vida de algún modo, y para hallar la manera de superar la muy real opresión material que sufren, una opresión creada por una sociedad de la que no pueden escapar. James les dice a estas mujeres que dejen de trabajar, que rechacen los salarios de sus esposos y que vivan de...¿de qué? ¿Del aire? ¿O las va a invitar a todas a dormir en su departamento alfombrado? ¿A eso se refiere cuando dice que “el movimiento les dará sustento”? Para lo único que sirven las teorías de Dalla Costa y James es para jugar a la revolución sin ninguna intención real de buscar activamente aplastar al capitalismo. Como dijo Marx, “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. De lo que se trata no es de darle la espalda al capitalismo ni de crear en su interior una alternativa para los bohemios pequeñoburgueses, sino de aplastarlo para siempre y comenzar la construcción de una sociedad socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/46/james.html
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2016.11.16 12:11 EDUARDOMOLINA Rosa María Artal: Trump y el fin de las utopías. En Estados Unidos ha primado el rencor de un sector decisivo de electores. Con motivos pero nada ingenuo: la mochila de Trump viene cargada hasta de algo que se parece al fascismo. "El mundo se desmorona, vamos a ver qué dicen Inda y Marhuenda".

http://www.eldiario.es/zonacritica/Trump-fin-utopias_6_580651952.html
" El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos", le dice Ilsa Lund a Rick Blaine en la mítica película Casablanca, bajo el ruido de las tropas nazis que ya entraban en París. A lo largo de la historia las víctimas de todos los conflictos –bélicos o económicos– han sufrido mucho, como mínimo tanto como ahora. Sus reacciones son imprevisibles. En Estados Unidos ha primado el rencor de un sector decisivo de electores. Con motivos pero nada ingenuo: la mochila de Trump viene cargada hasta de algo que se parece al fascismo. El mundo que nunca ve lo que tiene alrededor se muestra atónito con el odio de los votantes que nos han clavado a alguien como Donald Trump en la presidencia del país más poderoso de la tierra. Y con los que en Europa siguen parecidas sendas. La diferencia crucial, ante el dolor, está en la actitud de los ciudadanos.
El triunfo en las urnas de Trump era el peor de los escenarios posibles y sin duda puede agravarse mucho más si el fenómeno se extiende por Europa. Lo aterrador es que los creadores de Trumps, los responsables de esta situación, no operan ni el menor cambio en sus estrategias y se mantienen atrincherados en las ensoñaciones de un tiempo que se les escapa para mal de todos. Ahí siguen definiendo populismos, atacando contrincantes de su estatus, invocando varitas mágicas que devuelvan las aguas al cauce. A veces de forma tan obsesiva y pueril que roza el patetismo. Olvidan a los ciudadanos y el cóctel maldito que se les ha aplicado: primero el abuso, y, parejo, el entontecimiento.
Quién nos iba a decir que, tras empobrecer a una gran parte de la población, truncar sus oportunidades y sus esperanzas, educarles en la ignorancia y embutirles basura adormecedora a través de la televisión y otros medios, iba a pasar lo que ha pasado. Ni la más tenebrosa pesadilla llegó a imaginar –alguna película sí– el ascenso al poder de un patán de las dimensiones de Donald Trump. Los indigentes intelectuales han encontrado a su líder. Se han reafirmado y presumen de ello. Es lo que lo cambia todo. En la COPE, cadena de emisoras de la Conferencia Episcopal española, un tertuliano del programa de Herrera dice que Trump ha derrotado a las dictaduras feminazis, medioambientales y "buenistas" que quieren proteger a las minorías. Las personas que "piensan diferente", como él aclara, se sienten muy reconfortadas con los nuevos tiempos.
Definía el español Ortega y Gasset en 1930 al Hombre Masa, satisfecho de su ignorancia. Unos años antes lo había hecho también el italiano argentino José Ingenieros al alumbrar su Hombre Mediocre. Ése es el modelo que hace furor ahora. A través del tiempo, había sido más habitual el espíritu de superación, la búsqueda de valores, la lucha por lograr un mundo mejor. De hecho, por eso no nos hemos extinguido. Siempre hubo quién lo intentó y logró avances. Enormes en el último siglo. Hoy, la búsqueda del dinero como objetivo máximo ocasiona Trumps. Cuando lo que sueñas son loterías, como nos manda la administración española, caemos en picado hacia las cavernas.
El pintoresco concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona dio la pauta estos días de la era que se abre. Su delirante discurso contra el compañero de Pamplona En común por querer ampliar el circuito del carril bici arrancaba de considerar las utopías un hecho deleznable. Ya no es que desbarrara en todo el hilo argumental, que lo hizo, es ese inquietante punto de partida. No se ha valorado la importancia de tamaño ensañamiento con el ideal de una sociedad más justa, perfecta incluso, concepto al que dio forma Tomás Moro en el siglo XVI. Fijarse objetivos más altos de lo posible, la utopía, ayuda a conseguir metas superiores a las que andan a ras de suelo. El conservador navarro no hacía sino marcar por dónde camina la nueva derecha, la derecha más cerril que se haya conocido.
A diario vemos ejemplos de una incultura que deja boquiabierto a cualquier ser humano con cierta sensibilidad. Y sin complejo alguno. Aquí tenemos, por ejemplo, la redefinición del Muro de Berlín que una adolescente se marcó en un programa de gran audiencia en España. Nadie dirá que no pueda emular en su día a Trump. Nuestro ministro de Deportes, Educación, Cultura y portavocía del Gobierno, no sabe –según evidenció esta semana– si los poemas de Leonard Cohen se cantan o se bailan. Miles de anécdotas y una actitud común de rechazo a la cultura. Ni se nos ocurra usar en un texto o en la contraportada de un libro el término "intelectual": provoca urticaria. El conocimiento vive una época crítica. Porque peor aún que no saber es que no querer saber. Sentirse orgulloso de ser un ignorante. Trump y sus electores han venido a reafirmales. A ambos lados del océano atlántico.
El mundo feliz se impone a la utopía del mundo mejor. El mismo Mundo Feliz que Adouls Huxley escribiera en 1932. Con sus "epsilones", el nivel más bajo de los empleados subalternos destinados a trabajos arduos. Con sus mujeres "neumáticas" y el "soma", un narcótico que evade de la realidad. Las grandes novelas futuristas (ficción distópica) surgidas a raíz de las grandes convulsiones de los años 30 del siglo XX se están cumpliendo con terrible precisión. En todos sus extremos. La imagen se superpone con la realidad actual. Con esa estética hortera del nuevo presidente estadounidense, sus mujeres clónicas, su palacio de oro, y el estado de sus votantes. La manipulación, la neolengua y la permanente vigilancia que planteaba Orwell también se ha dado. Y aún podríamos terminar convertidos en personas-libro para salvar de la hoguera la literatura como aventuró en este caso Ray Bradbury en Fahrenheit 451. La era iletrada y sin escrúpulos ha llegado.
Lo peor está por venir si todo avanza por el cauce emprendido. Mientras oímos las quinielas sobre cuánto cumplirá Donald Trump de sus promesas electorales, conviene analizar los hechos. Mintió en su campaña y es lógico pensar que lo sigue haciendo ahora. Algunos dirigentes de nuestro país también mintieron y mienten. En estos casos hay que atender a lo que hacen.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, es un ultraderechista nato sustentado por el Tea Party. Extremadamente religioso y conservador, se opuso con firmeza a las políticas sociales de Obama. No "cree" sin embargo en el cambio climático. Contrario al aborto y a los derechos de los LGBT, en su página web como congresista se puede ver aún su deseo de "financiar de forma directa a estas instituciones que asisten a las personas que buscan cambiar su comportamiento sexual". Como Trump, también se hizo popular por su participación en medios.
Los jueces que apoya el presidente para la Corte Suprema son del mismo perfil. Y además pro-armamentista y anti-regulación (el ultraliberalismo que acabaría ocasionando la crisis financiera de 2008). El nombramiento de Stephen Bannon como jefe de estrategia y principal asesor de la Casa Blanca no ofrece la menor duda: extrema derecha de manual, sin paliativos. Para educación Trump anda pensando en un creacionista. Es decir, los que están convencidos de que los seres vivos han surgido de un acto del creador y que, por tanto, no son fruto de la evolución. Y si alguien cree no hay peligros mayores, déjenle con el botón nuclear en un día tonto. Lo tendrá todos.
Es fácil deducir cómo quedará la sociedad tras el tratamiento que van a impartir estos dirigentes. En Estados Unidos y en España –dan muchas pistas los nombramientos de Rajoy–. Es cierto que quienes alientan a los Trump de América y Europa no representan a toda la ciudadanía. Y que siempre hubo quien salió adelante pese a todo. Hay quien habla también de una catarsis para regenerarse. Sería partiendo cada vez de más atrás. El problema es la apatía y desprecio al pensamiento que se está imponiendo. El patanismo amenaza con extenderse de forma incontrolable. Apoyado, de forma consciente o no, porque quienes son incapaces de ver lo que sucede de tanto mirarse el ombligo. Frenar esta deriva en objetivo común debería ser una prioridad. Ya que no lo hicieron en el largo proceso que ha derivado en esto, a pesar de todas las evidencias y todas las advertencias.
Para que no quede ninguna duda, recapitulemos. Ilsa Lund le dijo a Rick Blaine en circunstancias tan terribles como la invasión del primer nazismo y casi pidiendo disculpas por distraer un espacio a la lucha por derrotarlo: "El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos". Ahora, le diría "El mundo se desmorona, vamos a ver qué dicen Inda y Marhuenda"."
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2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.06.05 18:53 ShaunaDorothy Seudotrotskistas en el campo de la contrarrevolución - Histeria sobre el papel de China en África (Febrero de 2014)

https://archive.is/Hqplf
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
En agosto de 2009, la secretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton visitó Angola para supervisar un importante acuerdo entre el gobierno del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y el gigante petrolífero estadounidense Chevron. Clinton aprovechó la ocasión para anunciar un incremento en la inversión estadounidense, que se sumó a una promesa anterior de Washington de construir dos plantas hidroeléctricas. Para el MPLA nacionalista burgués angoleño, estos acuerdos señalaron un cambio en la actitud de los imperialistas estadounidenses. Durante casi 30 años tras alcanzar su independencia de Portugal en 1975, Angola estuvo sumida en una guerra civil devastadora. En prácticamente todo ese periodo, EE.UU. proporcionó apoyo militar y financiero a las fuerzas guerrilleras aliadas con la Sudáfrica del apartheid en su guerra reaccionaria para derrocar al MPLA, que a su vez era respaldado por la Unión Soviética y Cuba. Además, los capitalistas estadounidenses habían mostrado poco interés en invertir en Angola, incluso después de que la guerra concluyera oficialmente en 2002.
La cara amigable que mostró Clinton al gobierno del MPLA servía a un claro propósito. En el año anterior a su visita, Angola se convirtió en el principal socio comercial africano de China, actualmente el más poderoso entre los países en los que el capitalismo fue derrocado. Angola, proveedor de casi quince por ciento del petróleo chino, ya ha sobrepasado a Arabia Saudita como principal exportador de petróleo a China. A cambio, Beijing proporciona préstamos con bajas tasas de interés que han sido utilizados para construir hospitales, escuelas, sistemas de riego y carreteras. China ha cerrado acuerdos similares con varios países, desde Sudán y Argelia hasta Zambia y la República Democrática del Congo, que proveen de petróleo y minerales metálicos a las industrias en expansión de la China continental.
Para EE.UU. y las demás potencias imperialistas, que sufrieron una derrota histórica con la Revolución China de 1949, éstos no son sucesos gratos. La Revolución de 1949, llevada a cabo por un ejército guerrillero campesino dirigido por el Partido Comunista Chino (PCCh) de Mao Zedong, estableció un estado obrero, si bien burocráticamente deformado desde su origen. La creación en los años subsecuentes de una economía centralmente planificada y colectivizada sentó las bases para un progreso social enorme para los obreros, los campesinos, las mujeres y las minorías nacionales. Desde 1949, los imperialistas han buscado el derrocamiento contrarrevolucionario del gobierno del PCCh y el retorno de China a la explotación capitalista desenfrenada. Para conseguirlo, han aplicado amenazas y presión militar, brindado apoyo a los movimientos y a los “disidentes” anticomunistas locales y, desde hace ya más de 30 años, penetrado la economía de la China continental, cortesía de las “reformas de mercado” del régimen del PCCh.
Desde que, hace cinco años, comenzaron a proliferar los acuerdos comerciales y de ayuda entre China y los países africanos, los portavoces del imperialismo sonaron la alarma. Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, arremetió contra los muy favorables préstamos ofrecidos por los bancos estatales de China, que, según él, no cumplen con los “estándares sociales y ambientales”. ¡Y lo dice uno de los principales arquitectos de las guerras del gobierno de Bush en Irak y Afganistán! Sumándose al coro, y resucitando el estilo de la Guerra Fría antisoviética, el Daily Mail británico exclamó en un encabezado (18 de julio de 2008): “Cómo está haciendo China para tomar el control de África y por qué Occidente debería estar MUY preocupado”.
Esta reacción dio pie a un debate entre los académicos y los funcionarios del gobierno en China sobre el papel de ese país en África, aunque desde luego dentro de los límites de la política establecida por la burocracia estalinista de Beijing. Un artículo titulado “La práctica del concepto diplomático chino de un ‘mundo armonioso’: un análisis de las relaciones sino-africanas durante los años recientes”, de Ge Zhiguo, denuncia con razón las “políticas sistemáticas de Occidente hacia África”, que no sólo “no le han brindado prosperidad y estabilidad a África” sino que también han “ocasionado que muchos países africanos se hundan en el caos y la violencia étnica a largo plazo” (Gaoxiao Sheke Dongtai [Perspectivas de las Ciencias Sociales en la Educación Superior], tercer número en 2007; ésta y otras traducciones son nuestras).
Desde los campos de exterminio del Rey Leopoldo en el Congo Belga hasta los campos de concentración británicos en Kenia y el apoyo estadounidense a la Sudáfrica del apartheid, la historia del imperialismo occidental en África es una larga lista de asesinatos masivos, condiciones de trabajo similares a la esclavitud y brutal represión contra los movimientos independentistas y las luchas obreras. De hecho, los antecedentes de esta barbarie pueden trazarse directamente hasta la esclavización de los africanos en el periodo mercantil del capitalismo temprano. La subyugación imperialista, lejos de modernizar a estas sociedades, ha reforzado el atraso y la miseria. Subrayando que las inversiones de China en África están motivadas por propósitos muy distintos, Ge Zhiguo llama a Beijing a reformar algunas de sus propias políticas para contrarrestar el resentimiento entre los africanos ocasionado por el trato a los trabajadores en las empresas chinas y el debilitamiento de los negocios locales frente a los empresarios chinos.
Como trotskistas, en la Liga Comunista Internacional estamos por la defensa militar incondicional de China contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Defendemos el derecho de China a comerciar para obtener lo que necesita para su desarrollo. Sin embargo, reconocemos que los programas de inversión y ayuda chinos no están orientados por el internacionalismo proletario, sino por los propios intereses nacionales estrechos de la burocracia del PCCh, arraigados en el dogma estalinista de “construir el socialismo en un solo país” y su corolario, la “coexistencia pacífica” con el imperialismo (actualmente conocida como la política de un “mundo armonioso”). En su oposición a la perspectiva de la revolución proletaria internacional, el régimen del PCCh se ha acomodado al imperialismo —incluso, como explicamos más adelante, sumándose a EE.UU. y Sudáfrica en el respaldo de las fuerzas antisoviéticas en Angola— al tiempo que apoya militar y políticamente a los gobernantes burgueses “amigables” en África y otros lugares, quienes reprimen brutalmente a los obreros y a los pobres en el campo y la ciudad.
El papel de China en África es contradictorio, lo que no es más que un reflejo de las contradicciones que asedian a la propia China, un estado obrero burocráticamente deformado en un mundo dominado por el imperialismo. Para defender y extender las conquistas de la Revolución China es necesaria una revolución política proletaria que derroque a la burocracia del PCCh y la remplace con un régimen de democracia obrera comprometido a luchar por el socialismo mundial.
China no es capitalista
En el flanco izquierdo de la campaña antichina de los imperialistas se encuentran “socialistas” como el Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT), dirigido por Peter Taaffe, y el Secretariado Unificado (SU) del fallecido Ernest Mandel. Un artículo del 30 de marzo de 2008 titulado “China en África” escrito por Sozialistische Alternative (SAV), sección alemana del CIT, denuncia a China como “un participante más” en el “juego” de la explotación de los países africanos. La SAV afirma que “China, como otros países imperialistas, sólo busca explotar los recursos y los mercados tan eficazmente como sea posible”. En el sitio International Viewpoint del SU (enero de 2007), Jean Nanga, descrito como un “marxista revolucionario del Congo”, condena de modo similar las supuestas “ambiciones globales” de China como “motivadas por el interés capitalista”.
No es nada sorprendente que el CIT y el SU se hayan sumado a la cruzada anticomunista contra China. Prostituyéndose ante la “democracia” burguesa, el SU y el antecesor del CIT vitorearon a toda clase de contrarrevolucionarios respaldados por los imperialistas en la campaña contra la antigua URSS y los estados obreros deformados de Europa Oriental, por ejemplo, Solidarność en Polonia y la turba reaccionaria de las barricadas de Yeltsin en Moscú en agosto de 1991.
Dirigiendo su estalinofobia contra China, el SU ha promovido “disidentes” proimperialistas como el Premio Nobel de la “Paz” Liu Xiaobo, partidario de las guerras estadounidenses en Vietnam, Irak y Afganistán (ver “Hong Kong: Fake Trotskyists Hail Imperialist Running Dog Liu Xiaobo” [Hong Kong: Falsos trotskistas celebran al mandadero imperialista Liu Xiaobo], WV No. 981, 27 de mayo de 2011). Por su parte, el CIT, como señalaron nuestros camaradas en la Spartacist League/Britain, celebró los disturbios anticomunistas en el Tíbet y ha defendido abiertamente al Taiwán capitalista “democrático”, respaldado desde siempre por los imperialistas de EE.UU. y Japón como una daga dirigida contra la República Popular China (ver “China Is Not Capitalist” [China no es capitalista], Workers Hammer No. 202, primavera de 2008). Peter Taaffe gusta de pontificar que la “transición” hacia el capitalismo completo “aún no ha sido terminada del todo” (“Halfway House” [A mitad del camino], Socialism Today, julio/agosto de 2011). Esto no es más que un poco de cobertura cosmética al apoyo concreto y constante que brinda el CIT a las fuerzas de la contrarrevolución.
El furor sobre el papel de China en África comenzó a incrementarse de lleno en 2006, en respuesta al conflicto de Darfur en el occidente de Sudán, que tuvo como consecuencia una masacre y el desplazamiento de cerca de dos millones de personas. La causa inmediata del conflicto fue el uso por parte del gobierno de Kartoum de las milicias janjaweed, con base entre los musulmanes nómadas, en su guerra contra las guerrillas apoyadas por la población agrícola, también musulmana. En EE.UU., una campaña promovida por derechistas cristianos, sionistas y varios liberales importantes, que exigían la intervención imperialista para “salvar a Darfur”, demonizó a China, que ha hecho inversiones importantes en la producción petrolera de Sudán y mantiene estrechos lazos con el régimen de al-Bashir, proporcionándole equipo militar. Sumándose a esta intriga, el artículo de 2008 del SAV se lamentaba: “El régimen chino, que importa ocho por ciento de su petróleo de Sudán, ha demostrado durante el reciente conflicto que tiene mucho interés en sus ganancias, pero da muchísima menos importancia a la suerte de la población local”.
Cabe señalar que uno de los factores que ha empujado a China a depender cada vez más del petróleo africano fue una campaña salvajemente anticomunista, dirigida fundamentalmente por la burocracia sindical estadounidense, que logró impedir que la Chinese National Offshore Oil Company adquiriera en 2005 a Unocal, con sede en EE.UU. A inicios de ese año, el afiliado estadounidense del CIT, llamado Socialist Alternative, se enlistó en el esfuerzo antichino, firmando conjuntamente un volante que exigía que la Universidad de Harvard retirara sus inversiones de PetroChina, otra petrolera de propiedad estatal, y Unocal.
Puede que las diatribas en contra de China de los liberales y los supuestos socialistas suenen bien en Londres, París u otros centros imperialistas, donde el grueso de la izquierda empuja la mentira de que China es capitalista o está irreversiblemente destinada a serlo. Pero el mensaje no genera tanto entusiasmo en África, donde la ayuda china en la construcción de hospitales, escuelas y demás infraestructura contrasta agudamente con el legado dejado por los verdaderos imperialistas: pobreza extrema, atraso social y guerras étnicas y tribales. La repartición de África entre las potencias europeas en la Conferencia de Berlín de 1884-85 marcó el surgimiento del imperialismo moderno. Como explicó V.I. Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), los países industrializados avanzados se veían en la necesidad cada vez mayor de exportar capital a los países más atrasados en busca de materias primas y mano de obra barata. La competencia resultante entre los imperialistas llevó a dos guerras mundiales y numerosas aventuras coloniales, con un costo incalculable en términos de muerte y destrucción.
El que las inversiones chinas en África sirven a un propósito fundamentalmente distinto puede verse en el tipo de valor de las mercancías que generan. Todas las mercancías —desde los productos de la minería hasta los bienes manufacturados— poseen valor de uso (en tanto que objetos de consumo deseables) y valor de cambio (reflejado aproximadamente en los precios del mercado). Bajo el capitalismo, los propietarios de las plantas industriales y demás medios de producción acumulan ganancias contratando mano de obra que produzca bienes con el propósito de incrementar el valor de cambio. Las inversiones de China en el extranjero, financiadas por varios de los bancos estatales, no están impulsadas por la ganancia, sino por la necesidad de materias primas para sus industrias colectivizadas en casa, es decir, para extraer valor de uso.
Un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. llamado Princeton Lyman, que ciertamente no es un marxista, básicamente lo admitió en una presentación de 2005 a la comisión del Congreso estadounidense de relaciones EE.UU./China:
“China utiliza una serie de instrumentos para impulsar sus intereses en formas que las naciones occidentales sólo pueden envidiar. La mayor parte de las inversiones chinas se llevan a cabo a través de compañías estatales, cuyas inversiones no necesitan ser redituables si cumplen con los objetivos generales chinos. De ese modo, el representante de la compañía constructora de propiedad estatal china en Etiopía está en libertad de revelar que Beijing le ordenó rebajar los presupuestos en varias licitaciones, sin importar que dejaran o no ganancias. El objetivo a largo plazo de China en Etiopía está en acceder a futuras inversiones en recursos naturales, no en obtener ganancias en la industria de la construcción”.
El hecho de que China participe en el intercambio comercial global no la hace capitalista o imperialista. Como la inversión china no está motivada por la ganancia capitalista, sus efectos son radicalmente distintos a los que produce la explotación imperialista de los países del Tercer Mundo. Martyn Davies, director de la China Africa Network en la Universidad de Pretoria en Sudáfrica, aclama a los chinos por ser “los principales constructores de infraestructura” en África (“The Next Empire?” [¿El próximo imperio?], Atlantic, mayo de 2010), una perspectiva que encuentra eco en la académica estadounidense Deborah Brautigam y su libro de 2009 The Dragon’s Gift (El regalo del dragón, Oxford University Press), muy favorable al papel de China en África.
Presiones del mercado mundial
La necesidad de importar materia prima se agudizó hace una década, cuando, debido a la tasa galopante de crecimiento, la China continental se mostró incapaz de proporcionar el grueso del petróleo y los metales que necesitaba la industria. Gracias a su política de “volverse global”, para 2009 China importaba ya 52 por ciento de su petróleo y 69 por ciento del hierro.
La situación de China contrasta con la del estado obrero soviético que emergió de la Revolución de Octubre de 1917, dirigida por el Partido Bolchevique. Después del fracaso de las revoluciones proletarias en países europeos más avanzados, especialmente Alemania, una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin usurpó el poder político a partir de 1923-24. A pesar de estar marcada por el atraso heredado del zarismo y los efectos devastadores de la guerra imperialista y civil, la Unión Soviética poseía abundantes cantidades de hierro, petróleo, madera y otras materias primas. Stalin y compañía se sirvieron de ese hecho para argumentar la noción utópica y reaccionaria de que la Rusia soviética podía alcanzar el socialismo por sí misma. Esto arrojó por la borda el entendimiento marxista básico de que alcanzar el socialismo —una sociedad de abundancia material— requiere del poder obrero internacional, sobre todo en los países industrialmente avanzados.
Gracias a su economía planificada, la Unión Soviética atravesó un periodo de crecimiento fenomenal en la década de 1930, mientras el resto del mundo estaba sumido en la Gran Depresión. Sin embargo, usando sólo sus propios recursos y esfuerzos, la URSS no podía alcanzar, ni mucho menos superar, el nivel tecnológico y de productividad de la mano de obra en los países capitalistas avanzados. Décadas de presión económica y militar, combinadas con la mala administración burocrática y las oportunidades revolucionarias que los estalinistas vendieron en todo el mundo, terminaron por debilitar fatalmente al estado obrero soviético, que fue destruido por la contrarrevolución capitalista en 1991-92.
En la secuela de esta catástrofe, la dirección del PCCh condujo un estudio interno para determinar cómo evitar la misma suerte, aferrándose siempre a su programa nacionalista y estalinista del “socialismo con características chinas”. Una de las conclusiones a las que llegó el régimen es que la Unión Soviética había utilizado una cantidad excesiva de recursos propios tratando de competir con los imperialistas militarmente o en otros sectores. De ese modo, decidieron que China, en cambio, expandiría y profundizaría sus lazos con el mercado capitalista mundial. Beijing es un socio tan “confiable” en el mercado mundial, que el economista en jefe en el Banco Mundial, una de las principales instituciones en la imposición de los dictados imperialistas, [era hasta 2012] Justin Yifu Lin, ¡uno de los principales economistas de China!
En su esfuerzo por “volverse global”, Beijing ha incrementado su apoyo a la intervención militar de las Naciones Unidas, una guarida de ladrones imperialistas y sus víctimas, en el Tercer Mundo. Esto representa un cambio en la política que adoptó el PCCh cuando China fue admitida en las Naciones Unidas hace 40 años. Como señala Stefan Stähle en “China’s Shifting Attitude Towards United Nations Peacekeeping Operations” [La actitud cambiante de China hacia las operaciones de paz de las Naciones Unidas] en la publicación académica China Quarterly (septiembre de 2008):
“Al principio, China rechazaba completamente la idea de las misiones de paz de las Naciones Unidas. Beijing consideraba que todas las intervenciones de la ONU estaban manipuladas por las superpotencias, en gran medida porque la propia China había sido el blanco de la primera operación dirigida por EE.UU. que autorizó la ONU, en 1951 [sic, debería ser 1950] durante la Guerra de Corea... Sin embargo, desde que en 1981 China empezó a abrirse al mundo, los diplomáticos chinos han votado a favor de todas las misiones que implicaban tareas tradicionales de pacificación o transiciones controladas”.
En palabras simples, esas “tareas tradicionales de pacificación” no quieren decir más que sangrienta represión e imposición de los dictados imperialistas. China, criminalmente, ha comprometido sus propias fuerzas policiacas y militares a esa clase de “pacificación”, desde Haití hasta Sudán. Como señaló Chris Alden en China in Africa (Zed Books, 2007): “La mayor parte de las fuerzas de paz chinas están, de hecho, ubicadas en África, lo que hace a China el mayor contribuyente entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a las misiones de paz”. Como internacionalistas proletarios, exigimos que China ponga fin a su participación en las misiones militares de la ONU.
Dado que la economía de China sigue creciendo mientras que las de los países imperialistas permanecen estancadas en una depresión aparentemente sin fin —la demostración más reciente de las crisis intrínsecas al sistema de producción basado en las ganancias—, parecería que Beijing ha encontrado un modo de evitar las presiones que llevaron eventualmente al colapso de la Unión Soviética. Esa idea, sin embargo, se basa en nociones completamente falsas: la estabilidad del orden capitalista internacional y la benevolencia de los socios comerciales de China, que dominan el mercado mundial.
En la propia China, el sorprendente crecimiento económico sirve para exacerbar las tensiones sociales y de clase. Particularmente gracias a las “reformas de mercado”, ha sido creada una enorme división entre los funcionarios gubernamentales corruptos, los empresarios capitalistas y los pequeñoburgueses privilegiados, por un lado, y los cientos de millones de proletarios (en compañías privadas y estatales) y de campesinos pobres, por el otro. El año pasado, una oleada de huelgas en fábricas automotrices y otras empresas privadas fue un componente más de lo que el régimen del PCCh llama “incidentes masivos” —paros laborales, asambleas con listas de peticiones, manifestaciones contra la corrupción, etc.—. El número de estos incidentes alcanzó 180 mil en 2010, duplicándose desde 2006.
Tarde o temprano, el régimen estalinista llevará a China a la encrucijada, haciendo inminente la amenaza de la contrarrevolución. Al mismo tiempo, el antagonismo entre la burocracia y las masas trabajadoras chinas está preparando el camino para que una revolución política proletaria derroque al régimen estalinista parasitario. El proletariado chino necesita la dirección de un partido leninista-trotskista que combata a los apóstoles de la contrarrevolución “democrática”, incluidos los que empujan este programa en ropajes “socialistas” o incluso “trotskistas”, y que lleve a la clase obrera a romper con el nacionalismo estalinista. Dirigida por un partido así, una China de consejos obreros y campesinos promovería la revolución proletaria internacionalmente. Bajo el poder obrero, la capacidad industrial y tecnológica de Japón, EE.UU. y Europa Occidental sería canalizada para auxiliar el desarrollo completo de China como parte del orden socialista mundial.
La “no injerencia”: apoyo al dominio burgués
En respuesta a los cargos de “neocolonialismo” chino en África, muchos académicos y portavoces gubernamentales en China señalan la política de Beijing de “no injerencia” en los asuntos internos de otros países. Escribiendo en una publicación académica, Liu Naiya celebraba la ayuda de China hacia los países excoloniales como “un ‘regalo’ para el nacionalismo africano de parte de un país socialista. En otras palabras, es una inversión política racional: una gran demostración de la fraternidad amigable del comunismo internacional” (“Mutual Benefit: The Essence of Sino-African Relations—A Response to the Charge of ‘China’s Neocolonialism in Africa’” [Beneficio mutuo: La esencia de las relaciones sino-africanas. Una respuesta a la acusación de “neocolonialismo chino en África”], Xiya Feizhou [África y Asia Occidental], agosto de 2006).
Los voceros del PCCh gustan de señalar la ayuda y el apoyo diplomático que al inicio brindó China a algunos de los movimientos que lucharon por la independencia contra el dominio colonial. Aunque no hay duda que las inversiones y la ayuda chinas han impulsado el desarrollo de muchos países africanos, esto está muy lejos de ser internacionalismo proletario. Los acuerdos comerciales chinos están acompañados de una “condición política”: la promesa de Beijing de no hacer nada que pueda molestar a sus socios comerciales burgueses. De ese modo, los estalinistas chinos ayudan a apuntalar el orden capitalista que mantiene a las masas de obreros y campesinos africanos en la pobreza más abyecta. La disposición del PCCh a respaldar regímenes reaccionarios burgueses quedó de manifiesto ya desde la Conferencia de Solidaridad Afroasiática de 19551 en Bandung, Indonesia, donde Zhou Enlai expuso los “Cinco principios de la coexistencia pacífica”, que incluían la promesa de no presionar a otros países para que cambiaran sus sistemas económicos. Al mismo tiempo, el régimen de Mao mantenía una política de coexistencia pacífica con Japón, la principal potencia imperialista de Asia, lo que desnuda las supuestas pretensiones “antiimperialistas” de este programa de colaboración de clases.
Un argumento común a favor de la política de Beijing es la construcción del tren entre Tanzania y Zambia por parte de la China de Mao en la primera mitad de la década de 1970. Éste fue un acontecimiento significativo alcanzado gracias a los enormes sacrificios laborales de los obreros chinos. Pero al mismo tiempo, el PCCh apoyó políticamente al régimen de Nyerere en Tanzania, que reprimía las luchas sindicales elementales de los obreros empobrecidos.
De ese modo, los estalinistas chinos dejaban entrever su parentesco político con la burocracia del Kremlin. La ayuda soviética fue esencial en la construcción de la presa de Aswan en Egipto, terminada en 1970. Pero a esta ayuda se sumaron asesores soviéticos militares así como en otras áreas. De hecho, ¡Moscú le proporcionó al régimen bonapartista de Nasser en Egipto equipo militar más avanzado del que le dio a Vietnam del Norte en su heroica lucha contra el imperialismo estadounidense! Mientras tanto, el Partido Comunista de Sudán, alineado con los soviéticos, se subordinó al caudillo nacionalista burgués Nimeiry, traicionando una oportunidad revolucionaria que concluyó con una masacre de comunistas a principios de la década de 1970. Siguiendo el mismo programa de colaboración de clases, el Partido Comunista de Sudáfrica (PCS) ha estado sumergido por más de 80 años en una alianza con el Congreso Nacional Africano (CNA), que hoy en día implica ayudar a imponer los dictados del capitalismo del neoapartheid como parte del gobierno burgués dirigido por el CNA.
Los marxistas revolucionarios reconocemos que un estado obrero puede verse en la necesidad de establecer acuerdos comerciales y diplomáticos con estados capitalistas. Pero esto no debe confundirse con la tarea del partido comunista de dirigir la lucha por la revolución proletaria. En la época de Lenin, el estado obrero soviético firmó el tratado de Rapallo con la Alemania capitalista en 1922, un acuerdo que incluía cooperación militar. Al mismo tiempo, los bolcheviques eran la fuerza dirigente en la Internacional Comunista, luchando por forjar partidos comunistas que pudieran dirigir exitosamente a los obreros, entre ellos los alemanes, a la toma del poder.
Un régimen revolucionario también buscaría utilizar sus activos en el extranjero como un arma de la estrategia proletaria internacionalista. León Trotsky explicó lo anterior en referencia al Ferrocarril Oriental de China, que, aunque había sido construido originalmente por la Rusia zarista para apuntalar su explotación de China, estaba en manos soviéticas como resultado de la Revolución de Octubre. En 1929, dos años después de masacrar a decenas de miles de comunistas y otros combatientes obreros, el régimen de Chiang Kai-shek provocó un conflicto militar con la Unión Soviética, entonces bajo la burocracia estalinista, por el control del tren. En “Defensa de la república soviética y de la Oposición” (septiembre de 1929), Trotsky luchó contra aquéllos que consideraban “imperialista” la política soviética en este sentido. Escribió: “consideramos al Ferrocarril Oriental de China un arma de la revolución mundial, más específicamente de las revoluciones de Rusia y China... Mientras tengamos la posibilidad y las fuerzas suficientes, lo protegeremos del imperialismo para entregarlo a la revolución china victoriosa”.
Más adelante Trotsky explica que el carácter de esta “empresa socialista, su administración y sus condiciones de trabajo, tendrían que permitir un mejoramiento de la economía y el nivel cultural del país atrasado mediante el capital, la tecnología y la experiencia de los estados proletarios más ricos, en beneficio de ambas partes”. Proyectando el modo en que una dictadura proletaria en Gran Bretaña habría de lidiar con las concesiones de los antiguos gobernantes imperialistas en la India, escribió:
“El estado obrero no deberá abandonar las concesiones sino transformarlas en vehículos de la construcción económica de la India y de su futura reconstrucción socialista. Naturalmente, esta política, necesaria también para consolidar el socialismo en Inglaterra, sólo podría realizarse en acuerdo con la vanguardia del proletariado indio y presentándoles ventajas concretas a los campesinos indios”.
La traición antisoviética del PCCh
La perspectiva trazada por Trotsky está diametralmente opuesta al programa nacionalista y antirrevolucionario de los estalinistas chinos. Esto se vio claramente con la alianza criminal que el régimen de Mao forjó con el imperialismo estadounidense en contra de la Unión Soviética, difamada y acusada por los maoístas de ser “socialimperialista” y el “principal enemigo” de los pueblos del mundo.
Uno de los resultados de esta traición fue la devastación de Angola a lo largo de décadas de guerra. Después de obtener su independencia de Portugal en 1975, el país se sumió en una guerra civil entre tres fuerzas guerrilleras nacionalistas, el MPLA, la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA) y el Frente de Liberación Nacional de Angola (FLNA). Inicialmente, como marxistas, no apoyamos a ninguno de los bandos en conflicto, todos ellos movimientos nacionalistas pequeñoburgueses que aspiraban a consolidar un régimen burgués. Sin embargo, la situación cambió rápidamente.
Auxiliado por la Unión Soviética, el MPLA se hizo del control de la mayor parte de las áreas clave, incluida la capital Luanda, y declaró a Angola una “república popular”. En respuesta, EE.UU. forzó a la UNITA y al FLNA a unificarse y les proporcionó armas, mientras que Sudáfrica y Portugal sumaron centenares de sus propias tropas al esfuerzo por derrocar al MPLA. De ese modo, la guerra civil se transformó en una guerra a distancia entre el imperialismo estadounidense y el estado obrero degenerado soviético. Los marxistas teníamos un lado claro en este conflicto: a favor de la victoria militar del MPLA. La China de Mao, sin embargo, apoyó activamente al FLNA/UNITA financiado por la CIA, llegando incluso a mandar instructores militares para que entrenaran a los asesinos anticomunistas. En testimonio del papel de China, funcionarios estadounidenses señalaron que Washington había logrado ahorros en “el apoyo a los movimientos anticomunistas, porque estábamos contentos de dejarle a los chinos el trabajo en el terreno” (citado en Le Monde, 5 de diciembre de 1975). ¡He ahí la “no injerencia”!
Al tiempo que las tropas sudafricanas dirigían una guerra relámpago contra Luanda, el órgano oficial chino Peking Review (21 de noviembre de 1975) publicó una declaración política de alto nivel condenando la “expansión y la burda interferencia de la Unión Soviética”, ¡rehusándose a mencionar siquiera la invasión por parte de las fuerzas del apartheid! La ayuda soviética, combinada con la subsecuente intervención de las heroicas tropas cubanas, eventualmente logró revertir la situación e hizo retroceder a los títeres imperialistas y su avanzada sudafricana. Pero la guerra civil continuó. Los puentes bombardeados, los caminos rurales y los campos plagados de minas y el colapso casi total de la infraestructura incrementaron enormemente el profundo atraso preexistente del país.
Las masas angoleñas pagaron con sangre la traición de los estalinistas chinos, que posteriormente han sacado ventaja de la miseria de Angola y otros países en el África subsahariana a la que ellos mismos contribuyeron. De manera más importante, con su ayuda material a las fuerzas antisoviéticas respaldadas por el imperialismo, desde el sur de África hasta Afganistán en las décadas de 1970 y 1980, el PCCh contribuyó a la destrucción de la propia URSS, una derrota catastrófica para los obreros y oprimidos de todo el mundo, incluida China.
¡Por el internacionalismo proletario!
Al estar guiada por los intereses nacionales estrechos de la burocracia de Beijing, la inversión extranjera con frecuencia contrapone a las empresas y los administradores chinos con los obreros que emplean. Junto con las minas, las instalaciones petroleras y los proyectos de construcción financiados por China que brotan por toda África, ha salido evidencia de abusos laborales a través de prácticas discriminatorias de contratación, bajos salarios y acciones rompesindicatos abiertas. Un estudio citado por Deborah Brautigam en The Dragon’s Gift encontró que las compañías constructoras chinas en Namibia violaban las leyes del salario mínimo y los requisitos de entrenamiento basados en la “acción afirmativa”, rehusándose además a pagar seguro social y otras prestaciones. Los obreros chinos en África han emprendido sus propias luchas contra el maltrato. Según Brautigam, cuando unos 200 trabajadores chinos de la construcción se fueron a huelga en Guinea Ecuatorial en marzo de 2008, un choque con las fuerzas de seguridad locales dejó un saldo de dos trabajadores muertos.
Un hecho que tanto la prensa burguesa como la de la “izquierda” ignoran casi por completo es que detrás de muchos de los peores ataques en contra de obreros africanos se encuentran los empresarios privados chinos, que, con el beneplácito de Beijing, han logrado colgarse como sanguijuelas del programa de inversión chino. En 2010, dos supervisores chinos en la Collum Coal Mine en Zambia le dispararon a trece trabajadores durante una protesta salarial. El año siguiente, las autoridades de Zambia decidieron no levantar cargos, ocasionando una extendida furia entre los zambianos. La mina, descrita en la prensa como “de propiedad china”, no estaba en manos del estado, sino de un inversionista privado, y era administrada por sus cuatro hermanos menores.
Los marxistas apoyamos a los obreros en lucha por derechos sindicales y por salarios y prestaciones decentes, lo que incluye las luchas contra los administradores chinos. Al mismo tiempo, es necesario combatir a los demagogos nacionalistas y a los falsos dirigentes sindicales que ponen de pretexto los abusos contra los obreros para subirse al vagón anti-China de los imperialistas. Por ejemplo, la federación sindical COSATU en Sudáfrica, parte de la Alianza Tripartita con el CNA y el PCS, denuncia desde hace ya mucho tiempo que la ropa importada de China desplaza a los fabricantes locales.
Esta clase de proteccionismo promueve la mentira de que el proletariado sudafricano (mayoritariamente negro) tiene “intereses nacionales” comunes con la clase capitalista sudafricana (mayoritariamente blanca), y revela la bancarrota de las proclamaciones de solidaridad obrera internacional por parte de los burócratas de la COSATU. Finalmente, alimenta las fuerzas de la contrarrevolución en China, fortaleciendo la mano de los imperialistas, cuyo poderío económico y militar representa un obstáculo formidable a la revolución proletaria en Sudáfrica y otros países. La defensa de China y de los demás estados obreros deformados —Cuba, Corea del Norte, Vietnam y Laos— es de vital importancia para la lucha por un futuro socialista en África, un objetivo en el que la combativa y estratégicamente concentrada clase obrera sudafricana es clave. ¡No pueden obtenerse conquistas nuevas si no se defienden las ya obtenidas!
Los marxistas también deben combatir el chovinismo que permea a la burocracia estatal china y sus representantes en ultramar. Dado que Beijing determina los presupuestos y las fechas de entrega, las compañías chinas frecuentemente emplean a trabajadores de China en lugar de contratar localmente. En defensa de este tipo de prácticas, el gerente general de la China National Overseas Engineering Corporation, de propiedad estatal, declaró: “Los chinos pueden soportar condiciones de trabajo muy intensas. Ésta es una diferencia cultural. Los chinos trabajan hasta terminar y después descansan”. Los obreros zambianos, se quejaba, “son como los británicos”: “Tienen pausas para el té y un montón de días de descanso. Para nuestra compañía constructora esto implica costos mucho mayores” (citado en Chris Alden, China in Africa). Esta clase de comentarios dejan bien claro el nivel de desprecio que sienten los burócratas chinos tanto hacia los trabajadores africanos como hacia los chinos.
Después de heredar las operaciones en el extranjero de las empresas estatales chinas, un gobierno de consejos obreros y campesinos en China haría un esfuerzo especial para contratar y entrenar a los trabajadores locales, con derechos sindicales y salarios y prestaciones superiores a los estándares locales. Un gobierno así también se desharía de los elementos burgueses que han surgido en China como resultado de las “reformas de mercado” y que también han logrado llegar a África. Pero, sobre todo, seguiría el ejemplo del joven estado obrero soviético promoviendo la victoria del poder obrero en todo el planeta. Esa lucha requiere de la dirección de partidos leninistas de vanguardia, y, para lograr esa tarea, la LCI lucha por reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/africa.html
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2016.06.03 03:07 ShaunaDorothy Karl Marx tenía razón - Crisis económica capitalista: Los patrones obligan a los obreros a pagar (1 - 2) (Primavera de 2009)

https://archive.is/vQFPC
Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Karl Marx tenía razón
Crisis económica capitalista: Los patrones obligan a los obreros a pagar
¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas! ¡Por un partido obrero!
Abajo reproducimos, en una versión editada, expandida y actualizada, una ponencia que presentó Joseph Seymour, miembro del Comité Central de la Spartacist League/U.S., en un pleno reciente del Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional. Ha sido traducida de Workers Vanguard No. 927, 2 de enero de 2009.
La economía mexicana, inextricablemente interpenetrada con la estadounidense y avocada a la exportación al vecino del norte, se ha contraído dramáticamente —con la consecuente devastación del nivel de vida de las masas—. Debido a la masiva fuga de capitales, entre agosto y marzo el peso se devaluó en un 50 por ciento respecto al dólar. En 2008 la inversión extranjera directa había disminuido 31.5 por ciento u 8.6 mil millones de dólares, comparada con 2007. Las exportaciones —tanto de manufacturas como de petróleo— han sufrido una drástica caída. En la industria automotriz, uno de los principales sectores manufactureros, las exportaciones cayeron 50 por ciento en el primer bimestre de 2009 comparadas con un año atrás.
Durante más de dos décadas, las medidas neoliberales de privatizaciones masivas —incluyendo del seguro social— y mayor subordinación a la economía estadounidense han significado un ataque incesante contra el nivel de vida de las masas y la devastación del campo. Con la nueva crisis económica internacional, la situación amenaza con una verdadera catástrofe. Paros técnicos, despidos masivos y cierre de plantas es cosa cotidiana. Se calcula que entre diciembre y febrero, 6 mil personas perdían su empleo cada día. De éstas, 46 por ciento trabajaban en el sector manufacturero, el cual genera la cuarta parte del PIB. La carestía va a pleno galope. Durante los últimos dos años, el poder adquisitivo del salario mínimo ha caído en un 32.64 por ciento, con un incremento de 67.16 por ciento en el precio de la canasta básica. Tras la eliminación de aranceles sobre el frijol el año pasado —acorde con el TLCAN—, incluso este producto alimenticio básico para las masas mexicanas ha subido de precio 50 por ciento, hasta convertirse casi en un producto de lujo. Ha llegado a tal grado que los cargamentos de frijol se han convertido en un blanco preferido del hampa. El robo de trenes que transportan maíz a EE.UU. se ha convertido en una medida de subsistencia para los pobres en algunas regiones.
La recesión en Estados Unidos, junto con la aplicación de políticas antiinmigrantes, tuvo un impacto importante en las remesas, las cuales conforman la segunda fuente de ingresos después del petróleo para la economía mexicana. Las remesas se redujeron 3.6 por ciento en 2008 comparadas con 2007. Algunos estudios preven que este año la caída de remesas podría llegar al 20 por ciento, y en algunos poblados y municipios podría alcanzar hasta un 40 por ciento. Esta caída en las remesas —que mantienen a 20 por ciento de las familias mexicanas— sería una verdadera condena a la pauperización extrema de gran parte de la población, especialmente en el campo.
Para los gobernantes capitalistas, quienes no tengan para comer deberían simplemente morirse de hambre. En efecto, la principal medida del gobierno derechista de Felipe Calde- rón en torno a la crisis ha sido empujar nuevamente la aprobación de su “reforma laboral” para incrementar la tasa de explotación mediante la eliminación de prestaciones y cualquier medida de seguridad laboral, así como reforzar los ataques antisindicales. Ante la creciente pauperización y volatilidad social, el gobierno ha escalado masivamente, desde hace un par de años, la militarización del país, la cual ha reforzado aún más en los últimos meses con el pretexto de la “guerra contra el narco”. De hecho, una de las primeras medidas del gobierno de Calderón en febrero de 2007 fue otorgar un aumento salarial de 45 por ciento a los militares para asegurar su lealtad. Hoy, miles de tropas llevan a cabo abusos rampantes y siembran el terror en poblaciones a lo largo y ancho del país y han ocupado ciudades industriales del norte, como Ciudad Juárez. Al mismo tiempo, el gobierno mexicano ha colaborado con el estadounidense para sellar la frontera, lo cual ajusta la antigua válvula de escape de la migración. La movilización masiva del estado burgués —una máquina de represión que sirve para proteger la propiedad privada y el régimen de los capitalistas— no tiene nada que ver con “proteger” a la población; se trata de un despliegue de fuerza para lanzar una advertencia a las masas empobrecidas ante la brutal crisis económica.
En este contexto, no es de extrañar que la popularidad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha estado a la alza. A los ojos de grandes masas de obreros y pobres mexicanos, sus vacuas promesas de mejora sustancial y su retórica nacionalista contrastan con la inhumana arrogancia de Calderón y sus acólitos. Sin embargo, AMLO y el PRD —igual que el resto del espectro político burgués— han apoyado la creciente militarización del país. En cuanto a la crisis, además de algunos consejos ridículos (¡como tomar Boing en vez de Coca-Cola!), la estrategia de AMLO en “defensa de la economía popular” se centra en exigir la disminución de los salarios de altos funcionarios de gobierno y de los precios de combustibles y energía eléctrica. El PRD representa el ala de la burguesía que procura desactivar el descontento de los obreros y los oprimidos mediante concesiones, para así perpetuar el sistema de explotación capitalista. Las diferencias entre el PRD y el PAN se reducen a la manera de administrar el capitalismo. Si bien defendemos las medidas que, bajo el capitalismo, puedan aliviar —incluso ínfimamente— las condiciones de pobreza de los obreros y los oprimidos, notamos que los populistas burgueses se limitan a llamar a aplicar pequeñas curitas para cubrir las heridas abiertas de desastre social cada vez más profundo.
Debido a la diferencia cualitativa en el desarrollo de las respectivas fuerzas productivas, la burguesía mexicana está inherentemente atada a la estadounidense. La única forma de alcanzar una mejora significativa en el nivel de vida de las masas, así como la satisfacción de añejas aspiraciones democráticas como la emancipación nacional y la revolución agraria, es mediante la revolución socialista y su extensión internacional. Es necesario luchar por la unidad revolucionaria con el poderoso proletariado multirracial estadounidense —para lo cual los millones de inmigrantes latinoamericanos en EE.UU. constituyen un verdadero puente humano—. En efecto, la miseria y el atraso sólo pueden ser eliminados en el contexto de una división internacional del trabajo en una economía socialista planificada. Un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado— lucharía por cumplir estas metas basado en la colectivización de la economía.
La realización de esta perspectiva requiere el forjamiento de un partido obrero revolucionario e internacionalista, una dirección genuinamente clasista que remplace a las burocracias sindicales procapitalistas, lugartenientes del capital en el movimiento obrero. Sobre todo mediante la ideología del nacionalismo, estas burocracias mantienen a los explotados ideológicamente atados a sus explotadores y hacen todo lo posible por desmovilizar la fuerza social de la clase obrera. Armada con el entendimiento de que los obreros no comparten intereses con los patrones, una dirección revolucionaria se esforzaría por librar la lucha necesaria para evitar la catástrofe económica, dirigiendo las demandas y aspiraciones obreras hacia el entendimiento de la necesidad del derrocamiento revolucionario del capitalismo.
La seudoizquierda mexicana rechaza esta perspectiva revolucionaria y acepta el marco impuesto por el capitalismo; a la cola de las burocracias nacionalistas, se reduce al papel de tratar de presionar a los gobernantes capitalistas para que otorguen concesiones. La Liga de Trabajadores por el Socialismo-ContraCorriente (LTS-CC) da un ejemplo típico de ello. En su más reciente publicación (Estrategia Obrera No. 70, marzo de 2009), lanza el siguiente llamado: “Los sindicatos como el SME, la CNTE, el SITUAM y el Diálogo Nacional, junto a organizaciones clasistas como el Frente Único de Trabajadores, debemos impulsar una campaña nacional contra el desempleo y la carestía...” Fingir que las burocracias perredistas —que comparten plenamente con los patrones la idea de la inviolabilidad del estado burgués y el régimen de explotación capitalista—tengan interés alguno en dirigir una verdadera lucha contra el desempleo y la carestía sólo sirve para desviar a la clase obrera. Por otro lado, el “Diálogo Nacional” es un frente nacionalista de crasa colaboración de clases dominado por el SME, que agrupa, además de diversos sindicatos, al FAP burgués de los partidos capitalistas PRD, Convergencia y PT. El “Diálogo Nacional” se propone “enfrentar y derrotar a los neoliberales” para conducir al “surgimiento de un nuevo gobierno emanado verdadera y democráticamente del pueblo...restaurando...el espíritu fundacional del Constituyente de 1917, así como los valores esenciales de la Nación Mexicana”. ¡A eso se reducen los aspavientos de la LTS-CC por “una política de independencia de clase” que se delimite “claramente de los partidos patronales”!
A finales de la Gran Depresión de los años 30, León Trotsky escribió el Programa de Transición en 1938 como el documento fundador de la IV Internacional. El documento levanta demandas como por una escala móvil de horas de trabajo sin pérdida de salario para dar empleo a todos y una escala móvil de salarios para responder a la inflación, y declara: “Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las demandas que surgen inevitablemente de las calamidades generadas por él mismo, entonces debe perecer.” Estas justas consignas en realidad son incompatibles con el sistema de producción de ganancias, y por ello señalan el camino hacia la revolución socialista.
Pero ésta es precisamente la premisa que rechaza la LTS-CC, que trata de dar una apariencia más combativa a su reformismo nacionalista y prostituye el Programa de Transición, tomando de él una letanía de consignas de manera totalmente divorciada de la revolución socialista —frase que ni siquiera menciona en el artículo— como algo realizable bajo el capitalismo. De hecho, la LTS-CC ve un continuo entre sus consignas y las medidas de AMLO, ¡a las que se reduce a criticar como “insuficientes”!
Entre estas consignas transicionales, la LTS-CC trata de contrabandear otra: “Toda empresa que cierre o despida, debe ser expropiada y puesta a funcionar por sus trabajadores. No basta con medidas mínimas.” ¿Y qué harán los trabajadores con fábricas quebradas para las cuales a duras penas hay un mercado? De seguir los consejos de la LTS-CC, los obreros se verían empantanados en cooperativas desesperadas obligadas a competir directamente en el mercado capitalista. Como escribimos hace casi 30 años: “La práctica reformista de nacionalizar sólo las operaciones capitalistas menos eficientes es, en un sentido, el opuesto exacto de la expropiación socialista. La planificación económica socialista se basa precisamente en la apropiación de los medios de producción más avanzados de manos de los capitalistas” (Workers Vanguard No. 238, 17 de agosto de 1979). La clase obrera no tiene interés en rescatar y/o tomar responsabilidad por empresas perdedoras. Trotsky explicó en el propio Programa de Transición:
“El objetivo estratégico de la IV Internacional no consiste en reformar el capitalismo, sino en derribarlo. Su finalidad política es la conquista del poder por el proletariado para realizar la expropiación de la burguesía... Los obreros no pueden ni quieren adaptar su nivel de vida a los intereses de los capitalistas aislados convertidos en víctimas de su propio régimen. La tarea consiste en reconstruir todo el sistema de producción y de distribución sobre principios más racionales y más dignos.”
En una ocasión, un banquero holandés describió las condiciones en la bolsa de valores de Londres como “nada menos que si todos los lunáticos se hubieran escapado del manicomio al mismo tiempo”. Esto tuvo lugar hace casi tres siglos, cuando estalló la llamada burbuja del Mar del Sur. Así que las cosas no han cambiado tanto.
El actual desplome financiero internacional y el severo declive económico comenzaron y tienen su centro en Estados Unidos. Así pues, para empezar quiero ubicar la crisis dentro del contexto histórico más amplio de varias décadas de declive del capitalismo estadounidense. Sin embargo, es útil tomar en cuenta primero la naturaleza de la conciencia de clase burguesa, especialmente la de la burguesía estadounidense. La burguesía no es una clase colectivista. Tanto en sus prácticas de negocios como en las políticas de gobierno por las que abogan, los capitalistas están motivados más que nada por su propio interés inmediato, y no por alguna noción de los intereses a largo plazo y más amplios de su clase. Sin duda, el ingreso y la riqueza de todos los capitalistas individuales provienen de la reserva total de plusvalía generada por la explotación del trabajo. Pero en sus actividades cotidianas, los capitalistas, especialmente los capitalistas financieros, están motivados principalmente por aumentar su propia riqueza a expensas de otros capitalistas.
He estado leyendo el libro Traders, Guns and Money: Knowns and Unknowns in the Dazzling World of Derivatives [Comerciantes, armas y dinero: Lo sabido y lo ignorado en el deslumbrante mundo de los derivados] (2006), de un veterano comerciante de derivados, Satyajit Das. Es muy entretenido, muy gracioso. En un punto, Das está trabajando para un banco de inversiones que quiere convencer a un gerente de fondo de pensiones japonés de que se convierta en su cliente:
“El banco había estado cortejándolo por años sin éxito. Resultó que el gerente del fondo tenía una debilidad: una parcialidad estereotipada por las mujeres altas, rubias, de piernas largas y ojos azules. El banco supuso que la mujer no tenía que ser japonesa.
“Se emprendió una búsqueda global y el departamento de Recursos Humanos (RH) se desempeñó admirablemente. El banco encontró una mujer estereotípicamente escandinava para ocuparse del gerente del fondo. La mujer —por favor no se rían— se llamaba Ulrika. Era brillante, agradable y eficiente, pero había un problema: no tenía conocimiento de los derivados. Tenía experiencia en cosméticos. El banco la contrató de todas formas, suponiendo, correctamente resultó, que el gerente del fondo no estaba tan interesado en sus derivados.”
Leyendo este libro como marxista, algo que me llamó la atención particularmente fue que no contenía discusión alguna sobre la división del producto social entre salarios y ganancias o, más ampliamente, plusvalía, incluyendo la renta y el interés. Todo el libro se enfoca en la división de la plusvalía entre los capitalistas financieros y no financieros, y entre grupos de capitalistas financieros en competencia. Esto muestra que los capitalistas se dedican a fregarse unos a otros al máximo. El sector políticamente decisivo de la burguesía subordinará su propio interés inmediato a lo que considere el interés más amplio y a más largo plazo de su clase sólo cuando se sienta suficientemente amenazado por la clase obrera desde abajo o por estados hostiles desde fuera. Y mientras eso no ocurra, es un mundo hobbesiano de todos contra todos.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/crisis.html
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2016.05.24 15:31 ShaunaDorothy Las "reformas de mercado" en China: Un análisis trotskista ¡Defender al estado obrero deformado chino! ¡Por la revolución política proletaria! (3 - 3) (Primavera de 2007)

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Al mismo tiempo, las medidas de los estalinistas de Beijing han perjudicado y empobrecido a sectores significativos de la clase obrera y los trabajadores del campo, ensanchado el golfo entre la China urbana y la rural, alentado una clase de empresarios capitalistas con vínculos familiares y financieros con funcionarios del PCCh, así como capitalistas chinos de ultramar, y generado un próspero estrato gerencial-profesional-tecnocrático que disfruta de un estilo de vida occidental.
Hart-Landsberg y Burkett, por un lado, y Lippit, por el otro, expresan los polos opuestos de esa contradicción. Aquéllos eligen evidencias para argumentar que todo ha empeorado para el pueblo trabajador chino. Señalan las profundas y crecientes desigualdades sociales, el crecimiento del desempleo urbano y el deterioro de la salud pública y la educación primaria. Lippit elige evidencias en el sentido opuesto. Señala que la gran mayoría de la población trabajadora —tanto urbana como rural— ha experimentado un ascenso en el nivel de vida, si bien en una tasa bastante desigual. Cita estudios que demuestran que cientos de millones de campesinos han salido de la pobreza en las últimas décadas.
Ni en “China y el socialismo” ni en su respuesta a Lippit, citan Hart-Landsberg y Burkett las estadísticas fácilmente accesibles que indican la medida básica de las cambiantes condiciones económicas de la clase obrera. Entre 1979 y 1998 hubo un aumento en el poder adquisitivo de los obreros manufactureros del cuatro por ciento anual en promedio. Sólo en 1988 y 1989 hubo un descenso debido a la explosivamente alta tasa de inflación de entonces. Entre 1999 y 2002 (según el Anuario estadístico laboral de China de 2003) los salarios crecieron en promedio casi doce por ciento cada año. En los últimos años, los grandes centros industriales como Shenzhen y Shanghai han empezado a experimentar escasez de mano de obra, especialmente de obreros calificados. En consecuencia, los patrones están ofreciendo salarios más altos y mejores prestaciones para atraer trabajadores. Hong Liang, economista de una firma de Wall Street, Goldman Sachs, comentó: “Estamos presenciando el final de la época de oro de mano de obra extremadamente barata en China” (New York Times, 3 de abril de 2006).
Sin embargo, pese a haber mantenido por más de dos décadas una tasa de crecimiento económico cercana al diez por ciento, no todos los sectores de la clase obrera china han experimentado una mejora en sus estándares de vida. Todo lo contrario. Comenzando a mediados de los años 90, las empresas industriales estatales pequeñas y medianas fueron privatizadas, típicamente vendidas a sus antiguos gerentes a precios de liquidación. Como resultado de estas privatizaciones, junto con las fusiones y los simples cierres, entre 20 y 30 millones de obreros, incluyendo un número desproporcionadamente alto de mujeres, fueron despedidos. Los más afortunados encontraron nuevos empleos, especialmente en el sector privado, pero en general con un salario menor y con pocas o ninguna de las extensas prestaciones que les daban las empresas estatales.
Una gran región fue especialmente devastada económicamente por los cierres: el “cinturón del óxido” del noreste, donde se concentraba una gran parte de las plantas industriales más viejas. Ahí, hasta el 40 por ciento de la clase obrera está desempleada. En general, se calcula que el desempleo está entre el seis y el trece por ciento de la población urbana económicamente activa. La Comisión de Desarrollo y Reforma Nacional, una agencia gubernamental que supervisa la política económica, calcula que si la economía crece un ocho por ciento este año, China generará once millones de empleos adicionales. Eso es menos de la mitad de la cifra oficial de 25 millones de desempleados urbanos, sin contar los nuevos ingresos a la fuerza de trabajo (Economist [Londres], 25 de marzo de 2006).
En general se reconoce que la era de “reformas” ha visto un ensanchamiento de las desigualdades, tanto al interior de las ciudades como entre las áreas urbanas y las rurales. Además de la nueva clase de capitalistas ricos, la China urbana tiene hoy una capa significativa de profesionistas pequeñoburgueses cuyos estándares de vida son muy similares a los de sus contrapartes en los países capitalistas avanzados. Mientras tanto, según el Informe de desarrollo humano de China de 2005, publicado por el Programa de Desarrollo de la ONU, la brecha entre el promedio de ingreso excedente de la China urbana y la China rural ha llegado a 3.2 a uno.
Estas estadísticas no deben oscurecer el hecho de que en aspectos importantes ha habido también una mejoría sustancial en las condiciones del campesinado. El consumo de electricidad en las áreas rurales aumentó casi ocho veces entre 1978 y 1997. La mayor parte de las familias campesinas posee aparatos domésticos. Lippit señala que para 1997 dos terceras partes de los hogares rurales tenían al menos un televisor blanco y negro, un medio básico de acceso a la vida cultural moderna.
Sin embargo, en otros aspectos importantes las condiciones del campesinado han empeorado. Las comunas rurales de la era de Mao brindaban atención médica rudimentaria, educación primaria y secundaria, pensiones de vejez y otros programas sociales. Entre 1980 y 1983, el régimen de Deng disolvió las comunas, remplazándolas con granjas familiares con contratos de arrendamiento a largo plazo: el “sistema de responsabilidad doméstica”. Se suponía que los programas sociales que antes brindaban las comunas serían retomados por el gobierno local. Dada la extrema descentralización del sistema de finanzas gubernamentales chino, los escasos recursos de los poblados y aldeas rurales resultaron totalmente inadecuados para ello. Las familias campesinas tuvieron que pagar de su bolsillo la atención médica y la escuela de sus hijos. Las consecuencias sociales fueron las previsibles:
“Pese a un notable progreso en la apertura del acceso a la educación, sigue habiendo serios desequilibrios. Las áreas rurales han quedado muy atrás de las ciudades y la población analfabeta de China se concentra en las áreas rurales. Sigue habiendo grandes diferencias en la calidad de las escuelas y la brecha entre las oportunidades educativas se ensancha conforme aumenta la edad de los estudiantes.
“También sigue habiendo brechas significativas en la salud de los residentes urbanos y los rurales, así como entre los residentes de distintas regiones. La mortandad infantil y materna son dos veces más altas en el campo que en las ciudades… Todos los indicadores muestran claras brechas de nutrición entre los niños rurales y los urbanos.”
—Informe de desarrollo humano de China de 2005
Ha habido un agudo incremento en lo que se llama oficialmente “incidentes masivos de descontento” en el campo. Las protestas y motines campesinos han estado dirigidos contra la toma de tierras por parte de funcionarios locales sin la compensación adecuada y contra los gravámenes arbitrarios, la corrupción y otros abusos burocráticos. En respuesta, el régimen de Hu Jintao ha prometido, bajo la consigna de un “nuevo campo socialista”, mejorar las condiciones del campesinado. El peso de los gravámenes ha disminuido, las cuotas de escuelas primarias y secundarias serán eliminadas para muchos estudiantes rurales y el gobierno central se ha comprometido a destinar más dinero a programas sociales e inversión en infraestructura en las áreas rurales. Sin embargo, como señaló el Economist (11 de marzo de 2006):
“Estas medidas no anuncian ningún cambio importante de políticas. El gasto del gobierno central en el campo seguirá sin pasar del 8.9 por ciento del total del gasto gubernamental, una cifra mayor que el 8.8 por ciento del año pasado pero menor al 9.2 por ciento de 2004. Abolir el impuesto agrícola y otras cuotas impuestas a los campesinos le ahorrará a cada trabajador rural un promedio de 156 yuanes (19 dólares) al año: alrededor de un 4.8 por ciento del ingreso neto.”
Una verdadera disminución de la brecha entre la China rural y la urbana requerirá la redistribución y reasignación masivas de recursos económicos. Introducir tecnología moderna en el campo —desde maquinaria hasta fertilizantes químicos y todo el complejo del cultivo científico— requeriría una base industrial cualitativamente más alta de la que existe hoy. A su vez, un aumento de la productividad agrícola aumentaría la necesidad de una inmensa expansión de empleos industriales en las áreas urbanas para absorber el vasto excedente de mano de obra que el campo ya no necesitaría. Claramente, eso significaría un proceso largo, particularmente dado lo limitado del tamaño y la productividad relativamente baja que aún tiene la base industrial de China. Tanto el ritmo de esta perspectiva como, en última instancia, la posibilidad misma de realizarla, dependen de la ayuda que recibiera China de un Japón socialista o de unos Estados Unidos socialistas, lo que subraya la necesidad de una revolución proletaria internacional.
El proletariado chino y la revolución socialista mundial
Aunque Hart-Landsberg y Burkett argumentan que las condiciones del campesinado y la clase obrera chinos han empeorado durante la era de “reformas”, el eje de su posición yace en un plano fundamentalmente distinto. Condenan el desarrollo de la clase obrera industrial más grande del mundo e identifican esto con la “restauración” del capitalismo. Aquí su perspectiva anarco-populista se contrapone directamente al entendimiento marxista del progreso social y la diferencia de clase entre obreros y campesinos. En su respuesta a Lippit, citan favorablemente una declaración de Tai-lok Lui, un académico izquierdista que participó en la discusión sobre “China y el socialismo” de Critical Asian Studies: “La reforma económica posterior a 1978 ha producido la verdadera proletarización de los obreros y granjeros de China. Realmente han quedado subordinados al mercado y separados de la propiedad de los medios de producción.”
¿Qué quiere decir Tai-lok Lui, para quien las “reformas de mercado” equivalen a la restauración del capitalismo, cuando escribe que el enorme crecimiento del proletariado chino vino acompañado por su separación de “la propiedad de los medios de producción”? Presumiblemente se refiere, además de las privatizaciones de la industria, a la liquidación de las comunas rurales de la era de Mao, que abarcaban a la gran mayoría de la población. Estas comunas eran básicamente un agregado de propiedades campesinas atrasadas que utilizaban métodos que requieren mucha mano de obra y una tecnología relativamente primitiva. En la medida en que la China de Mao era relativamente más igualitaria que la de Deng y sus sucesores, ésta era una igualdad de pobreza en una sociedad abrumadoramente rural.
Para entender el significado histórico de la transformación de un vasto sector del campesinado de China en proletarios, es útil revisar el libro de Karl Kautsky, La cuestión agraria (1899). Lenin lo consideraba una contribución muy importante al entendimiento de la economía mundial moderna. (El revisionismo derechista posterior de Kautsky y su hostilidad a la Revolución Bolchevique no niegan el valor de sus obras anteriores.) Existe, desde luego, una diferencia fundamental entre el carácter de clase de la Alemania imperial de finales del siglo XIX que describió Kautsky y el de la República Popular China. Sin embargo, hay un paralelismo en los efectos sociales de la proletarización del campesinado chino bajo la economía del “socialismo de mercado”. Como escribió Kautsky:
“La fábrica, al juntar los obreros dispersos facilita su entendimiento y pone en comunicación al pueblo industrial con el resto del mundo, porque desarrolla los medios de transporte y atrae los obreros más inteligentes de la ciudad.
“Sirve también de medio para poner en contacto parte de la población agrícola con el proletariado urbano, para despertar en ella la necesidad de la lucha de emancipación y para inducirla a tomar parte activa en esta lucha cuando las circunstancias sean favorables.”
De hecho, los obreros que emigran del campo han estado al frente de luchas obreras recientes en China. En el sureste, muchas jóvenes migrantes se han ido a huelga o se han negado a trabajar bajo las horribles condiciones de los talleres de hambre, produciendo una severa escasez de mano de obra desde el verano de 2004. En Shanghai y Beijing, los obreros migrantes, que conforman el 80 por ciento de la fuerza de trabajo en la industria de la construcción en auge, han conseguido mediante luchas mejores condiciones de trabajo.
Si bien las restricciones al traslado desde la China rural a la urbana se han relajado en las últimas décadas, no han sido eliminadas. Los migrantes, obligados a aceptar los trabajos más peligrosos y degradantes, carecen de los derechos legales de los residentes urbanos y típicamente son forzados a vivir en áreas segregadas. Muchos obreros urbanos miran con desdén a los migrantes, pues piensan que les roban los empleos y deprimen los salarios. Un partido de vanguardia revolucionario en China hoy lucharía por unir a todos los sectores de la clase obrera en alianza con los trabajadores del campo y los pobres urbanos. La lucha por que los migrantes tengan todos los derechos de los que gozan los residentes legales, incluyendo el acceso a la atención médica, la vivienda y la educación pública, así como pago igual por trabajo igual, es parte integral de la perspectiva de una revolución política proletaria.
En su debate sobre China y el socialismo, el liberal Lippit y los autoproclamados marxistas Hart-Landsberg y Burkett comparten un marco fundamentalmente falso. Al nivel económico, uno y otros rechazan el entendimiento marxista de que el capitalismo es un obstáculo al desarrollo global de las fuerzas productivas, y de que éstas sólo podrán progresar sobre la base de una economía internacional planificada y socialista. Al nivel político, uno y otros rechazan la perspectiva de la revolución proletaria mundial como el único medio para alcanzar una sociedad así, resolviendo finalmente el problema de la escasez.
En su análisis seminal de la degeneración estalinista de la URSS, La revolución traicionada (1936), Trotsky cita el comentario de Marx en La ideología alemana (1846) de que “…el desarrollo de las fuerzas productivas es prácticamente la primera condición absolutamente necesaria (del comunismo) por esta razón: que sin él sí se socializaría la indigencia y ésta haría recomenzar la lucha por lo necesario, y recomenzaría, consecuentemente, todo el viejo caos...” Con “todo el viejo caos”, Marx se refería a la opresión de clase, la desigualdad y la explotación. Repudiando totalmente este entendimiento materialista, los estalinistas predicaban la idiotez de que el socialismo podría construirse en un solo país si tan sólo se impidiera la intervención militar imperialista. El corolario de esta perversión del marxismo fueron las traiciones estalinistas a las revoluciones proletarias internacionalmente. En la Unión Soviética, el resultado final fue la devastadora contrarrevolución capitalista. En China, el mal gobierno de los estalinistas ha producido una sociedad plagada de contradicciones y descontento social.
Hoy, la República Popular China muestra tanto las tremendas ventajas que trajo consigo el derrocamiento del sistema capitalista —centralmente, un nivel de crecimiento económico que sobrepasa por mucho al de las neocolonias capitalistas como la India— como los frutos profundamente negativos del dominio burocrático estalinista. Estos incluyen un agudo aumento en la desigualdad, el crecimiento de nuevas fuerzas burguesas entretejidas con la burocracia parasitaria y la amenaza creciente de una contrarrevolución capitalista que destruya las conquistas de las masas obreras y campesinas chinas. Se debe forjar un partido leninista-trotskista que dirija a la inmensa y poderosa clase obrera china al frente de los campesinos y los pobres urbanos en una revolución política proletaria. Como escribió Trotsky en La revolución traicionada:
“No se trata de remplazar un grupo dirigente por otro, sino de cambiar los métodos mismos de la dirección económica y cultural. La arbitrariedad burocrática deberá ceder el lugar a la democracia soviética. El restablecimiento del derecho de crítica y de una libertad electoral auténtica son condiciones necesarias para el desarrollo del país. El restablecimiento de la libertad de los partidos soviéticos y el renacimiento de los sindicatos están implicados. La democracia provocará, en la economía, la revisión radical de los planes en beneficio de los trabajadores… Las ‘normas burguesas de reparto’ serán reducidas a las proporciones estrictamente exigidas por la necesidad y retrocederán a medida que la riqueza social crezca, ante la igualdad socialista… La juventud podrá respirar libremente, criticar, equivocarse, madurar. La ciencia y el arte sacudirán sus cadenas. La política extranjera renovará la tradición del internacionalismo revolucionario.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/27/china.html
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2016.05.24 15:28 ShaunaDorothy Las "reformas de mercado" en China: Un análisis trotskista ¡Defender al estado obrero deformado chino! ¡Por la revolución política proletaria! (1 - 2) (Primavera de 2007)

https://archive.is/mnbfW
Espartaco No. 27 Primavera de 2007
Las "reformas de mercado" en China: Un análisis trotskista
¡Defender al estado obrero deformado chino! ¡Por la revolución política proletaria!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard Nos. 874 y 875 (4 de agosto y 1º de septiembre de 2006), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
Hace dos años, dos intelectuales estadounidenses de izquierda, Martin Hart-Landsberg y Paul Burkett, produjeron una severa y amplia condena a la economía china de la era de “reformas” desde una perspectiva supuestamente marxista. Su artículo, “China y el socialismo: Reformas de mercado y lucha de clases”, fue publicado originalmente en Monthly Review (julio-agosto de 2004) y subsecuentemente publicado como libro. En particular, los autores se dirigen a los intelectuales “progresistas” que consideran a China un modelo exitoso de desarrollo económico alternativo a las “reformas estructurales” del neoliberalismo, dictadas por el imperialismo estadounidense y el Fondo Monetario Internacional, que han devastado a muchos países subdesarrollados. Hart-Landsberg y Burkett escriben: “No sólo discrepamos con los progresistas que ven en China un modelo de desarrollo (sea socialista o no); pensamos que el proceso por el cual llegaron a esta posición subraya un problema aún más serio: el rechazo general del marxismo por la comunidad progresista.”
Entre los “progresistas” con quienes discrepan está Victor Lippit, quien, con sus copensadores en Critical Asian Studies (37:3 [2005]), respondió con algunos estudios críticos de “China y el socialismo”. A su vez, Hart-Landsberg y Burkett escribieron una larga réplica (Critical Asian Studies 37:4 [2005]).
Lippit, un político liberal que por mucho tiempo ha estudiado la economía china, es básicamente un partidario del programa de “reformas” orientadas al mercado, aunque con algunas críticas de izquierda. Por ejemplo, lamenta el deterioro en los sistemas de salud pública, especialmente en el campo, como “vergonzoso”. Para él, el régimen de Beijing debería gastar muchos más recursos en el cuidado de la salud, la educación y el mejoramiento de las condiciones de la población rural, incluso a costa de la reducción, por corto tiempo, del crecimiento económico como se mide convencionalmente. No obstante, Lippit es definitivamente un optimista sobre China; cita un estudio de Goldman Sachs, un banco inversionista de Wall Street, que proyecta que el producto interno bruto de China habrá sobrepasado al de Estados Unidos para 2041.
A pesar de sus diferencias, Hart-Landsberg y Burkett por un lado y Lippit por el otro comparten ciertas premisas básicas. Todos mantienen equivocadamente que las “reformas” orientadas al mercado han tenido como resultado la restauración del capitalismo en China y además que esto era inevitable. Para Lippit, la modernización de China requiere una continuación e incluso una integración cada vez mayor al sistema capitalista mundial. Él sostiene que “el capitalismo tendrá que haber concluido su papel histórico antes de que éste pueda ser suplantado”, agregando que “el capitalismo de estado benefactor del tipo de la Europa continental puede ser lo mejor que puede hacerse en el presente”. Para Hart-Landsberg y Burkett, un programa socialista en China o donde sea —el cuál identifican con la fórmula confusionista de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad”— debe tener poco o nada de comercio con los males corruptores del mercado capitalista mundial.
De manera más crucial, todos rechazan la posibilidad de revoluciones socialistas proletarias en los países capitalistas avanzados en cualquier periodo de tiempo históricamente significativo. Lippit lo hace explícitamente, Hart-Landsberg y Burkett implícitamente. Por tanto, la perspectiva trotskista de la modernización de China en el contexto de una economía socialista integrada y planificada a escala mundial está fuera de las fronteras conceptuales de estos protagonistas. Pero este marco, la antítesis del dogma nacionalista maoísta-estalinista de construir el “socialismo en un solo país”, es el único camino para la completa liberación de los trabajadores y las masas campesinas de China.
China hoy: Mitos y realidades
El gobernante Partido Comunista Chino (PCCh) bajo Deng Xiaoping introdujo su programa de reformas orientadas al mercado pocos años después de la muerte de Mao Zedong en 1976. Esto incluyó abrir a China a un enorme volumen de inversión directa de capital concentrado en la manufactura, que subsecuentemente atrajo, por parte de corporaciones occidentales y japonesas y de la burguesía China de ultramar. Los ideólogos burgueses convencionales han señalado el impresionante crecimiento económico de China, especialmente industrial, como prueba positiva de la superioridad de un sistema impulsado por el mercado sobre una economía centralmente planificada y colectivizada (despectivamente llamada “economía comandada” socialista). Por su parte, Lippit es representante de una capa de intelectuales de centro-izquierda que sostienen que China es un excelente ejemplo de una estrategia económica antineoliberal exitosa, basada en un nivel significativo de propiedad estatal y sobre todo en la dirección estatal de la economía.
Esta última perspectiva tiene el mérito de reconocer, a su manera, que los elementos centrales de la economía china, establecida después del derrocamiento del sistema capitalista con la Revolución de 1949, permanecen colectivizados. Las empresas estatales son dominantes en el sector estratégico industrial, tal como el acero, metales no ferrosos, maquinaria pesada, telecomunicaciones, energía eléctrica y refinación y extracción de petróleo. La nacionalización de la tierra ha impedido el surgimiento de una clase de capitalistas agrarios a gran escala que dominen socialmente al campo. El volumen de superávit económico generado fuera del sector de propiedad extranjera es canalizado tanto a los bancos estatales como a la tesorería gubernamental. El control efectivo del sistema financiero ha permitido hasta ahora al régimen de Beijing proteger a China de los movimientos volátiles del capital monetario especulativo que periódicamente causan grandes estragos en los países capitalistas neocoloniales desde el este de Asia hasta América Latina.
Ahora es un lugar común a través de todo el espectro político y geográfico, desde los voceros del régimen del PCCh hasta los analistas de Wall Street, proclamar que China ha avanzado mucho en el camino para convertirse en una “superpotencia” económica mundial hacia la mitad del siglo XXI. Esta perspectiva ignora la vulnerabilidad económica de China en sus relaciones con el mercado capitalista mundial. Ignora la implacable hostilidad de la burguesía imperialista, sobre todo de la clase gobernante estadounidense, hacia la República Popular China, un estado obrero burocráticamente deformado resultado de la Revolución de 1949. Es más, ignora la inestabilidad interna de la sociedad china, la cual ha visto un significativo y creciente nivel de protestas sociales contra las consecuencias del mal gobierno burocrático del PCCh.
En los últimos años, la estrategia económica seguida por el régimen del PCCh ha sido diseñada para lograr un enorme superávit en la balanza comercial con Estados Unidos, lo cual ha llevado a China a ser el más grande poseedor de reservas de divisas extranjeras en el mundo. Esto ha generado crecientes presiones por un proteccionismo económico antichino en los círculos gobernantes estadounidenses. En cualquier caso, tan solo el tamaño del déficit comercial con China será insostenible. Un mayor declive económico en Estados Unidos y/o medidas proteccionistas antiimportación significarían un severo golpe a la economía industrial china. Operaciones de propiedad extranjera y de propiedad conjunta y compañías privadas chinas, así como algunas empresas estatales cuya producción está orientada al mercado de exportación, serían forzadas a llevar a cabo grandes recortes de producción y despidos tanto de obreros industriales como de empleados de oficina. Esto tendría un fuerte efecto depresivo en toda la economía china.
Recientemente, China ha empezado a abrir parcialmente sus bancos a la propiedad extranjera. Si los banqueros de Wall Street, Frankfurt y Tokio adquieren un grado significativo de control sobre el sector financiero chino, los efectos económicos serán probablemente terribles. Algunas empresas estatales grandes con amplias deudas podrían ser forzadas a disminuir la producción y recortar las nóminas. Incluso podría haber un peligro real de una inesperada y masiva retirada de capital monetario, tal como la que provocó la crisis financiera y económica en el este asiático a finales de la década de 1990.
Según la opinión pública burguesa convencional, el capitalismo ya ha sido restaurado en China o está siendo rápida e irreversiblemente restaurado. Sin embargo, como fue el caso de la antigua Unión Soviética, la arena decisiva en la cual una contrarrevolución capitalista tendría que triunfar es al nivel político, en la conquista del poder estatal, no simplemente mediante una extensión cuantitativa del sector privado, ya sea doméstico o extranjero. A su propia manera, la burguesía imperialista, en especial la clase dominante estadounidense, entiende muy bien lo anterior. De ahí el abierto respaldo de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra hacia los partidos y fuerzas agresivamente anticomunistas en el enclave capitalista de Hong Kong, una antigua colonia británica que es la única parte de la República Popular China (excepto Macao) donde el PCCh no ejerce el monopolio del poder y organización políticos. Por ende, también los gobernantes de Estados Unidos insisten en la necesidad de una “liberación política” en China.
Aspirando a repetir la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, los imperialistas quieren promover una oposición política anticomunista en China, basada principalmente en la nueva clase de empresarios capitalistas y los elementos entre los funcionarios del PCCh y el estrato de gerentes-profesionistas-tecnócratas atados estrechamente al capital nacional y extranjero.
Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense ha estado incrementando la presión militar sobre China, construyendo bases en Asia Central, intentando rodear a China con instalaciones militares y estableciendo un pacto con Japón el año pasado para defender el bastión capitalista de Taiwán, cuya burguesía sostiene considerables inversiones en la China continental. El Pentágono está tratando de llevar a cabo una estrategia abiertamente anunciada por la pandilla de Bush en Washington para neutralizar el pequeño arsenal nuclear de China en caso de un primer ataque nuclear estadounidense. Como trotskistas, estamos por la defensa militar incondicional de China y los estados obreros burocráticamente deformados restantes —Corea del Norte, Vietnam y Cuba— ante un ataque imperialista y la contrarrevolución capitalista. En particular, apoyamos las pruebas y posesión de armas nucleares de China y Corea del Norte, como una medida disuasiva necesaria contra un chantaje nuclear imperialista.
A pesar y en parte debido a su rápido crecimiento económico y especialmente industrial, China ha llegado a ser una caldera hirviente de descontento popular. Un enorme y estratégicamente poderoso proletariado industrial enfrenta a una sociedad de absoluta y creciente inequidad y desigualdad. Como parte de sus reformas orientadas al mercado, el régimen estalinista de Beijing ha dejado sin recursos financieros al servicio de salud pública y la educación primaria, cuando, más que nunca antes, tales recursos están disponibles para solventar las necesidades básicas del pueblo trabajador chino. Han ocurrido extensas y continuas protestas obreras contra despidos en empresas estatales, por salarios, pensiones y otras prestaciones no pagadas, y abusos similares. Furiosas protestas de campesinos son muy comunes en el campo, y frecuentemente incluyen enfrentamientos violentos con la policía, contra la toma de tierras por parte de funcionarios locales del PCCh dedicados a la especulación inmobiliaria.
La burocracia gobernante está claramente dividida entre los elementos que quieren que las “reformas” económicas continúen sin perder intensidad, y los que quieren más intervención estatal para frenar los estragos de la mercantilización y, por lo tanto, contener el descontento, y otros que procuran regresar a la economía burocráticamente planificada. En algún punto, probablemente cuando los elementos burgueses de dentro y alrededor de la burocracia se movilicen para eliminar el poder político del PCCh, las múltiples tensiones sociales explosivas de la sociedad china harán estallar en pedazos la estructura política de la casta burocrática gobernante. Y cuando eso pase, el destino del país más poblado de la Tierra será planteado agudamente: ya sea por una revolución política proletaria que abra el camino al socialismo o el regreso a la esclavitud capitalista y la subyugación imperialista.
Nosotros estamos por una revolución política proletaria que barra con la opresiva y parasitaria burocracia estalinista y la remplace con un gobierno basado en consejos de obreros y campesinos democráticamente electos. Tal gobierno, bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, restablecería una economía centralmente planificada y administrada —incluyendo el monopolio estatal del comercio exterior— no por el arbitrario “comandismo” de una casta burocrática excluyente (que ha producido desastres tales como el del “Gran Salto Adelante” de Mao a finales de los años 50), sino por la más amplia democracia proletaria. Este gobierno expropiaría a la recién surgida clase de empresarios capitalistas chinos y renegociaría los términos de la inversión extranjera según los intereses de la población obrera china, insistiendo, por ejemplo, en mantener las condiciones de los trabajadores por lo menos al mismo nivel que en el sector estatal. Un gobierno obrero revolucionario en China promovería la colectivización voluntaria de la agricultura sobre la base del cultivo mecanizado y científico a gran escala, reconociendo que esto requiere ayuda material sustancial de revoluciones obreras exitosas en los países económicamente más avanzados.
Una revolución política proletaria en China alzando la bandera del internacionalismo socialista sacudiría en verdad al mundo. Haría añicos el clima ideológico de la “muerte del comunismo” propagado por las clases gobernantes imperialistas desde la destrucción de la Unión Soviética. Radicalizaría al proletariado de Japón, la fuerza industrial y el amo imperialista del este asiático. Provocaría una lucha por la reunificación revolucionaria de Corea —mediante una revolución política en la asediada Corea del Norte y una revolución socialista en la Corea del Sur capitalista— y reverberaría entre las masas del sur de Asia, Indonesia y las Filipinas, subyugadas por la austeridad imperialista. Sólo mediante el derrocamiento del dominio de la clase capitalista internacionalmente, particularmente en los centros imperialistas de América del Norte, Europa Occidental y Japón, puede conseguirse la completa modernización de China como parte de un Asia socialista. Es con el fin de proporcionar la dirección necesaria del proletariado en estas luchas que la Liga Comunista Internacional lucha por reforjar la IV Internacional de Trotsky, el partido mundial de la revolución socialista.
El desarrollo económico y la perspectiva mundial comunista
La diferencia entre Hart-Landsberg y Burkett por un lado y Lippit por el otro no es fundamentalmente sobre una evaluación empírica de las condiciones socioeconómicas cambiantes en China durante el pasado cuarto de siglo de la era de “reformas”. Por supuesto que tienen diferencias importantes al respecto —por ejemplo, sobre en qué medida cuantitativa se ha superado la pobreza—. Pero lo que básicamente separa a Hart-Landsberg y Burkett de Lippit es lo que podría nombrarse una jerarquía de valores diferente. Los primeros elevan los antiguos valores de igualdad y comunalidad por encima de la expansión de las fuerzas productivas, ignorando que esto último es una condición necesaria para la liberación de la mayoría de la humanidad de la escasez y el trabajo penoso. Así, argumentan en su réplica: “El éxito de China según los criterios de desarrollo estándares (crecimiento económico, afluencias de inversión extranjera directa y exportaciones), lejos de crear las condiciones para el éxito real o potencial en lo referente al bienestar humano, pudo haber minado, en cambio, las condiciones del desarrollo humano para la mayoría de la población trabajadora china.”
No menos que Lippit, o incluso que los partidarios del neoliberalismo, Hart-Landsberg y Burkett creen que el capitalismo en su presente forma “globalizada” se ve forzado a maximizar el crecimiento económico medido a través del incremento de los bienes y servicios. Esto es directamente contrario al entendimiento marxista de que el modo de producción capitalista y el sistema estado-nación, los cuales están enraizados en el impulso por la acumulación privada de ganancias, detienen el desarrollo progresista de las fuerzas productivas a escala mundial. Un ejemplo es el profundo y creciente empobrecimiento de las masas del África semicolonial, América Latina y partes de Asia.
Escribiendo a principios de los años 30 en el contexto de la depresión económica mundial y el resurgimiento de las rivalidades interimperialistas que pronto llevaron a la Segunda Guerra Mundial, León Trotsky explicó:
“El capitalismo se ha sobrevivido a sí mismo como sistema mundial. Ha dejado de cumplir su misión esencial, el incremento del poder y el bienestar humano. La humanidad no puede permanecer en el nivel que ha alcanzado. Sólo un poderoso incremento en las fuerzas productivas y una organización de la producción y la distribución racional y planificada, esto es, socialista, puede asegurar a la humanidad —a toda la humanidad— un nivel de vida decente y al mismo tiempo darle el precioso sentimiento de libertad con respecto a su propia economía. Libertad en dos sentidos —primero que nada, el hombre no estará más obligado a dedicar la mayor parte de su vida al trabajo físico. Segundo, ya no será más dependiente de las leyes del mercado…
“La tecnología liberó al hombre de la tiranía de los viejos elementos —tierra, agua, fuego y aire— sólo para sujetarlo a su propia tiranía. El hombre dejó de ser un esclavo de la naturaleza para convertirse en un esclavo de la máquina, y todavía peor, un esclavo de la oferta y la demanda. La actual crisis mundial testifica de manera especialmente trágica cómo el hombre, que se sumerge al fondo del océano, que se eleva a la estratosfera, que conversa a través de ondas invisibles con las antípodas, cómo este orgulloso y osado gobernante de la naturaleza permanece siendo esclavo de las fuerzas ciegas de su propia economía. La tarea histórica de nuestra época consiste en remplazar el incontrolable papel del mercado por la planeación razonable, disciplinando las fuerzas de la producción, obligándolas a trabajar juntas en armonía y obedientemente para servir a las necesidades de la humanidad. Sólo sobre esta nueva base social el hombre será capaz de estirar sus cansados miembros y —todo hombre y toda mujer, no sólo unos pocos seleccionados— convertirse en un ciudadano completo en el reino del pensamiento.”
—“En defensa de la Revolución Rusa” (1932), reimpreso en Leon Trotsky Speaks [Discursos de León Trotsky] (1972)
Esta genuina visión marxista del futuro es completamente ajena al pensamiento de Hart-Landsberg y Burkett.
Panaceas anarco-populistas...
Lo que Hart-Landsberg y Burkett contraponen al neoliberalismo es la noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad”. Tanto el término como el concepto son totalmente ajenos al marxismo. “Comunidad” es un término convencional burgués que sirve para oscurecer las divisiones de clase y los conflictos de intereses en la sociedad. Aplicada en particular a China, la noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” oscurece la diferencia de clases entre los trabajadores y los campesinos. El último es un estrato pequeñoburgués cuyos ingresos se derivan de la propiedad y venta de bienes. Los campesinos tienen un interés material en que los productos comestibles y otros productos agrícolas que ellos venden tengan precios altos en comparación con los precios de los bienes manufacturados que deben comprar tanto para la producción (por ejemplo, fertilizantes químicos, equipo de cultivo) como para el consumo personal. Además, el interés de los campesinos por los precios altos en los productos comestibles no es eliminado mediante la transformación de las parcelas familiares en colectivos agrícolas. El ingreso para los miembros de los colectivos sigue dependiendo en gran medida de los precios que reciben al vender su producción, ya sea a una agencia gubernamental de aprovisionamiento o en el mercado privado.
A pesar de declararse marxistas, la perspectiva de Hart-Landsberg y Burkett equivale a una forma de anarco-populismo. Su noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” tiene una afinidad con el clásico programa de una federación de comunas políticamente autónomas y en gran medida económicamente autosuficientes asociado con el aventurero anarquista Mijaíl Bakunin en el siglo XIX. Esto puede observarse en la naturaleza de su crítica a la economía china durante la era de Mao, al sostener que la sobrecentralización de la economía fue ineficiente y, de manera más importante, al identificar implícitamente una economía centralmente planificada con control político autoritario:
“La planificación económica se había vuelto sobrecentralizada y, conforme la economía se volvía más compleja, incapaz de responder efectiva y eficientemente a las necesidades de la gente...
“Había una necesidad crítica de construir sobre la solidez de los logros obtenidos por China en el pasado y de conferir poder a los obreros y campesinos para crear nuevas estructuras de toma de decisión y planificación. Entre otras cosas, esto implicaba una reestructuración y descentralización de la economía y de la toma de decisiones por parte del estado para aumentar el control directo de los productores asociados sobre las condiciones y productos de su trabajo.”
Hart-Landsberg y Burkett condenan las crecientes desigualdades generadas por el programa de “reformas” orientadas al mercado. No obstante, lograr un nivel uniforme de salarios y prestaciones en todas las diferentes empresas, industrias y regiones necesariamente requiere una economía centralmente administrada. Solamente un sistema así es capaz de redistribuir los recursos económicos de las empresas, industrias y regiones más productivas hacia las menos productivas.
En las aproximadamente 150 páginas de “China y el socialismo” y la réplica a Lippit y otros, Hart-Landsberg y Burkett no explican cómo una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” funcionaría en los hechos. La mayor parte del tiempo usan esa formulación como un mantra para espantar a los males del neoliberalismo. En algún momento dan como un ejemplo hipotético “la creación de un sistema nacional de salud”, explicando que:
“esto requeriría desarrollar una industria de la construcción para edificar clínicas y hospitales, una industria farmacéutica para tratar enfermedades, una industria de máquinas-herramientas para hacer equipo, una industria de programas de computación para llevar un registro y un sistema educativo para entrenar doctores y enfermeras, etc., todo determinado por el desarrollo de las necesidades y capacidades de la población a los niveles local, nacional y regional.”
En ningún lugar mencionan las instituciones políticas y mecanismos económicos estructurales necesarios para lograr esta loable tarea. ¿Cómo se determinaría la fracción del total de recursos económicos disponibles a gastar en el sistema de salud, y no en otras necesidades tales como la inversión en la expansión industrial y la infraestructura, defensa militar, educación, pensiones, etc.? La coordinación de actividades económicas diferentes (por ejemplo construcción, equipo médico, programas de computación) para desarrollar el sistema de salud requeriría una planificación y administración centralizada. Tal sistema es totalmente compatible con la participación democrática activa de los trabajadores en el lugar de producción, por ejemplo, aconsejando sobre el mejor uso de la tecnología, estableciendo y reforzando estándares seguros, manteniendo una disciplina laboral y cosas por el estilo. La división del total de los recursos económicos entre necesidades contendientes debería ser debatida y decidida en el nivel más alto de un gobierno basado en la democracia proletaria, es decir, un gobierno de consejos obreros y campesinos. La democracia proletaria es esencial para el funcionamiento racional de una economía planificada.
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Sanando mi corazón podre apreciar mi valor en Cristo.

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